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UNA INTERPRETACIÓN NUEVA - PARTE 2
TOCANDO FORMA Y CONTENIDO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "UNA INTERPRETACIÓN NUEVA - PARTE 2<br>
TOCANDO FORMA Y CONTENIDO"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo III
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: ¿Qué se hace si la gente lo ataca a uno, a sus creencias, a su buen nombre o a su posición?

David: Es un proceso de empezar a dejar de identificarte con las creencias que pensabas que te identificaban. En otras palabras, todo el que viene al mundo ha aprendido ideas sobre lo que significa ser una persona, un hombre o una mujer. Muchas de las discusiones entre los sexos tratan de frases como los hombre son así y las mujeres de esta otra manera... Lo que dice el Curso es que no sabes quién es tu hermano porque tienes un montón de juicios sobre él, basados en lo que tú crees ser. Cuanto más profundo te metes, más empiezas a identificarte con un ser espiritual. Incluso te alejas de la identificación con el mundo. Por ejemplo, ya no defiendes las cosas a las que estabas apegado cuando alguien empieza a hablar mal de ellas. Lo que yo he aprendido es que cuando aparecen las defensas, se debe a la identificación o apego de mi mente a lo que esté siendo puesto en cuestión, sea una ciudad, un equipo deportivo, un personaje que admiro...

Participante: Una inseguridad.

David: Sí, es una señal de inseguridad; claramente es no alinear mi mente con el Espíritu Santo o Jesús. Al empezar a desidentificarnos de nuestro apego a figuras de la forma nos volvemos más indefensos, porque empezamos a identificarnos con el espíritu o alma de todos y cada uno. La inseguridad se produce cuando la mente no está segura de lo que es, tiene en marcha dos voces diferentes. La mente intentará todo tipo de mecanismos de defensa para sortear esta inseguridad o para encubrirla, cosas como la negación y la represión o la proyección. El ego es muy ingenioso inventando trucos que minimizan la inseguridad y el miedo sin soltarlos. Sabe que si tú sueltas alguna vez todo el miedo y la inseguridad, a él se le habrá acabado el negocio, ya no tendrá vida. Las defensas son un sigiloso mecanismo diseñado para reducir el miedo, pero sin eliminarlo.

Sólo hablar de estas cosas es ya una buena práctica. Yo disfruto cuando la gente cuestiona y comparte sus puntos de vista y percepciones. Una vez invité a una de nuestras reuniones a un caballero que era filósofo. Estábamos en la comida de mediodía y oía los gemidos que recorrían la mesa: ése no hace ninguna falta en esta reunión porque vamos a acabar todos en conflicto. Este filósofo tenía un montón de preguntas y quería de verdad aclararse sobre este asunto. Yo dije: ¡Esto es estupendo! Es lo que queríamos ¿verdad? ¿Por qué íbamos a querer dejar fuera a quien está listo para plantear preguntas? De hecho, resultaron ser cuatro horas fantásticas de sumergirse en las cosas de verdad.

Si alguien tiene una creencia u opinión y notas que reaccionas o que te pones a la defensiva, tiene que ser tu propia percepción la que produce la sensación de incomodidad. Jesús fue capaz de decir la Palabra porque había transcendido el sistema del ego. Para él nada era una amenaza, no lo eran los fariseos ni ninguno de los otros grupos que lo acusaban de blasfemia: ¿cómo te atreves a perdonar los pecados de la gente? Nadie más que el Padre puede hacerlo. Jesús era capaz de permanecer por encima del campo de batalla, gracias a su certeza sobre quién era. El Curso dice que si eliminas toda la falsedad y todas las falsas creencias, entonces tú también tendrás esa certeza. No habrá nada en el mundo que pueda quitarte la paz. Esto es un gran consuelo. Te ayuda a soltar el planificar e intentar arreglar a la gente, las circunstancias y los resultados. Te ayuda a aceptar y a confiar más, sabiendo que las cosas se solucionan. "Todas las cosas obran conjuntamente para el bien". T-4.V.1

Participante: …y no hay una única manera correcta de llegar a esa comprensión ¿verdad?

David: En la forma hay muchas expresiones del currículo universal, pero en términos de contenido –cualquiera que sea el sendero espiritual–, se trata de transcender el ego. En contenido o sentido mental, todos son lo mismo. Pero puede haber mucha distorsión del discernimiento entre forma y contenido. Contenido es propósito. Cuando hablamos de contenido estamos hablando de propósito: ¿Para qué es esto?

