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DINERO CON CONCIENCIA

 

Libera Tu Ser - Artículos Ciencia/Belleza/Salud/Medioambiente: "DINERO CON CONCIENCIA"


Publicado en revista Mente Sana– Nº 101

 

 

Dinero con conciencia: una nueva mirada a nuestras necesidades.

La crisis económica nos ha llevado a cuestionar muchas cosas. Entre ellas, el poder del dinero. Cada vez son más las personas que, lejos de sentirse esclavizadas por él, lo utilizan para dotarlo de vida y convertirlo, así, en una lluvia abundante y fértil que llegue a todas y a todos beneficie. Esa es la verdadera riqueza personal.

Una de las tristes novedades de las que he sido testigo en los últimos años como terapeuta, es que cada vez llegan más casos de personas terriblemente afectadas por la monumental crisis que atravesamos. Una crisis que, en apariencia, afecta básicamente a nuestras estructuras financieras. Sin embargo, vivir en el corazón de tal momento de transformación está haciendo tambalear nuestros fundamentos y nos empuja a buscar nuevos modelos mentales y hábitos de comportamiento. El potencial de los movimientos espontáneos de los ciudadanos está alcanzando cotas insospechadas que hace apenas dos décadas no podíamos ni predecir. Actualmente, cada pensamiento, cada elección, puede tener una gran incidencia en nuestra sociedad.

Ser testigos del sufrimiento que genera este proceso de cambio y transformación en las personas, nos debe hacer cuestionar nuestra relación con la economía, nuestros vínculos con el dinero. Y para ello, en lugar de continuar con hábitos caducos y buscar respuestas a nuestras preguntas, tal vez deberíamos –en palabras de Lynne Twist, activista distinguida por las Naciones Unidas por su firme labor para acabar con el hambre en el mundo-, replantearnos las preguntas para las cuales hemos ido creando respuestas e inconscientes creencias, asumidas acríticamente: gasta dinero, ¡invierte!, gana más porque más es mejor, no hay suficiente para todos, así que consigue lo que puedas antes de que otro lo haga, la gente es egoísta, corrupta y avariciosa, somos malos por naturaleza…

La mayor parte de estos dogmas de fe tienen una estrecha relación con la gestión del dinero y con la concepción que tenemos de él; pero afortunadamente, estamos dejando atrás esta visión, sustituyéndola por otra. Ninguna de las afirmaciones anteriores se corresponde con la realidad. No sólo son juicios falsos, no sólo nos desorientan y desvían de la ruta correcta, no sólo confunde nuestra identidad más íntima, sino que, además, no nos dicen nada acerca del sentido real de nuestra existencia.

El dinero apareció en sustitución del trueque para ayudar a que la administración y gestión de nuestras necesidades fuera más sencilla. Fue un gran instrumento hasta que se tornó –con la aparición de los bancos, los productos puramente financieros y la bolsa- tan complejo que ni los economistas más agudos son ya capaces de explicar el dominio que tiene sobre nuestro día a día. El dinero es como el agua. Debe fluir a través de nuestras vidas y, cuando lo hace de forma limpia y cristalina, nos nutre y nos hace crecer. Pero cuando el agua se enturbia, se intoxica y nos puede enfermar. Cuando el agua se estanca durante largo tiempo y no corre, pierde su sentido, que es el fluir.

Los cien euros que he ganado con mi trabajo se los puedo pagar a mi canguro, que cuida a ratos de mis hijos. Ella, a su vez, los invierte en pagar los libros de texto de sus hijos. Ahora están en manos del librero, que los utilizará para remunerar a la persona que cuida de su madre enferma, que los destinará al arreglo de las caries que le atormentan. El dentista podrá comprar el microondas que necesita y, así, los cien euros nos han ayudado a rendir con honradez unos servicios que nos eran necesarios.

El cortocircuito se produce cuando tratamos de hacer dinero sin producir ningún beneficio para nadie, pretendiendo generar con ello más dinero, de forma muy similar a un juego de azar que nos reporta dinero gratuitamente; no en vano, al mercado actual de valores se lo ha tildado muchas veces de casino global. Lo único que este uso del dinero provoca es que grandes cantidades de riqueza permanezcan en manos de grupos reducidos de personas, obstaculizando su fluir saludable. Empero, al igual que el agua, la riqueza del mundo y de la vida no pertenece a nadie; es patrimonio humano. Y es nuestra responsabilidad recibirla de un modo que nos enorgullezca, para compartirla enseguida con la mayor cantidad posible de personas.

