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UNA INTERPRETACIÓN NUEVA - PARTE 1
LAS METÁFORAS DEL CURSO Y LAS DE LA BIBLIA

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "UNA INTERPRETACIÓN NUEVA - PARTE 1<br>
LAS METÁFORAS DEL CURSO Y LAS DE LA BIBLIA"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo III
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: David, dijiste que podríamos hablar del ego y aclarar el tema: lo que es, o nos creemos que es, y lo que es en realidad. Parece que todo el mundo tiene las mismas veinticuatro horas, el mismo día. Tú tienes un buen día. Algún otro tiene un día malo. Aquel lo tiene estupendo. El Curso dice que nuestra percepción es una ilusión y por eso todos tenemos esos días diferentes, malos y buenos. Nosotros, como la mayoría de la gente de aquí fuera, podríamos no creer que la separación es la causa de esto, ¿vale? Pero creo que Dios se da perfecta cuenta de que estamos bajo la influencia de esta ilusión. Mi propia ilusión personal me da suficientes problemas, pero además, y a la vez, tengo que lidiar con la ilusión de cada uno de los demás. No sé cómo conseguir algo de congruencia real con esto o, por así decirlo, llevarlo hacia una base compartida, o una percepción común de la realidad.

David: La razón de que parezca que tenemos un problema, es lo retorcida y distorsionada que se encuentra nuestra percepción. Es como mirar a través de una lente. Si miras a través de una lente muy borrosa, eres incapaz de ver con claridad. Como dice la epístola a los corintios: "Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo y borrosamente". (Corintios 13:12). El Curso dice que la única manera de que tengamos paz constante es que nuestra percepción haya sanado.

Volvamos a lo que dijiste al principio de que Dios sabe de esto. En realidad Dios, al ser Espíritu y Amor Infinitos, solo Se ve a Sí Mismo. El Amor -lo eterno e infinito- no ve lo finito y temporal, en otras palabras. El Curso dice: Mis Hijos duermen y hay que despertarlos. En la analogía, eres un padre y ves que tu niño da vueltas en la cama, como si tuviera una pesadilla. Como padre no sabes nada del contenido de esa pesadilla, todo lo que sabes es que parece que tu niño da vueltas en la cama. Hablando de manera metafórica, Dios, el Padre, le dio a Su Hijo la respuesta –el Espíritu Santo– que resuelve el problema. El Espíritu Santo es conocedor de nuestras ilusiones -pues es el Mensajero que lleva la respuesta de Dios a las ilusiones-, pero no cree que sean reales. Tiene muy claro que son sólo ilusiones, porque está anclado al Cielo y conoce la esencia y realidad verdaderas del Hijo.

El Espíritu Santo tiene una función dual. Lo puedes mirar como si tuviera, por así decirlo, un pie en el Cielo y otro pie en la ilusión, para ayudar a despertar al Hijo. El Espíritu Santo está en la mente, trabajando con ella para que abandone las creencias e ideas falsas. La única manera de que la percepción pueda sanar, es abandonando las creencias falsas.

Otra idea sobre el ego es que no es nada más que un soplido de locura. El Curso lo describe como un sistema de pensamiento muy lógico. Parece tan sigiloso porque en él cada premisa se deduce de otra. El que haya estudiado lógica, sabe que un sistema de pensamiento vale lo que valga su primera premisa. Si la primera premisa es falsa, entonces la cosa en conjunto es falsa. Eso es lo que hace al ego tan sigiloso. La premisa básica que subyace a su sistema de pensamiento es que es posible que te hayas separado de tu Creador, lo cual es una premisa falsa. Todas las demás creencias están apiladas encima de esta premisa.

Una creencia con raíces muy profundas es la creencia en el tiempo. Si te imaginas este apilamiento de creencias como una pirámide invertida con el ego abajo, en la punta de la pirámide, la creencia en el tiempo está justo encima del ego.

El Cielo Es eterno. No hay tiempo ni aumento del tiempo. Dios Es. El Cielo Es. Es el estado que el Curso llama Conocimiento o Unicidad Eterna. El tiempo es una creencia. Por ejemplo, montones de veces hablamos de los senderos espirituales así: Estoy en el sendero hacia Dios y a lo mejor en varias, o varios cientos de vidas más voy a conseguir volver. Pero Dios no está enseñándote una zanahoria mientras dice vale, sólo unos pocos milenios más, porque Dios no está implicado en el tiempo. La idea de que puede haber tiempo aparte del Cielo, es de nuestra propia invención.

