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LA NATURALEZA PASIVA DE LA CORRECCIÓN

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LA NATURALEZA PASIVA DE LA CORRECCIÓN"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO III - Capítulo III
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: Hay un par de pasajes que podemos utilizar de trampolín para llegar a ver la naturaleza pasiva de la corrección. Estos pasajes tratan de la tranquilidad y el sosiego, de ir más allá de las palabras. Muchos han oído antes la cita: "El amor no se opone a nada". En el Canto de la oración Jesús habla de la humildad de esa misma forma. Dice que los que son verdaderamente humildes puede permitir que su santa mente descanse sin preocuparse por el mundo, sin pensar en "enemigos" y sin necesidad alguna de juzgar ni de defenderse, porque la humildad no se opone a nada.

También vienen a la mente las primeras páginas de la Parte II del Libro de ejercicios. Aquí el Libro de ejercicios parece avanzar hacia su fase final. Después de completar doscientas veinte lecciones, se desplaza el énfasis de las lecciones hacia el silencio. Probablemente haya dos maneras de practicar que normalmente surgen de trabajar con la última parte del Libro de ejercicios. Una de ellas es intentar utilizar una idea central para guiar a la mente al estado de meditación. La otra es de formato libre: no intentar pensar en nada, si siquiera intentar mantener una idea central.

Ésa es la que conduce al estado de apertura a la revelación, la que se vuelve tu forma normal de practicar. Todas las otras formas eran preliminares a esta, tanto si eran visualizaciones, como si era mover los ojos alrededor de la sala o incluso mantener una idea central. Probablemente ésta sea la forma de meditar que el maestro de Dios avanzado debería adoptar e intentar practicar.

He pensado que podríamos leer juntos la Introducción de la segunda parte del Libro de ejercicios, pero antes voy a leer este pasaje de la sección No tengo que hacer nada del Capítulo 18:

Ahorra tiempo valiéndote únicamente de los medios que aquí se ofrecen, y no hagas nada más. "No tengo que hacer nada" es una declaración de fidelidad y de una lealtad verdaderamente inquebrantable. Créelo aunque sólo sea por un instante, y lograrás más que con un siglo de contemplación o de lucha contra la tentación. Hacer algo siempre involucra al cuerpo. Y si reconoces que no tienes que hacer nada, habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente. He aquí la puerta abierta que te ahorra siglos de esfuerzos, pues a través de ella puedes escaparte de inmediato, liberándote así del tiempo. Ésta es la forma en que el pecado deja de ser atractivo en este mismo momento. Pues con ello se niega el tiempo, y, así, el pasado y el futuro desaparecen. El que no tiene que hacer nada no tiene necesidad de tiempo. No hacer nada es descansar, y crear un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo cesa de exigir tu atención. A ese lugar llega el Espíritu Santo, y ahí mora. T-18.VII.6-7

Y ahora de la sección ¿Qué es el perdón?, que sigue a la introducción a la Parte II del Libro de ejercicios:

El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga... No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. EJ-pII.1.4,5

Todos estos pasajes apuntan en el sentido de que la corrección es pasiva y no activa de ninguna de las maneras. La verdad no consiste en batallar contra las ilusiones. Consiste en ser capaz de ver que sólo las ilusiones pueden batallar. Desde esa consciencia y ese reconocimiento uno no intenta tomar partido. Ni siquiera se intenta percibir que está teniendo lugar una injusticia o algo desigual, porque si uno percibe una injusticia, o que se trata a alguien de forma desigual, eso no es más que otra manera de decir que uno está negando al Padre. No puede haber injusticias y  Dios, al Ser Él Quien Es. Sólo puede significar que las injusticias y los conflictos son percepciones erróneas.

Ahora vamos a leer de la Introducción a la Parte II del Libro de ejercicios:

Las palabras apenas significarán nada ahora. Las utilizaremos únicamente como guías de las que no hemos de depender. Pues lo único que nos interesa ahora es tener una experiencia directa de la verdad. Las lecciones que aún nos quedan por hacer no son más que introducciones a los períodos en que abandonamos el mundo del dolor y nos adentramos en la paz. Ahora empezamos a alcanzar el objetivo que este curso ha fijado y a hallar la meta hacia la que nuestras prácticas han estado siempre encaminadas.

Lo que nos proponemos ahora es que los ejercicios sean sólo un preámbulo. Pues aguardamos con serena expectación a nuestro Dios y Padre. Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final. Y nosotros estamos seguros de que Él cumple Sus promesas. Hemos recorrido un largo trecho, y ahora lo aguardamos a Él. Continuaremos pasando un rato con Él cada mañana y cada noche, mientras ello nos haga felices. No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración. Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos. No nos olvidaremos tampoco de nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo. Ej-pII.In.1-2

Una bella frase: "No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración".

Y el final del cuarto párrafo continúa:

Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.

La hora de la profecía ha llegado. Ahora es cuando las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. No queda ningún paso que el tiempo nos pueda impedir dar. Pues ahora no podemos fracasar. Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. Él ha dispuesto que vendrá una vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad.

Estoy tan cerca de ti que no podemos fracasar. Padre, Te entregamos estos santos momentos como muestra de agradecimiento por Aquel que nos enseñó a abandonar el mundo del pesar a cambio del que Tú nos diste como sustituto. Ahora no miramos hacia atrás. Miramos hacia adelante y fijamos la mirada en el final de la jornada. Acepta de nuestra parte estas humildes ofrendas de gratitud, mientras contemplamos, a través de la visión de Cristo, un mundo que está más allá del que nosotros construimos y que aceptamos como sustituto total del nuestro.

Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada. Hemos procurado encontrar el camino siguiendo al Guía que Tú nos enviaste. Desconocíamos el camino, pero Tú no te olvidaste de nosotros. Y sabemos que no Te olvidarás de nosotros ahora. Sólo pedimos que Tus promesas de antaño se cumplan tal como es Tu Voluntad. Al pedir esto, nuestra voluntad dispone lo mismo que la Tuya. El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó todo lo que existe, no pueden fracasar en nada. Con esta certeza daremos estos últimos pasos que nos llevan a Ti, y descansaremos confiadamente en Tu Amor, el cual jamás defraudará al Hijo que Te llama.

Y así damos comienzo a la parte final de este año santo que hemos pasado juntos en busca de la verdad y de Dios, Quien es su único creador. Hemos encontrado el camino que Él eligió para que nosotros lo siguiésemos, y decidimos seguirlo tal como Él quiere que hagamos. Su Mano nos ha sostenido. Sus Pensamientos han arrojado luz sobre las tinieblas de nuestras mentes. Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo. Ej-pII.In.4-8

Y un párrafo más abajo:

A la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin. Pues en esta última etapa llegaremos a entender que, sólo con invocar a Dios, toda tentación desaparece, En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. Y en lugar de juzgar, sólo necesitarnos aquietarnos y dejar que todas las cosas sean sanadas. Aceptaremos la manera en que el plan de Dios ha de terminar, tal como aceptamos la manera en que comenzó. Ahora ya se ha consumado. Este año nos ha llevado a la eternidad.

Las palabras tendrán todavía cierta utilidad. Cada cierto tiempo se incluirán temas de especial relevancia, cuya lectura debe preceder a la de nuestras lecciones diarias y a los períodos de experiencia profunda e inefable que deben seguir a éstas. Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día. He aquí el primero de estos temas especiales. Ej-pII.In.10-11


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