El dinero no posee ningún valor excepto el que le asignamos. Y esta afirmación, lejos de tener un significado meramente económico, incide en el ámbito emocional, psicológico y espiritual de nuestra existencia, sin que apenas seamos conscientes de ello. El desmesurado sentido que le adjudicamos lleva a las personas a matarse por dinero o a ser incluso capaces de matar por él.

A menudo hacemos cosas que ni nos gustan ni nos hacen crecer, o que sabemos que son perjudiciales para nosotros, para los demás o para nuestro entorno, con la única finalidad de obtener más. Y lejos de vivir en una cultura que censure y denueste dichas acciones, las ensalza y halaga como éxitos que conforman un modelo a seguir. No obstante, para fortuna de todos, hay muchas personas que hacen del dinero un medio de vida y no un fin, al tiempo que les confiere una profunda autenticidad. El solo hecho de ofrecer nuestros talentos y servicios a nuestros congéneres ya nos hace sentirnos gratificados; y es precisamente la percepción de ser remunerados la condición máxima para vivir una vida de abundancia y prosperidad. Porque la fortuna personal no consiste en una cantidad determinada de pertenencias. Se trata de una actitud; es una mirada hacia la vida que nada tiene que ver con lo que tengamos, sino con los intangibles que seamos capaces de dar. Está basada en la sensación de suficiencia, en la percepción de haber tenido bastante. Desafortunadamente, en una sociedad consumista sólo hay lugar para el concepto de “más” y no tanto para el de “suficiente”. Buscamos con tal obsesión y ferocidad el excedente y el exceso que no nos permitimos probar la emocionante experiencia de tener las necesidades cubiertas y sentirnos colmados por ello. Desear siempre más nos genera una mentalidad de déficit porque, al no ser posible divisar límite alguno, nos genera escasez y falta. Sin embargo, si somos capaces de dejar a un lado este hábito disfuncional de pensamiento y no deseamos llegar más allá de lo que necesitamos para sentirnos bien, liberaremos una cantidad ingente de energía que podremos usar para extraer el mayor sentido posible a lo que poseemos. Y es ésta la principal condición para percibir abundancia y sentirnos prósperos. Nuestra verdadera riqueza depende de la práctica diaria de la gratitud y de apreciar todo lo que nuestro esfuerzo y la vida van disponiendo.

 

Y llegamos, por fin, a la pregunta de si el dinero posee alma. El dinero es inanimado, inerte, neutro. A través de la forma en que lo obtenemos, lo administramos, lo dosificamos, lo gastamos, lo usamos, lo ahorramos, lo invertimos, lo compartimos y lo donamos, podemos impedir que se torne en una fuerza desalmada. Depende de las personas dotarlo de vida y convertirlo, así, en una lluvia abundante y fértil.

CÓMO DOTAR DE ALMA AL DINERO

El dinero no es el mejor indicador para medir la satisfacción ni para hallar el camino hacia una vida verdadera y llena de sentido y felicidad.

La verdadera riqueza

Piensa, con cierta regularidad, en la abundancia en la que vives y cuantifica tus verdaderas riquezas. No sólo aquéllas económicamente calculables, sino todas cuantas envuelven tu trayectoria vital. Por ejemplo, tu fortuna en salud, tu patrimonio en relaciones y amistades, tu capital profesional…

Necesidades satisfechas

Reflexiona sobre tus necesidades más profundas e identifica, entre todas ellas, cuántas son las que requieren dinero para su consecución. Te resultará gratificante concienciarte de que las necesidades más significativas que tienes no requieren para ser satisfechas de importantes inversiones económicas.

Excelencia para ganarlo

Pondera, en lo más profundo de tu corazón, si el dinero fluye en tus manos. Es decir, si tu forma de ganarlo está basada en la excelencia del producto o servicio que ofreces con una actitud positiva y si te enorgulleces de la forma en que lo ofreces a otros. Y si lo gastas de modo que cubra necesidades saludables y no vagos caprichos que restan sentido a tu vida.

Tener bastante

Trata de aplicar en tu vida y experimentar “la exquisita percepción de haber tenido bastante”. Se trata, sin duda, de una de las principales claves de la felicidad. Varía entre las personas, pero todas pueden expresarla.

