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EL SOÑADOR DEL SUEÑO

 

Libera Tu Ser - Kenneth Wapnick "El soñador del sueño"



Publicado por la Foundation For a Course in Miracles, escrito por Kenneth Wapnick y traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Pregunta 86

 

Si el mundo es sólo una proyección de nuestra mente, ¿por qué no podemos sencillamente proyectar algo distinto cuando queremos?. ¿Por qué es tan difícil cambiar lo que ocurre en nuestras vidas?

RESPUESTA: Si fuéramos capaces de proyectar algo distinto en el mundo cuando quisiéramos, eso significaría que de verdad sabríamos que somos el soñador de nuestro sueño (T-27.VII), y no el personaje de un sueño del mundo con el que la mayoría de nosotros se identifica (T-27.VII). El que pocos de nosotros estemos en contacto con el poder de nuestra mente es una elección deliberada, una defensa contra la culpabilidad que hemos llegado a asociarle a ese poder.

Al principio del Texto, Jesús habla de nuestro miedo a la mente: “Son muy pocos los que aprecian el verdadero poder de la mente, y nadie permanece totalmente consciente de él todo el tiempo [...] La mente es muy poderosa [...] Es difícil reconocer la oleada de poder que resulta de la combinación de pensamiento y creencia, la cual puede literalmente mover montañas. A primera vista parece arrogante creer que posees tal poder, mas no es ésa la verdadera razón de que no lo creas. Prefieres creer que tus pensamientos no pueden ejercer ninguna influencia real porque de hecho tienes miedo de ellos. Eso puede mitigar la conciencia de culpabilidad, pero a costa de percibir a la mente como impotente.” (T.2.VI.9:3,5,8-11).

Donde reside el poder de hacer cualquier cambio es en la mente con la que no estamos en contacto, y no en el yo que creemos ser. De hecho el yo que creemos ser es sólo una de las muchas proyecciones de la mente con la que no estamos en contacto. Este pequeño yo no tiene poder alguno, es un mero efecto y no una causa.

Además, el verdadero poder de la mente dividida no es el poder de proyectar un mundo de formas. Eso sólo es una defensa contra el poder de elegir que tiene la mente: la elección entre el ego y el Espíritu Santo y sus interpretaciones, tan diferentes, de la idea de la separación. Y en realidad de lo que tenemos miedo es de estar en contacto con ese poder de tomar decisiones, aunque la existencia separada del ego dependa de él: “El ingenio del ego para asegurar su supervivencia es enorme, mas dicho ingenio emana del mismo poder de la mente que el ego niega [...] Pues para subsistir el ego se nutre de la única fuente que es totalmente adversa a su existencia. Temeroso de percibir el poder de esa fuente, se ve forzado a menospreciarla” (T-7.VI.3:1,5,6).

De manera que, para mantener profundamente enterrado ese poder de decidir, aceptamos como real el poder de nuestra mente de fabricar el mundo como un sitio donde esconderse, y luego, con la misma rapidez, se lo ocultamos a nuestra consciencia. Porque si de verdad, y no sólo de manera intelectual, supiéramos que somos lo que proyectó el mundo de las formas y, por tanto, somos responsables de todo lo que vemos, el mundo ya no serviría para lo que lo fabricamos: ser una defensa contra la mente. Si se supone que somos las víctimas del mundo que vemos, no podemos recordar que también somos los fabricantes de ese mundo. En cuanto recordamos nuestra propia participación en la fabricación del mundo ya no es posible ocultar la culpabilidad de la mente por decidir a favor de la separación y el ataque. Y en cuanto se destapa la culpabilidad, podemos contemplar su irrealidad con el amor de Jesús a nuestro lado y no vamos a tener ningún interés en seguir proyectándola.

Todo el objetivo del Curso es ayudarnos a recordar que somos el soñador del sueño, y no un personaje en él, para que podamos contemplar nuestros sueños y elegir si queremos seguir soñando o despertar. Pero la mayoría de nosotros, sin entender bien la naturaleza ni las consecuencias de la decisión de seguir con el sueño del ego, queremos seguir soñando; soñando lo que creemos que sería un sueño mejor con una forma distinta que creemos que nos haría felices. No nos damos cuenta de que tenemos que habernos identificado con el ego cada vez que creemos saber lo que queremos que ocurra en el mundo de la forma. Sólo al ego le interesan las formas, y es para que el contenido de odio y miedo subyacentes permanezca oculto. Con el ego de maestro, sólo nos interesa cambiar las formas, creyendo que son la causa de como nos sentimos, desentendiéndonos del contenido subyacente, que es haber elegido al ego en lugar de al Espíritu Santo. Y así, si nos identificamos con el ego ya hemos hecho reales en nuestra mente la culpabilidad y el miedo, y necesitamos una defensa contra ellos, que es para lo que sirve el mundo. Y para que esa defensa funcione, y no busquemos la causa de nuestro sufrimiento en otro sitio, tenemos que olvidarnos de que nosotros fabricamos el mundo, de que somos los soñadores de nuestro sueño. Por eso, porque tiene un papel tan vital como defensa inconsciente, no es nada fácil que nos permitamos tener el poder de proyectar un mundo distinto en la forma.

La meta del Curso no es que nos demos cuenta de que somos el soñador del sueño, para que así podamos proyectar en él formas distintas cuando nos apetezca. Eso no serviría a ningún propósito verdaderamente útil. La meta del Curso es conducirnos a elegir que un Maestro distinto nos guie en nuestros sueños para que, con el paso del tiempo, las decisiones que tomemos nos conduzcan a despertar. Este cambio de maestros del ego al Espíritu Santo se expresa con gran belleza en el pasaje siguiente: “Acepta el sueño que Él te dio en lugar del tuyo. No es difícil cambiar un sueño una vez que se ha identificado al soñador. Descansa en el Espíritu Santo, y permite que Sus dulces sueños reemplacen a los que soñaste aterrorizado, temiéndole a la muerte. El Espíritu Santo te brinda sueños de perdón, en los que la elección no es entre quién es el asesino y quién la víctima. Los sueños que Él te ofrece no son de asesinatos ni de muerte. El sueño de culpabilidad está desapareciendo de tu vista, aunque tus ojos están cerrados. Una sonrisa ha venido a iluminar tu rostro durmiente. Duermes apaciblemente ahora, pues éstos son sueños felices.” (T.27.VII.14).

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«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)