TERAPIAS PARA EL DESARROLLO PERSONAL
Sofrología

 

Terapias Alternativas - Terapias para el Desarrollo Personal: "Sofrología"

 

La Sofrología es un «entrenamiento del cuerpo y la mente para desarrollar serenidad y bienestar, basándose en técnicas de relajación y activación del cuerpo y la mente».

Está indicada para toda persona que busque mejorar su existencia y desarrollar bienestar y relajación. Se pueden adaptar sesiones específicas a niños pequeños y adolescentes.

La sofrología no es un medicamento, no cura, es más una herramienta de desarrollo personal. Es utilizada por numerosos deportistas o artistas para controlar mejor su nerviosismo o «presión».

La sofrología invita a la persona a trabajar sobre sus propios valores y a conocerse mejor. Es una herramienta muy efectiva para mantener la confianza y la esperanza. A través del autoconocimiento, esta disciplina permite al individuo fortalecerse a sí mismo, mejorar su vida cotidiana al proporcionar una nueva mirada a su presente y a su futuro.

La sofrología conecta nuestro mundo interior con nuestro mundo exterior empleando 4 principios:

●  El principio de acción positiva, que sostiene que toda acción positiva en una parte de la conciencia, tiene una repercusión positiva en la totalidad del ser. La repetición de lo positivo conduce al desarrollo de hábitos y valores que refuerzan un estado de bienestar.

●  El esquema corporal es el objeto de la práctica de la sofrología, que lo considera en su forma y su capacidad de movimiento y luego en su capacidad de sentir y percibir.

●  El principio de realidad objetiva, desarrollado gracias al entrenamiento personal.

●  La adaptabilidad, que dicta que el sofrólogo debe adaptarse a la realidad de la persona que le visita.

Los Beneficios de la Sofrología

Sobre el Sueño

La sofrología acompaña a las personas que tienen dificultades para conciliar el sueño o que se despiertan durante la noche. Es efectiva cuando se trata de un trastorno leve, debido a un estilo de vida agotador y estresante o a malos hábitos a la hora de irse a dormir.

Cada uno de estos trastornos se puede tratar con ejercicios de relajación y respiración. A estos se añaden técnicas de visualización para preparar bien la noche, con placer.

A menudo es necesario trabajar con la angustia que provoca el irse a la cama, generada por los insomnios recurrentes.

Sobre el Estrés

En una situación causante de estrés, la sofrología enseña a dejar de lado las contrariedades y gestionar mejor las emociones. Poco a poco, la persona estará mejor preparada para superar momentos importantes. A nivel profesional, la sofrología permite afrontar mejor las situaciones estresantes, como la sobrecarga de trabajo, la pérdida de significado o el miedo a los cambios organizacionales. Para los gerentes, es una herramienta de mejora colectiva, el trabajo en grupo y la cohesión del equipo.

Durante el Embarazo

La sofrología ayuda a las mujeres embarazadas a vivir los últimos meses del embarazo y el parto con mayor serenidad y confianza.

En un primer momento permite vivir mejor los cambios físicos y las sensaciones desagradables asociadas. Luego, con las técnicas de visualización y respiración, la persona anticipa de manera positiva el inminente nacimiento.

Para la sofrología, la mujer embarazada cuenta con herramientas que le permiten estar más relajada y manejar mejor el dolor, más concretamente se recuperará mejor en el intervalo entre dos contracciones.

Se recomienda iniciar las sesiones a partir del quinto mes de embarazo.

Adolescentes

La adolescencia es un período de transición que a menudo es sinónimo de: dificultad para dormir, falta de concentración, emociones fuertes, estrés, incomodidad o falta de confianza en uno mismo. Este periodo es inevitable, no obstante, la sofrología permite a los adolescentes acercarse a esta etapa de la vida de forma más serena, trabajando en la aceptación de estos cambios físicos y emocionales. Es útil para reforzar la confianza del adolescente, prepararse para un examen, desarrollar la concentración, regular el sueño, tener una vivencia más positiva de su propio cuerpo.

Personas mayores

La Sofrología ayuda a envejecer bien y a vivir mejor con los efectos que pueden acompañar al envejecimiento, como el dolor, los trastornos del sueño o los problemas de memoria, la depresión... En casos de dolor crónico, aporta relajación corporal y bienestar físico o mental. También es útil para aceptar los cambios en la apariencia o el nivel de energía.

Sobre los Dolores

Dolor de espalda, dolor de estómago, dolor de cabeza… los dolores son con mucha frecuencia la manifestación de una alteración de nuestro organismo. En otras ocasiones, es nuestro espíritu el que nos alerta al crear estos dolores para decirnos "¡detente!", cuando estamos inmersos en nuestro entorno (por ejemplo, estrés laboral y los problemas músculo-esqueléticos).

La sofrología permitirá a la persona encontrar un equilibrio entre su cuerpo y su mente. El dolor no desaparecerá, pero la persona estará mejor preparada para convivir con él.

Ejercicios de Sofrología

Relajación del Cuerpo

Acumulamos tensiones que a menudo se traducen en rigidez muscular, fatiga mental o dolores. La relajación corporal permite reconectarse con las sensaciones corporales placenteras, sin tensión muscular. Éste es un ejercicio de entrada en sofrología:

1.  Instálate cómodamente en el respaldo de tu silla. Los pies a la anchura de la cadera, las manos sobre los muslos y la cabeza recta.