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«En el mundo interconectado y globalizado de hoy, es común y corriente que gentes de opiniones, creencias y razas diferentes vivan juntas. Es una cuestión de suma importancia entonces, que encontremos maneras de cooperar con los demás, unidos en el espíritu de la mutua aceptación y el respeto.»
S.S. Dalai Lama
«No estoy aquí para enseñar en un sentido convencional, estoy aquí para romper tu corazón, para destrozarlo y dejarlo en pequeños pedazos, para reducirlo hasta que se convierta en fertilizante, para que de ahí surjan tiernos capullos de claridad y nuevos árboles de compasión y tal vez incluso pequeños brotes de sorpresa, regados con tus lágrimas y sudor y nutridos con tu cálida presencia, y estarás tan ocupado cuidando a tus adorados recién nacidos que ni siquiera te quedará tiempo para recordar que alguna vez olvidaste cómo abrir tu corazón.»
Jeff Foster
«Eres espacio... Los pensamientos, imágenes, sensaciones, sonidos, sentimientos, son tus contenidos. Tus contenidos se mueven, cambian, se reacomodan constantemente, sin embargo, el espacio que eres siempre permanece en perfecta quietud. Nunca eres limitado, definido o contenido, integrado ni amenazado por tus contenidos, a los cuales abrazas amorosamente, como una madre abraza a su bebé recién nacido. Saber lo que realmente eres -ese abrazo incondicional a todo el contenido de este momento- es la verdadera alegría.»
Jeff Foster
«Mi dedicación consiste en ser útil a los 7 billones de seres humanos de este planeta, conjuntamente con las criaturas con las que lo compartimos. Si puedes, ayuda y sé útil a los demás, si no puedes, al menos no los lastimes, entonces, cuando todo termine, no sentirás arrepentimiento.»
S.S. Dalai Lama
«Este es un cuerpo temporal, pero lo Intemporal vive en él. El juego de la vida es ir más allá del yo superficial y encontrar la sabiduría no dual y la unidad-amor, el cual es Realidad Intemporal. Es aquí dentro la cueva de tu propio corazón. Cuida al cuerpo, pero no lo adores. Adora a aquél que habita dentro de tu corazón.»
Mooji
«Si quieres ir hasta el final, arrójalo todo. Y justo ahí hay un gozo, una libertad, una luz. Despluma todo a la nada. Arroja tus apegos, tus deseos, tus necesidades e inmediatamente estarás en un estado de frescura total, integridad total. Todo ser humano debería hacer esto de vez en cuando. El buscador serio desarrolla esta despiadada actitud para liberar su mente del colesterol de la identidad egoica. Sé tan vacío y verás que el vacío es totalidad. Y mientras más lo hagas, más disfrutarás el sin esfuerzo de todo. Ignora la voz del intérprete, del periodista del contador o del matemático por un momento y no lo querrás de vuelta. Si quieres llegar hasta el final, arrójalo todo.»
Mooji
«Cuando dejas completamente de esperar una historia mejor, o mejores emociones, o mejores circunstancias, entonces la mente está abierta a indagar hacia aquello que está presente, ahora y siempre, y en paz de manera natural.»
Gangaji
«Cuando podemos reconocer que el alma madura de forma natural y algunas veces con dolor, podemos estar más dispuestos a abrirnos a lo que sea que estemos sintiendo. Podemos parar nuestro proceso de autoprotección y, en vez de eso, autoindagar. Si no nos resistimos a lo que sea que estamos experimentando, entonces la dulzura subyacente de la vida se encuentra incluso en los momentos más amargos.»
Gangaji
«Sufriste en exceso por tu ignorancia. Cargaste tus trapos para un lado y otro. Ahora quédate aquí. En verdad, somos una sola alma, tu y yo. He aquí el sentido profundo de mi relación contigo, porque no existe, entre tú y yo, ni yo, ni tú...»
Rumi
«La observación de sí acarrea ciertos cambios en los procesos internos del hombre… Al observarse arroja, por así decirlo, un rayo de luz sobre sus procesos internos, que hasta entonces trabajaban en completa oscuridad. Y bajo la influencia de esta luz, los mismos procesos comienzan a cambiar.»
George Gurdjieff