Hasta donde llegan las escuelas y los senderos, el Curso es uno entre muchos. No responde preguntas como ¿Debería hacer esto o aquello? Esta noche ¿debería ver este programa de la tele o debería leer el Curso? El Curso te pregunta: ¿qué propósito tienes para ver ese programa de la tele? ¿Es para distraerte y sacarte cosas de la mente, para olvidarte de tus penas y de tus problemas? ¿Qué propósito tienes para leer el Curso? Sabes que muchas veces la gente puede leer el Curso paseando los ojos por encima de las palabras hasta que dicen uf, esto no funciona, y tiran el libro. Pero lo que el Curso hace es preguntarte: ¿Qué propósito tienes? Eso es lo crucial, no la forma.

Muchas espiritualidades yerran al seguir un patrón de rituales que sustituye al contenido. Si rezo tantas Ave Marías o realizo tantos ritos o rituales -si hago bastantes o acumulo bastantes- eso me llevará de vuelta a casa. Pero el Curso dice: el problema es tu manera de pensar. La conducta brota automáticamente de la manera de pensar, así que la única manera de que puedas hacer cambios con substancia y significado, es cambiando de manera de pensar. En tu mente hay sólo dos sistemas de pensamiento: el del ego y el del Espíritu Santo. El Curso está básicamente para ayudarte a discernir entre ellos.

La manera más simple de identificarlos es ver que hay un efecto para cada causa. ¡Y sólo hay una Causa, con C mayúscula! Es el Creador. Él es la Causa y tú el Efecto, tú fuiste creado por tu Creador. Fuiste creado a su imagen y semejanza, además, en el siguiente sentido: Él es eterno–tú eres eterno, Él es inmutable–tú eres inmutable, Él es grandeza–tú eres grandeza. Sólo hay una aparente diferencia entre Padre e Hijo: el Padre (Causa) creó al Hijo y el Hijo (Efecto) no creó al Padre. Hay algunos sistemas de la nueva era que dicen literalmente "yo" soy Dios, pero este sendero hace distinciones. Jesús dijo en la Biblia "el Padre y yo somos uno", pero siempre habló de El Padre y yo. Y siempre señalaba de vuelta al Padre: "¿Por qué me llamas bueno? No hay ninguno que sea bueno, excepto Dios." (Marcos 10:18). Él siempre apunta hacia el Padre.

El ego resaltó esta diferencia aparente y dijo: ¡Esto qué es! ¿Por qué deberías conformarte con el número dos? ¿Por qué ser sólo el creado, por qué no ser el pivote, el número uno por tu cuenta completamente, cuando literalmente puedes hacer un mundo cuyo único pivote seas tú? Este mundo –en el que Causa y Efecto están separados– es el pensamiento de que de alguna manera el Hijo podría estar separado del Padre. Causa y Efecto están colocados al revés, de forma que parece que son las cosas que ocurren en la pantalla del mundo las que causan tus estados emocionales. Sabes que cuando éramos pequeños dábamos una patada en el suelo y decíamos me pones furioso o hieres mis sentimientos. Pero es al revés: Yo hiero mis sentimientos.

Participante: Con mi manera de pensar.

David: Con mi manera de pensar.

Participante: Y con mi percepción.

David: Identificarte con el ego es lo que duele, porque es negar tu Cualidad Crística. Si parece que alguien te roba o te perjudica, el mundo dice que eres una víctima inocente, que no tienes nada que ver con ello, que sólo estabas en el sitio equivocado en el momento equivocado. Pero el Curso dice: "Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar". T-21.II.2. En otras palabras, en cualquier situación puedo elegir ver paz y sanación o ver separación, estar a la defensiva, etc. Un montón de sistemas de la nueva era dicen que eres responsable de las cosas en la forma pero, como decíamos en la cena esta noche, lo que pasa cuando tomas un principio del nivel de la mente como soy responsable de mi estado mental, y tomas una percepción del nivel de la forma, el cáncer por ejemplo, y los pones juntos, obtienes un soy responsable de tener cáncer. ¡Ajá! Ahí viene la culpabilidad: de tomar algo del nivel de la forma y tomar un principio metafísico mental (soy responsable de mi estado mental) y ponerlos juntos en una especie de polinización cruzada.

Participante: Eso es la confusión de niveles.