2.  Cierra tranquilamente los ojos, tomando conciencia de tu posición. Estás escuchando tu respiración y te deslizas suavemente hacia la relajación.

3.  Centras tu atención en la frente, para liberar todos los músculos de tu cara, tu cabeza: los músculos de la frente, alrededor de los ojos, tus párpados. Liberas los músculos de las mejillas, los labios se relajan, la mandíbula se afloja.

4.  Permite que la relajación se deslice por tu cuello. Libera todos los músculos del cuello, de la nuca. Los hombros se vuelven más pesados. Relajas la cara externa de los brazos, antebrazos y muñecas hasta la punta de los dedos.

5.  A continuación dirige tu atención hacia el tórax, frente al esternón. Desde este punto liberas todos los músculos de la caja torácica. También sueltas la columna vertebral dorsal, sin olvidar la cara interna de los brazos, hasta las palmas de las manos.

6.  Luego, desde un punto sobre el ombligo, relaja todos los músculos de tu faja abdominal, percibes cómo los músculos del vientre se relajan. Todos los músculos de la columna lumbar están relajados. Apoyas suavemente la zona lumbar contra la silla.

7.  Partiendo del bajo vientre, relajas todos los músculos de la parte inferior del cuerpo, hasta la punta de los dedos de los pies. Comenzando por relajar los músculos de los glúteos, la pelvis y las caderas. Los músculos de los muslos, rodillas, pantorrillas, tobillos y pies se relajan.

8.  Ahora centra tu atención en el ombligo, te vuelves consciente de la forma del cuerpo en esta agradable relajación. Tómate el tiempo para apreciar tu cuerpo relajado. Al igual que tu respiración, que se ha vuelto tranquila, calmada. Toma conciencia de la forma de la relajación general de tu cuerpo, de su equilibrio, de su respiración. Intentas escuchar todo lo que sucede en tu interior. Sin juzgar ni prejuzgar.

9.  Luego, muy tranquilamente, realizas tres respiraciones profundas. Pon tu cuerpo nuevamente en tensión muscular, comenzando por mover los pies y remontando lentamente hasta tu rostro.

Visualización positiva

¿Las emociones desagradables tienen prioridad en tu mente? Antes de sumergirte en ellas, tómate el tiempo para aislarte unos instantes...

1.  Instálate cómodamente, apoyando la espalda en el respaldo de la silla. Cierra los ojos.

2.  Tus pies están apoyados en el suelo, tu pelvis está alineada con tu espalda para evitar tensiones y las manos se apoyan sobre los muslos.

3.  Concéntrate ahora en los puntos de apoyo de tu cuerpo en la silla. Realiza profundos suspiros para dejar ir todos los pensamientos negativos, las presiones inútiles.

4.  Luego tómate el tiempo para seguir tu respiración natural durante unos instantes, como una ola regular, en paz.

5.  Tranquilamente, permite que venga a ti una imagen agradable, dulce: un paisaje, un momento de la vida cotidiana que te hace particularmente feliz o un recuerdo placentero. Es sinónimo de bienestar y alegría para ti. Luego, tómate el tiempo para vivir esa experiencia positiva, dejando que tus cinco sentidos despierten: los colores, los seres queridos presentes, los olores, los ruidos, los sabores o incluso la temperatura exterior sobre tu piel.

6.  Al experimentar este dulce contenido, deja surgir las emociones positivas. Ellas te calman. Vive las sensaciones positivas, los sentimientos agradables. Vive plenamente este instante.

7.  Luego, cuando lo desees, inhala profundamente, como para capturar ese momento y las emociones que lo acompañan. Y al expirar, enviarás todas esas emociones positivas hacia tu cuerpo. Repite esta respiración profunda varias veces seguidas. Permite que toda esta emoción positiva se extienda, como una luz suave en la cabeza, el cuello, los hombros, la espalda, el tórax, los brazos, el vientre y la parte inferior del cuerpo.

8.  Todo lo que tienes que hacer ahora es poner tu cuerpo de nuevo en tensión muscular, comenzando suavemente por los pies y remontando hasta tu rostro, para finalmente abrir los ojos. Ahora te sientes optimista y libre de cualquier otra emoción...

La Sesión de Sofrología

Una sesión dura aproximadamente una hora. No hay vestimenta, no se precisa equipo. Acércate simplemente con tu deseo de hacerte el bien, respetando a los demás. La sofrología se practica generalmente sentado/a y de pie.

Las sesiones pueden ser colectivas o individuales. La diferencia consiste en el enfoque más global en el caso de una sesión grupal. Con un acompañamiento individual, el terapeuta adapta un protocolo personalizado para alcanzar el objetivo que juntos han establecido.

En la sesión individual, el sofrólogo habla primero con la persona para escuchar su necesidad y adaptar la sesión antes de su inicio.

Al comienzo de la sesión, se practican las técnicas clave para reconectar con el propio cuerpo y relajarse.

Somatizamos positivamente al ritmo de nuestra respiración abdominal. A continuación se pasa a la etapa de activación, que usa visualizaciones positivas o movimientos suaves.

A cada ejercicio le sigue un tiempo de observación del cuerpo, sobre las percepciones y sensaciones experimentadas. La consulta finaliza compartiendo o poniendo en palabras los fenómenos percibidos durante la sesión.

Se recomienda practicar regularmente los ejercicios realizados en la consulta. La mayoría de terapeutas graban un audio para que los clientes puedan practicar en casa.



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