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EL GUIÓN DE NUESTRAS VIDAS

 

Libera Tu Ser - Kenneth Wapnick "EL GUIÓN DE NUESTRAS VIDAS"



Publicado por la Foundation For a Course in Miracles, escrito por Kenneth Wapnick y traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

 

Pregunta n° 190: Una pregunta con dos partes que se refiere al ‘guión’ de nuestras vidas:

I: Si elegí a mis padres, mi nacionalidad, mi sexo, la época en la que vivo antes de nacer ¿Qué imprevistos hay en mi vida?¿Muchos o ninguno?¿Está todo establecido de antemano de manera que todo lo que elijo en cada momento es crucifixión o resurrección? En otras palabras, ¿Qué es lo que no está escrito de antemano?

II: ¿Qué papel desempeña la mente recta en elegir de antemano todo lo anterior?

Respuesta: Establecemos para cada vida ciertos parámetros que parecen imposibles de cambiar, incluidos los que listas en tu pregunta. Pero incluso algunos de estos pueden cambiar cuando la mente elige: uno se entera siendo adulto de que fue adoptado; alguien elige una operación de cambio de sexo, etc. Parte del encanto seductor del ego está en que, en el nivel de la forma, tenemos elección y ésta es la gran distracción. Pues creemos que el problema de nuestra culpabilidad por la separación, que permanece sepultado en nuestra mente, se puede resolver “haciendo cierto tipo de trato demente con el mundo” (Texto, 12.III.6:5). Así mantiene el ego la ilusión de tener elección en el nivel de la forma, ocultándonos el hecho de que siempre estamos eligiendo el mismo contenido: separación y culpabilidad. Y nunca tratamos el problema real subyacente de la culpabilidad en nuestra mente.

Es verdad que el Curso enseña que todo ha ocurrido ya y que el tiempo lineal no es real – todo está ya escrito de antemano (Libro de Ejercicios 158.3,4). Pero eso no significa que todo esté predeterminado en una vida individual. El conjunto de los acontecimientos posibles está predeterminado, pero tenemos elección en cada momento sobre a qué relaciones y acontecimientos vamos a acceder para repasarlos (ver la pregunta n° 37 para más detalles sobre esto).

A pesar de todas estas opciones, el marco de referencia de más ayuda que podemos adoptar es acordarnos de que, cualesquiera que sean las posibilidades en el nivel de la forma, la única alternativa real que nos confronta en cada momento es entre crucifixión y resurrección.

Como mientras aun creamos en la realidad de la separación siempre tenemos una mente recta, tenemos la opción de ir a nuestra mente recta para cualquier decisión que haya que tomar, incluyendo cómo enfocar una nueva relación, un cambio de carrera profesional o una nueva vida. La distinción entre antes de y durante una vida, es en realidad una distinción arbitraria que nuestra mente-ego desea reforzar, haciendo que el estado de nuestra mente parezca de alguna manera cualitativamente diferente durante esta vida del estado de la mente cuando esta vida es todavía una posibilidad que se está considerando. Y así, como con cualquier elección, podemos hacerla con el ego o con el Espíritu Santo como maestro. Y como muchos hacemos, podemos vacilar entre la mente sana y la mente demente, eligiendo a veces basándonos en nuestro deseo de ser especiales y eligiendo otras veces para aprender nuestras lecciones de perdón. Esto, desde la perspectiva ilusoria del tiempo lineal, es cierto antes de y durante cada vida. Una vez más, estemos eligiendo los parámetros de una vida venidera o los parámetros de una vida actual, las alternativas y el proceso en la mente siguen siendo los mismos.

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«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)