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COMIDA, EJERCICIO Y CUIDADOS DEL CUERPO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "COMIDA, EJERCICIO Y CUIDADOS DEL CUERPO"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo II
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: La primera parte de mi pregunta es: ¿Has notado que ciertos alimentos te sientan mejor que otros, o estás totalmente libre de las necesidades y quejas del cuerpo? La segunda es: ¿Haces ejercicio? Y la parte tercera de esta misma pregunta es: ¿Comentarías cómo lidiar con el hecho de que, en este plano, tenemos un cuerpo que necesita cuidados?

David: El currículo del Espíritu Santo está muy individualizado. La guía que yo oí fue "come de lo que te sirvan". El Espíritu Santo sabe orientarte no sólo sobre tus necesidades dietéticas, sino también sobre todas las cosas útiles en tu viaje, en cualquier punto del proceso del despertar espiritual en el que tu mente parezca estar. Mi experiencia ha sido un reflejo de la lección "Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino" Ej-155 del Libro de Ejercicios de UCDM. Fui guiado a unirme completamente con mis hermanos sin permitir que la comida fuese un obstáculo. No tenía que haber debate ni sensación de estar separados por lo que se puede comer y lo que no se puede comer. El Espíritu decía no sólo que tenía que aceptar y comer lo que se me ofreciera, sino que lo principal era unirme a mi hermano en el amor, sin permitir que cosas como la comida se interpusieran entre nosotros. Los requisitos dietéticos forman parte del sistema de creencias del ego.

Recuerdo cuando trabajaba con la lección 50: "El Amor de Dios es mi sustento". Esta lección subraya que la creencia en las pastillas, el dinero y la ropa "protectora", no es más que una defensa. Me alegró que Jesús fuese tan concreto sobre este tipo de cosas, porque yo quería profundizar realmente en mi entrenamiento mental. Luego llegué a la lección 76: "No me gobiernan otras leyes que las de Dios". En esa lección  menciona de forma concreta la nutrición. Me di cuenta de que tenía que cuestionar todas mis creencias sobre la alimentación. Aparentemente había aprendido un montón sobre ello haciéndome mayor en este mundo y estudiando en la universidad durante diez años. Tenía que soltar todas mis creencias sobre comida saludable. Tenía que soltar mis creencias sobre colesterol, grasas poliinsaturadas, calorías, etc. Tenía que llegar a darme cuenta realmente de que no sé cuál es el propósito de nada, tenía que llegar a pedir: "Enséñame, por favor, a unirme con mi hermanos y hermanas y soltar todas esas ideas, dudas y preocupaciones sobre la alimentación". Así fue como se desarrolló.

Igual con el ejercicio. Que hay que hacer ejercicio es una creencia en la que ciertamente estuve envuelto durante muchos años, hasta el punto de que llegó a parecer que yo era instructor profesional de tenis, que pertenecía a clubs de salud, que hacía un montón de ejercicio, que corría una mini-maratón, etc. Estaba interesado en la buena forma cardiovascular y en el levantamiento de peso. Luego llegó el punto en el que todo empezó a utilizarse como un símbolo. Empecé a hablar a grupos de parábolas sobre soltarlo todo y abrirse al amor de Dios. El ejercicio y la nutrición no son más que conceptos. La salud, si la miramos de manera práctica, es la paz interior, y por lo tanto, la salud implica al pensamiento. La salud es exclusivamente un estado mental que parece reflejarse en lo físico. En la iluminación no hay ni interior ni exterior. La mente está unificada. No podemos decir que el mundo interior del pensamiento influye en el mundo exterior de la materia, porque todo es mental y nada es físico. En ese estado, que es el estado iluminado, en realidad no se tienen pensamientos ni intereses en el cuerpo. Realmente se trata de poner toda la atención en el propósito, y eso es muy práctico.

Para rematar esta serie de preguntas, conforme te interesas de verdad por la mente, se cuida de todo lo que parece implicar el cuidado del cuerpo. Se te da comida como telón de fondo para la unión. No tienes que rechazar cosas. Yo siempre utilizo a Jesús como modelo de mi aprendizaje, porque cuando estuvo aquí todavía parecía que caminaba por el planeta, y parecía que él pasaba por las mismas cosas del cuerpo como orinar, defecar y meterse panes y peces en la boca. Parecía tener el mismo aspecto que un montón de seres humanos, aunque a menudo respondiese a la preocupación de los apóstoles con que no comía suficiente diciendo cosas como: Yo tengo un maná que viene del Cielo. Pero el símbolo de Jesús se utilizaba de una manera que permitía que la gente aún pudiese conectar con él. Si nunca hubiera comido ni bebido, habría parecido un extraterrestre. ¡Es más fácil aprender de alguien con quien puedes conectar que de alguien a quien percibes como si hubiera venido de otro planeta! Aunque él había transcendido las leyes de lo físico, era muy útil que pareciese que hacía cosas que tenían un aspecto completamente humano.


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