Así que el tiempo es una creencia con raíces muy profundas. Decías que parece que todos tenemos días de veinticuatro horas, pero él lo descompone un poco más que sólo en días. Dice básicamente que crees en un tiempo lineal que consta de pasado, presente y futuro. El ego cree en el tiempo lineal, su versión del tiempo es: eres culpable en el pasado, ¡mira tu vida! Mira todas las cosas que has estropeado, lo que hiciste que no deberías haber hecho, las cosas que deberías haber hecho pero no hiciste. El ego dice que el presente está determinado por el pasado -esa es una creencia común en este mundo, que tu pasado determina tu presente. Dice que el pasado se extiende al presente y luego el futuro es también sólo una extensión de eso. Eres culpable en el pasado, así que eres culpable en el presente ¡y vas a ser culpable en el futuro! Eso es muy deprimente. Verdaderamente entrar en el uso del tiempo por el ego es deprimente.

El Espíritu Santo dice que "El pasado ya pasó". T-28.I.1. ¿Recuerdas cuando hablamos de que cuando pareció que esa primera creencia era aceptada, la respuesta fue dada inmediatamente? Cuando Dios dio respuesta a tu mundo de separación, fragmentación, enfermedad y muerte, quedó resuelto inmediatamente y se terminó. ¡Todo el dolor y el sufrimiento y la enfermedad se terminaron!

Esta noche en la cena estábamos comentando el concepto de destino. La mente creyó que se separó de Dios y el plan de la corrección, de la Expiación, se estableció simultáneamente porque el plan de Dios está fuera del tiempo. ¡Dios no dijo: "Vale, los primeros cien mil millones de años harás esto y el segundo centenar de miles de millones de años harás esto otro"! Dios dio una respuesta inmediata. La corrección fue simultánea. Sin embargo, para la mente que cree estar en el tiempo, parece que se está tomando un montón de años, que hay un retraso. El uso del tiempo por el Espíritu Santo dice: Estás completamente sanado, libre y expiado en el presente, y el pasado ya pasó; en cualquier instante, en cualquier momento, si tu mente suelta el sistema de creencias del ego del todo, recordarás a Dios. Ésta es una buena noticia para una mente que se pregunta cuánto tiempo le va a tomar abandonar todos los juicios, ideas y creencias falsos. La buena noticia es que ya ha ocurrido, sólo que tú no te lo crees, tú crees que aún se está desarrollando.

Participante: ¿Entonces es un asunto de aceptar lo que ya ha ocurrido?

David: Sí. A la mente le aterroriza aceptar lo que ya ha ocurrido. Cada vez que tienes la experiencia de sumergirte en la mente en meditación, el ego se siente amenazado. La mente tiene mucho miedo a la tranquilidad y a la luz interior. El ego le dice a la mente que si vuelves a ella, esa luz te va a ajustar las cuentas: vas a ser arrojado al olvido porque Dios está furioso contigo. Como la mente cree en el ego y escucha su voz, tiene miedo de ir adentro. Esa es la razón de que sea tan fácil distraerse con adicciones y cosas del mundo, que parecen ocultar el dolor, pero nunca llegan al núcleo real, la creencia que está debajo.

Participante: Parece que tenemos bien y mal, arriba y abajo; el dualismo. ¿Estás diciendo que sólo hay bien, que esta ilusión de mal que estamos viendo es algo que proyectamos, no algo que estemos creando, y que no tiene ninguna fuerza metafísica detrás?

David: Esa es una pregunta que siempre me hice sobre la idea del diablo. El diablo puede parecer muy activo, poderoso y destructivo en tu vida si le das poder a esa creencia. Pero la buena noticia es que cuando le retiras el poder de tu mente a esta creencia, cuando empiezas a expulsar el sistema de creencias del ego y lo señalas como lo que es, puedes decir: Ni soñarlo, esto no me ha traído más que dolor y desdicha. Yo ya no quiero esto. Le retiras el poder de tu mente. Es como en el Mago de Oz, cuando le tiran agua a la malvada Bruja del Oeste y sencillamente se deshace. No se supera al ego peleando con él, ni derrotándolo, sino que se le supera desenchufándolo. Y no lo puedes desenchufar hasta que no sepas lo que es.

Participante: ¿Qué dices de la vida de Jesús?

David: Jesús literalmente transcendió al ego, y en ese sentido es un guía. En el Curso es un poco diferente de los enfoques tradicionales que tienden a deificarlo. Jesús nos dice en el Curso que pensemos en él como un hermano mayor, dice: "No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. No tengo nada que no proceda de Dios. La diferencia entre nosotros por ahora estriba en que yo no tengo nada más. Esto me coloca en un estado que en ti es sólo latente." T-1.II.3. Si vas a tener un modelo o un guía para transcender al ego, es útil tener a uno que ha superado el mundo. ¡Anímate!

Participante: "Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino a través de mí". (Juan 14:6).

David: Sí. Puedes pensar en Jesús como uno que ha transcendido al ego y, literalmente, es la Voz de Dios que habla a través de él.