David: Sí, eso es la confusión de niveles. Enseguida surge la pregunta: ¿Quién, en su mente recta, elegiría la enfermedad? Y siempre digo que nadie en su mente recta elegiría la enfermedad. Tienes que estar operando desde el ego, o la mente errada, para traer al mundo semejante testimonio. Y la enfermedad es un testimonio muy fuerte. La mente tiene que creerse culpable para traer al mundo un testimonio como la enfermedad. La buena noticia es que una vez que aprendemos a elegir estar constantemente en nuestra mente recta, entonces estamos libres de la culpabilidad y, por tanto, no traemos testimonios que refuercen esa culpabilidad. Esa es realmente la única vía escape al dolor, la desdicha y el sufrimiento. Es lo que tú decías: únete a Jesús. Si estás con Jesús y con el Espíritu Santo, sabes discernir entre los propósitos del ego y del Espíritu Santo; comprendes que uno es un sistema de pensamiento basado en el miedo y el otro es un sistema de pensamiento de amor. El ego está al revés, cree que las cosas de ahí afuera en el mundo te quitan la tranquilidad de espíritu. Pero ésta es la otra cara: el ego nos dice también que hay cosas en el mundo que nos pueden traer tranquilidad de espíritu. Sé de una isla en particular que puedo imaginarme y estar justo allí... o  hay tal pensamiento particular que siempre me resulta apacible pensarlo pero, en cuanto mi atención vuelve a mi trabajo, pierdo la calma. Eso es pensar al revés, porque mientras creamos que hay cosas en el mundo que pueden darnos o quitarnos la paz, somos literalmente co-dependientes. No escuches al ego, porque lo que te dice es que en este mundo puedes conseguir cosas que te van a traer felicidad y paz, y eso es un timo, una gran estafa. Ve adentro. Ahí interviene la meditación, ve dentro de tu mente, sumérgete por debajo de las nubes de oscuridad del ego, medita y ve más abajo de ellas, sumérgete en el Reino de los Cielos. "El Reino de los Cielos está dentro". T-4.III.1. Y si tienes dificultades para meditar, las relaciones pueden acelerar mucho las cosas, porque sacan a relucir todas las creencias inconscientes de la mente.

Estás soñando un sueño de fragmentación. Dios no hizo este sueño, es una proyección de tu mente. Lo primero que hay que hacer es darle media vuelta a causa y efecto. Crees que eres víctima del mundo que has inventado. Estarás atascado mientras sigas creyendo que eres una víctima sin poder alguno. Tienes que dar media vuelta a causa y efecto y dejar al Espíritu Santo encargarse de la causa. El Espíritu Santo sabe que no hay ninguna causa real en este mundo, porque el ego no es real. Dios no creó al ego. Así que lo que hay que hacer es desenmascararlo. Puedes elegir un milagro cada vez que te sientas tentado a culpar a algo o a alguien: tu cónyuge, tu empleo, la recaudación de impuestos... El milagro te ayuda a recordar Causa y Efecto. El milagro también te recuerda que nada tiene el poder de quitarte tu paz y que lo que parecía causarte malestar, tiene que ser irreal. Cuanto más transferimos esto, practicándolo en nuestras vidas cotidianas, mejor nos damos cuenta de que no hay nada en este mundo que nos pueda quitar la paz.

Siempre nos da miedo hacer esto, pero al practicar poquito a poco, cuanto más comenzamos a generalizarlo, más nos convencemos de que no hay nada en este mundo que nos pueda quitar la paz. Entonces en lugar de ser ese diminuto personajillo de un sueño, ese pequeño cuerpo sometido a todas esas fuerzas del mundo, comenzamos a vernos como el soñador del sueño. Igual que cuando duermes por la noche, te vas a la cama y parece que ocurren todas esas cosas. Y cuando te despiertas dices Uf, me alegro de que eso fuera sólo un sueño. Llegará el momento en que oigas sólo al Espíritu Santo, la Voz de Dios. Y dirás Uf, eso era sólo un sueño, y te despertarás en el Reino de los Cielos. Tiene mucho sentido aplicar realmente estas ideas, en lugar de sólo leer y hablar sobre ellas, porque realmente te vuelves feliz y tu vida se vuelve un gozo. Puedes realmente sentir los verdaderos cambios que tienen lugar en tu vida. La prueba está en los resultados: cuanto más en paz te vas sintiendo, más sabes que estás cambiando. No hay avenencia entre el todo y la nada, por supuesto. Mientras tengas, aunque sólo sea un poquito de miedo en la mente, aún no le habrás cerrado del todo la puerta al ego. Jesús es nuestro guía, porque cuando transcendió al ego al cien por cien, se convirtió en un modelo para nosotros. El ego ya no lo tienta, él sabe que es falso.

