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EL YO - MONTAJE

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "EL YO MONTAJE"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo IV
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: Hubo una época en la que sentía tal desesperación que me sobrevino la disposición a abrirme a algo distinto. Parece que esto le pasa a menudo a la gente. Mientras parece que las cosas marchan suavemente, no hay deseo de cuestionar, ni de mirar lo que está pasando, falta motivación para hacerlo. Pero cuando es evidente que las cosas se han desbocado, hay mayor disposición, más estar listo a mirar a ver qué es posible.

David: Cuando las cosas se han desbocado en mi percepción de ellas, yo tengo un problema de percepción. Realmente no es cuerdo proyectar los problemas, el caos y los conflictos del mundo sobre Dios, como si Dios supiese de ellos pero eligiese no hacer nada. Cualquier intento de establecer una conexión entre Dios y el mundo fragmentado y desbocado, es un intento de evadirme de mi responsabilidad sobre mi propio estado mental. La paz es una decisión que yo puedo tomar. Cuando elijo percibirme a mí mismo como una víctima o como parte de un mundo enloquecido, hay una distorsión de mi percepción que necesita ser corregida.

Participante: El mundo nunca ha enloquecido. ¡Mi mente ha enloquecido! Hablemos del concepto de ser víctima, de todas la diferentes formas que adopta y de cómo en realidad el concepto no es posible, excepto para una mente engañada o dormida.

David: Para que exista siquiera una sensación de víctima y verdugo, tiene que haber dos. Hay que tener un sujeto y un objeto para poder tener una víctima y un verdugo. De manera muy conveniente para la mente que alberga dos sistemas de pensamiento, cuando la experiencia de la división se hace intolerable, se la puede proyectar sobre el mundo, y así se refuerza la idea de que la división está en el mundo. Por así decirlo, aparece sobre una cortina de humo y no en la mente, donde el montaje se podría ver como tal, aportando luz sobre el hecho de que en realidad, no hay ningún problema. Las experiencias tempranas de indefensión y victimización por los padres, son sólo parte de un montaje, establecido de forma que el concepto del yo pueda percibirse a sí mismo como víctima de otra gente más grande.

Participante: Supongo que la dependencia es otra forma de victimización. La establecí, por ejemplo, de manera que yo fuese físicamente dependiente de que mis padres me proporcionasen comida, ropa, un sitio donde vivir y también satisfacción de mis necesidades emocionales.

David: La escasez y la carencia de fe se proyectan sobre el mundo de manera que el mundo parezca un lugar de escasez. Ahora soy un sujeto, una persona en un mundo objetivo que está fuera de mí. Es un mundo de mata o te matan, donde hay que pelear para mantener la cabeza por encima del agua. El significado que se le puede atribuir a esto es: Soy un niño pequeño y dependiente que va a morir si no consigue comida y abrigo de mamá y papá.

Participante: Por mí mismo estoy indefenso. Tengo que contar con que los adultos de mi mundo cuiden de mí.

David: Eso es un montaje, volvemos a qué es un montaje. Podrías tener a otros niños que formen parte del montaje, una hermana mayor o un hermano pequeño. Hay competencia y parece que soy la víctima. A veces parece que yo soy la víctima y otras veces parece que represento el papel del verdugo, el que se burla y atormenta. Luego vas a la escuela y están los maestros. Los maestros tienen reglas. Ahora me tengo que sentar en un asiento determinado y tengo que hacer las cosas cuando se me dice. Esto se puede percibir como una batalla por el control. El montaje de la víctima y el verdugo puede tomar muchas formas diferentes. La persona puede parecer que es un adulto o un niño: ambos son montajes.

Participante: La mente siempre quiere ver desigualdad. De manera que donde haya desigualdad, alguien va a ser el dependiente, la víctima.

David: La mente errada siempre necesita ver la división en el mundo para que sirva de distracción del hecho de ver la división en la mente. No quiere ver que sólo es una decisión. Tenemos el ejército, la recaudación de impuestos, los departamentos de policía y los agentes. Todo se puede llevar de vuelta al problema de autoridad. Hay asuntos de autoridad por todas partes, básicamente hay un conflicto de autoridad con Dios, en el sentido de que el ser verdadero, el verdadero Espíritu es Uno, íntegro y completo. Es abstracto. Creer que soy una persona en el mundo es negar mi realidad, y en lugar de ella, inventarme algo que no es real. La creencia en que pude haberme separado de Dios es tan dolorosa que se inventan estos conceptos para ocultar ese dolor, para ser sustitutos.

Participante: La idea de ser víctima realmente depende de la creencia en la separación y de todo el problema de autoridad; el deseo de tener el control se enlaza con todo eso.

David: La creencia en que uno puede ser tratado injustamente por otra persona, por el mundo o por la sociedad, es parte del montaje del mundo para ver la división fuera de la mente y enfatizar la diferencia entre sujeto y objeto. Literalmente, es sólo una elección de la mente.

Participante: Entonces llevemos esto a lo que parece el ámbito de la práctica. Por favor, trata el tema de ser objeto de abusos por uno de los padres cuando se es niño.

David: Vale. Vemos que esto se puede percibir como un problema. Puede haber mucho dolor y trastorno asociado a ello. El dolor viene de la sensación de ser víctima.

Participante: ¿De manera que el dolor brota de la interpretación de que se es víctima?

David: Sí. Eso es un montaje. Antes de poder tener la creencia en que eres víctima de tu padre, tiene que haber la división sujeto/objeto. Tienes que creer que eres una persona, un cuerpo en el mundo. Tienes que creer que esa circunstancia tuvo lugar y que no hubo decisión ni elección tuya en relación con ella. Te ocurrió a ti, como persona.

Participante: Y que algo fuera de mi mente puede causarme daño, malestar o trastorno de alguna clase.