Participante: Era como si estuviera diciendo,  Yo, el Espíritu Santo, porque eso era lo que hablaba a través de la persona de Jesús. El  Yo –el Espíritu Santo– es el camino, la verdad y la vida. ¡Y el Espíritu Santo es la verdad que cada uno de nosotros tiene dentro, hayamos o no oído hablar de la persona de Jesucristo!

David: ¡O del Espíritu Santo!

Participante: O del Espíritu Santo, correcto, la verdad aún está ahí, estés en China o en India, o como si eres un aborigen. Tuve una discusión con un primo mío sobre esto. Nos metimos de verdad en una conversación filosófico-religiosa. Le dije: "Dick, toda esa gente de África que nunca han oído nombrar a Jesús, ¿van a ir todos al infierno? ¿Están todos condenados? Has condenado a un montonazo de gente". Y él dijo: "Bueno, nunca oyeron hablar de Jesús". Y entonces le dije: "No creo que Dios funcione de esa manera, Dick".

Las escrituras han dicho que él ha revelado esas cosas en la tierra. Y si tienes la expectativa de encontrarlo, podrás, aunque sea por casualidad. Pero si nunca lo buscas y nunca lo esperas, no lo reconocerás cuando pases a su lado.

David: Esa es la base de lo que Jesús también dice aquí sobre la percepción: lo que estás buscando dentro -lo que realmente, sinceramente, con toda dedicación, estás buscando dentro- lo verás fuera, en el mundo. "Lo que buscas lo encontrarás". T-12.VII.6.

Participante: La Biblia dice: “Pide y se te dará, busca y encontrarás, llama y se te abrirá". (Mateo 7:7).

David: El Curso usa más términos educativos y psicológicos que la Biblia, para llegar a lo mismo. También en el Curso Jesús reinterpreta ciertas frases de la Biblia que el ego ha utilizado para sus propósitos. Al ego le encanta citar las escrituras. Hay un montón de cosas de la Biblia sacadas de contexto y utilizadas en el nombre del miedo, la condenación y el infierno. Jesús dice que son sólo malinterpretaciones. ¡Para mí, es asombroso cómo ha elaborado algunos pensamientos! Por ejemplo: "Mía es la venganza, dice el Señor". T-3.I.3. Cuando leí esto pensé: ¡Vaaaaya! Jesús lo reinterpreta. Dice que es como si el Espíritu Santo te estuviera diciendo: Hijo, dame esa idea de venganza, que está fuera de lugar en tu Santa Mente. La venganza es mía, dámela, que yo sé cómo manejarla. ¡Caramba, qué interpretación de una frase que yo había visto tan negativa y condenatoria! Y lo que dice de Judas: "Yo no pude haber dicho: "¿Traicionas al Hijo del Hombre con un beso?" a no ser que hubiese creído en la traición". T-6.I.15.

Cuando lees los relatos tradicionales cristianos, parece que hay doce apóstoles y luego el malo, el Judas que se revuelve contra su maestro. Jesús dice que la crucifixión fue sólo una demostración llevada al extremo de que, cuando la voluntad del Padre y la del Hijo están alineadas, no se puede matar al Hijo de Dios; la mente tiene todo el poder y el cuerpo literalmente no vale nada. Jesús reinterpreta la crucifixión en el Curso: "el men­saje de la crucifixión fue: 'Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres' ". T-6.III.2. Esa es una bonita interpretación radical cuando el ego percibe la crucifixión como: Uno de los amados hijos de Dios tuvo que sufrir y morir, para ser el cordero de Dios para tomar literalmente sobre sí mismo todos los pecados del todo el mundo. ¡Tenía que hacerlo un Hijo inocente! Si le sigues la pista a esta forma de pensar llegarás a: ¿Qué clase de Dios es éste que, para conseguir la Expiación o Salvación es capaz de hacer pasar a su amado Hijo inocente por semejante prueba de sufrimiento y caos? Desde su perspectiva, Jesús no se percibió atacado. Cuando te dan patadas, te escupen y gritan "¡mátalo!", visto con la lente del ego parece ataque. Sin embargo, Jesús dice que él no compartía esa percepción; Él lo vio como una petición de amor. "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". T-2.V.A.16.

Jesús nos pide que cambiemos nuestra manera de ver de forma similar. Podemos tener la mente tan entrenada, que vayamos más allá de la percepción de ser atacados y aprendamos a verlo todo como amor o petición de amor, en lugar de como ataque. ¡Hace falta una percepción muy entrenada!

Un amigo hablaba esta noche del alma, de estar "de alma a alma". Esto es lo que dice el Curso. Cuando te des cuenta de que tu hermano sólo está pidiendo amor -en lugar de percibirlo como atacante- entonces responderás con amor. Tiene muchísimo sentido. No es que percibas ataque y entonces de alguna manera lo perdonas desde la bondad de tu corazón o porque eres más avanzado espiritualmente. Eso no es perdón.

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