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UN PUENTE A LA REALIDAD
SERGI TORRES

 

Libera Tu Ser - UN PUENTE A LA REALIDAD

 

Del capítulo Despertar al Amor

RECORDANDO EL AHORA

Yo soy esa mente atemporal que usa esta mente específica para escribir estas palabras. Esta mente específica que contiene recuerdos de un pasado y un futuro para poder comprender tu pasado y tu futuro y decirte que el tiempo no existe. No sé cómo va a ser mañana, pero sí sé que seré feliz si así lo elijo ahora. Estar en el presente, el único “lugar” en el que puedo ser feliz, es una decisión que puedo tomar a cada instante, incluido lo que tú llamas mañana.

Muchos creen que el presente o el ahora implica tiempo. Creen que es un lugar en el tiempo entre el segundo anterior y el segundo posterior. El tiempo nunca para, siempre está en un aparente movimiento. La mente que sólo conoce el tiempo se mueve junto con él, siendo su esclava. Este movimiento constante es el que no le permite a esta mente encontrar el presente. Siempre está viniendo del pasado y yendo hacia el futuro. El presente es un lugar eterno. Siempre es presente. El ahora siempre es ahora. No existe el presente de antes o un presente que esté por llegar. El presente nunca cambia, siempre está en el mismo lugar (aquí) y en el mismo momento (ahora). Sólo la mente que lo percibe desde el tiempo puede percibir en el presente, la ilusión del movimiento o de cambio.

Cuando estás en el ahora, sales literalmente del tiempo. Sacas la cabeza por encima de la superficie del espacio y del tiempo, y ves absolutamente clara la naturaleza ilusoria de estos. Ves que el tiempo no es lineal, sino que es esférico y que todo ocurre al mismo tiempo en un único instante. Ves también cómo tu mente selecciona instantes dentro de esa esfera de tiempo y los ordena uno detrás de otro de forma que tengan un orden y sentido para esta mente temporal humana. Esta actividad ocurre de forma natural e inconsciente. La mente que hace esto no puede creer que lo esté haciendo. Ha perdido su poder y cree que el tiempo es lineal porque es lineal y no porque ella lo esté creando como lo vive. Por eso, lo que verás y experimentarás te demostrará que el tiempo existe y que es una secuencia de acontecimientos, uno tras otro. Fuera de esta referencia, el tiempo es una ilusión que duró un instante.

Mi primera experiencia consciente de la no existencia del tiempo ni del espacio tal como yo los veía, fue en agosto de 2004. Iba junto a un grupo de amigos en todoterreno hacia la ciudad de Lhasa, capital del Tíbet. Llevábamos casi un mes de viaje. Ese día, por la mañana, sentí algo distinto a los demás, así que tan pronto como emprendimos nuestro viaje cerré los ojos y empecé a mirar dentro de mí. Al cabo de unos minutos, empecé a experimentar un sentimiento muy intenso. Era como si algo se estuviera desatando dentro de mí con mucha furia. Permití que esa sensación fuera aumentando. No me opuse a ella. Simplemente dejé de tratar de controlarla. En el momento en el que ya me encontraba totalmente superado por esa sensación de ira y rabia absoluta, salí disparado de mi cuerpo y vi cómo me alejaba del vehículo hasta llegar fuera del planeta. Justo cuando me di cuenta de ello, sentí la presencia de alguien un poquito más arriba de mí. Cuando estuve a su lado me puso su mano en mi hombro. Era el Maestro de Maestros de Un curso de milagros, y me dijo: estate un momento aquí conmigo.

En ese instante apareció en mi mente una imagen de hacía dos días y luego uno de dentro de tres días y luego una de hacía un mes y luego una de dentro de tres meses. Llegué a verme como un bebé y, a la siguiente imagen, como un anciano. El transcurso de las imágenes era cada vez más y más rápido, y más hacia adelante y más hacia atrás, hasta que llegó a una velocidad en la que la línea de tiempo que yo recorría empezó a tomar volumen hasta convertirse en una esfera. El extremo del primer instante de mi vida como Sergi y el del último estaban a la misma distancia de mí que cualquier otro instante. Yo estaba situado en medio y todo a mi alrededor eran las mismas imágenes que había visto antes, puestas ahora en la superficie de esa esfera. Ninguna de ellas estaba relacionada con la otra; sólo existían en ese instante todas ellas de forma simultánea. Entonces vi un haz de luz que iba del centro de la esfera a una imagen de la superficie. Era la imagen en la que yo estaba en el todoterreno yendo hacia Lhasa. En ese momento sentí que podía retirar ese haz y desaparecer físicamente de esa experiencia en el todoterreno. Al darme cuenta de esto me invadió el pánico y sentí cómo saltaba a otro lugar. Estaba en el centro de otra esfera, que era más grande y contenía otras esferas. Una de ellas era la esfera con la vida de Sergi junto a otras que contenían imágenes de otras experiencias con otros cuerpos del pasado o del futuro. Todas ellas estaban ocurriendo al mismo tiempo. En ese instante recordé que lo que yo había experimentado como recuerdos de vidas pasadas, estaba también ocurriendo al mismo tiempo en ese mismo instante.

Entusiasmado con ese espectáculo, sentí otro salto y vi de nuevo que estaba en el centro de otra experiencia mucho más grande. Ésta contenía la esfera en la que estaban todas mis vidas y también todas las esferas que contenían todas las experiencias de todos los seres humanos. Todo el tiempo contenido en ese instante. Napoleón, la señora que va a buscar agua al río en 1572, Jesús resucitando, yo en el todoterreno, tú leyendo esto… todo ocurre en este instante. Después, vi frente a mí una silueta que podía fácilmente reconocer como la de Jesús, pues era la imagen mental que yo tengo de Él. Se acercó a mí, me dijo dos frases y me golpeó suavemente el pecho. Entonces salí disparado en caída libre hacia el todoterreno. Sentía cómo mi conciencia se iba compactando, limitándose más y más; sentía literalmente que no cabía dentro de ese cuerpo tan pequeño. Eso era así porque, dentro de la experiencia a la que regresaba, no era consciente de lo que acababa de experimentar. El lugar al que volvía estaba regido por el tiempo y yo dentro de este mundo también lo estaba. Así fue como me di cuenta de la necesidad de despertar mi conciencia a la realidad de la eternidad. Se me había mostrado que no existe el tiempo ni el espacio tal como yo crecía que eran. Ahora no tenía motivos para dudar. Ahora era consciente de que mi única necesidad era despertar…

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