David: Si creo que soy un cuerpo y establezco ciertos límites psicológicos y físicos, puedo decir que tengo algunos derechos inalienables como persona, y ahí fuera hay otras personas que pueden violar esos derechos. He establecido todo el montaje: creo que hay cosas que son una violación de mi personalidad, cosas que están en contra de mi voluntad.

Participante: Estás diciendo que si creo que tengo cualquier derecho personal relacionado con este cuerpo y la manera en que se lo utiliza en relación con otros cuerpos, eso no es más que un montaje.

David: Exactamente. Es inventado, ficticio. Uno puede tener la ilusión de ser violado. Puede ser cualquier cosa, desde un ataque físico o sexual traumático, hasta que alguien te frunza el ceño o deje de alabarte. Estos parecen grados distintos de rechazo, o de hacerlo a uno víctima, pero todo está dentro del montaje. La mente tiene que creer que es ese montaje antes de que esto pueda ocurrir. Hay ordenación de los pensamientos. Existe la creencia en que hay algo fuera de mí que me puede quitar la paz. Eso se ha de cuestionar. El montaje se ha de cuestionar, hay que dar un paso atrás y verlo como el montaje que es.

Participante: La misma idea de que tengo derechos sobre mi cuerpo me parece que se basa en mi deseo de tener el control, y el deseo de tener el control se basa en el miedo a que no tengo el control.

David: Uno cree que se le ha dado un pequeño intervalo de tiempo entre el nacimiento y la muerte para ser lo que te gustaría ser. Es como tener un lienzo en blanco y pinturas: puedes estar pintando y pasándotelo bien y entonces parece que viene alguien y trastorna de alguna manera tu estar pintando. Parece que es una violación. Esto, por supuesto, es una metáfora de lo que le parece la llamada “vida” en este mundo a una mente que cree que es un montaje o un concepto. Dice: "¡Ojo! Tengo mi condición de ser único y mi individualidad. Voy a compartir algunas cosas contigo y puede que seamos capaces de estar de acuerdo en algunas cosas, pero siempre seré una persona separada". En cierto sentido aquí es donde entra el control, porque se percibe como si hubiese fuerzas, situaciones externas y gente que me quitan, o erosionan, el "yo" en el que creo. Y no puede haber paz hasta que todo se vea como un montaje mental inventado.

Participante: El horror a no tener el control es en realidad el horror a no tener ya este montaje o concepto del yo al que aferrarse.

David: Sí. ¿Cuál es la alternativa? Si suelto este montaje, ¿entonces qué? La opinión del ego es que serías destruido. ¡Aniquilado! Tú no serías tú, no quedaría nada. Serás destruido. El Espíritu te recuerda en la mente que serás tú. Tú eres tú. Pero si te sostienes a ti mismo como concepto, desconoces la magnitud de tu propia identidad y de tu propia realidad. El Espíritu advierte, recuerda y aconseja a la mente que suelte.

Participante: De manera que mientras el ego dice: Va a ser lo peor que podría ocurrir nunca, el Espíritu Santo dice: ¡Ay, si supieras lo maravillosa que va a ser la experiencia!

David: ¿Y cuáles son las implicaciones de esto? No hay racismo en el mundo. ¡Vaya afirmación! No hay sexismo en el mundo. ¡Vaya! No hay discriminación por la edad. No hay intolerancia.

Participante: ¿Dónde has estado tú? [risas]

David: Sí, ¿de qué sitio hablas? Todos esos problemas y desigualdades que se perciben son proyectados de manera que la mente no tenga que mirar a la división sujeto/objeto que está dentro de la mente. El problema está en esos dos sistemas de pensamiento irreconciliables que están dentro de la mente. Puedo hacer una cruzada contra el racismo, salir a intentar convencer a otras personas, a otros cuerpos, de que se espabilen y piensen mejor, de que se hagan leyes mejores. Es igual con todas las controversias y temas sociales. En el mundo parece absurdo decir que no hay ningún problema. ¿Estamos haciendo castillos en el aire cuando lo reducimos a que todo es un montaje? Todo ello es un montaje –toda la complejidad, capas y niveles de los problemas–, desde los problemas ínter-psíquicos, hasta los problemas planetarios o internacionales. Cada capa se fabricó para oscurecer la sencillez del hecho de que la división está en la mente y no en el mundo, y que el problema ha sido resuelto. No hay problema alguno. Una vez que la mente es capaz de dar un paso atrás y ver el mundo como nada más que ideas, como nada más que su propio montaje, entonces ve que es el soñador del sueño. No está en el sueño, no es un personaje del sueño batallando contra otros personajes y contra las fuerzas de un sueño salvaje y enloquecido. Una vez que uno se da cuenta de ello, el sueño se puede soltar. Cuando el soñador ve que él es el soñador, la causa del sueño, se vuelve un sueño muy feliz.

Participante: Porque entonces ve que no importa nada de lo que pasa dentro del sueño.

David: Sí. Ve que es el soñador, o la causa del sueño. Esto se podría decir con mayor precisión así: el soñador ve que él era el soñador...

Participante: Que se ha terminado. Que es pasado.

David: Se ha terminado. Sólo pareció tener existencia en el pasado: no tiene existencia ahora. Aquí es donde entramos realmente en el aspecto temporal del instante no santo y del instante santo.

Participante: Porque lo único que puede tener existencia ahora es lo real. Cuando reconoces que el sueño no es real, no puede sostenerse en el momento presente. Tiene que ser algo que pertenecía al pasado.

David: Todas esas frases del Curso sobre que el pasado ya pasó empiezan a encajar. El montaje ya pasó. Cuando se ve el montaje como el montaje que es, hay conciencia de que el montaje también es pasado.

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