Participante: Cuando meditas, ¿con quién te comunicas, cómo comunicas o qué ves? Yo no sé meditar, ¿cómo se medita?

David: En realidad veo la meditación sólo como intentar ser muy receptivo. Hay mucho parloteo al principio, porque al ego no le gusta tu intención de ir adentro. Sabe que si consigues estar tranquilo de verdad, vas a comenzar a oír la voz del Espíritu Santo, Jesús, o como quieras llamarlo; y el "yo" del ego se siente muy amenazado con eso. Así que hay esta cháchara incesante y chillona que no para: tengo que ocuparme de esto, acordarme de ir al banco y de recoger a los niños. La mente sólo quiere salir corriendo a distraerse.

Usa los métodos del Libro de Ejercicios. Hay meditaciones guiadas. Empieza muy gradualmente. En las primeras lecciones no te pone ninguna estructura porque sabe que sólo para ser capaz de poner la mente en este Curso, ya hace falta mucha disposición, y más aún para esperar milagros y maravillas de inmediato. Se introduce estructura poco a poco porque la mente está desentrenada y necesita cierta cantidad de estructura. Pero luego en las últimas lecciones hay cada vez menos estructura para que la mente no se entregue a los rituales. El ego quiere intentar meterse ahí de cualquier forma posible, para convertirlo en un ritual. Así que todo está en el libro. Dice cosas como intenta calmarte, siéntate tranquilo e intenta observar tus pensamientos lo más desapasionadamente posible, míralos venir e irse. Si te ayuda, piensa en ellos como un desfile pasando por delante de ti. Te da todo tipo de analogías y metáforas porque él sabe que la meditación es nueva para ti y sabe que necesitas algo de guía. Literalmente te ofrece ejercicios de entrenamiento mental tipo Zen para ayudarte a ser desapasionado, para observar tus pensamientos pasar. Lo que lo hace tan magnífico es que él sabe que eso es lo que va a ocurrir y está preparado. Es como si un maestro de la psicología hubiera diseñado estas 365 lecciones. Están verdaderamente bien adaptadas a una mente desentrenada.

Los pensamientos son como trenes, habrás oído hablar de trenes de pensamientos. Estás ahí, sentado y desapegado, mirando pasar tus pensamientos y antes de que te des cuenta te has subido al tren de un salto. Un tren te conduce al siguiente, entonces paras un instante y saltas fuera del tren, pero invariablemente vuelves a subirte de otro salto, luego te bajas de un salto, luego te vuelves a subir... En las etapas iniciales de la meditación te vas a subir a unos cuantos trenes de esos, y algunos van a ser pensamientos como nunca lo voy a conseguir o no progreso nada, no sé cómo se hace esto. Son sólo pensamientos del ego, trenes del ego. Una técnica de la Ciencia Cristiana –para discernir si los pensamientos son del ego o del Espíritu Santo– es ponerles detrás "dice el Señor". Si suena tan absurdo como No me puedo creer que esta persona hiciera eso, dice el Señor...  bueno, ¿te puedes imaginar a Jesús quejándose de alguien? ¡Si sientes que es absurdo, ese ya lo puedes soltar! Hay técnicas como esta, que puedes utilizar para empezar a poner orden en tu mente.

Participante: Hay  un punto en el que dice que tus pensamientos no significan nada y también dice que hay que reconocerlos como lo que son.

David: Las lecciones del Libro de Ejercicios van y vienen entre lo que crees ver en el mundo y lo que piensa tu mente. A la mente desentrenada lo que hay fuera en el mundo le parece muy diferente de lo que hay en la mente. Digamos que vas a una fiesta y empiezas a hacer juicios a todo gas sobre alguien. Te viene el pensamiento muchacho, me alegro de que no sepan lo que estoy pensando, o algo así, porque la mente cree ser privada. No cree que las mentes están conectadas, y por eso Jesús empieza a hablar del mundo de la percepción en la lección 1, "Nada de lo que veo significa nada". Luego la segunda lección continúa con "Le he dado a todo lo que veo todo el significado que tiene para mí". Un ejemplo excelente de las diferencias de percepción, y de cómo todo el mundo le atribuye significado a lo que ve, es cuando un grupo de gente va a ver una película y luego hablan de ella. Consigues cinco o diez visiones e interpretaciones diferentes. La lección segunda reduce esto a que le he dado a todo lo que veo todo el significado que tiene para mí. No son los acontecimientos los que dan significado, ni los que me dicen lo que está pasando, son los pensamientos. En la lección 4 dice literalmente "Estos pensamientos no significan nada".


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