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MODIFICAR PATRONES DE COMPORTAMIENTO
Musicoterapia

 

Terapias Alternativas - Modificar Patrones de Comportamiento: "Musicoterapia"

 

La Musicoterapia es el uso planificado de la música para conseguir objetivos terapéuticos. Los musicoterapeutas realizan una gran variedad de actividades relacionadas con la música y utilizan elementos musicales al diseñar programas destinados a pacientes específicos.

Los objetivos de la Musicoterapia abordan necesidades asociadas con los ámbitos de funcionamiento motor, cognitivo, comunicativo, social o afectivo. La relación dinámica entre el terapeuta, el paciente y la música forma parte integral de la terapia.

El cambio terapéutico se produce dentro de esa relación, incluido el potencial para la generalización fuera del ambiente de la Musicoterapia.

Ya existen numerosas organizaciones profesionales de Musicoterapia en todo el mundo. Estas organizaciones siguen trabajando para el progreso de la terapia, incluido el establecimiento de guías para la educación, la formación, investigación, desarrollo de programas y conocimiento público relacionados con la Musicoterapia.

ORÍGENES DE LA MUSICOTERAPIA

Tuvo su origen y continúa evolucionando en la actualidad gracias a cuatro circunstancias enraizadas en la historia.

Primero, tal y como se ha informado en disciplinas como la Antropología y la Etnomusicología, la música y la curación se consideran uno de los muchos usos que encontró la música en todas las sociedades, históricas o actuales. Por ejemplo, en las culturas preliterarias o indígenas, la música facilitó los estados de trance experimentados por el profesional de la medicina y por el paciente que participaba en rituales curativos.

Segundo, con el surgimiento de las civilizaciones, los registros escritos filosóficos, mágicos o religiosos de la música y la curación indican que se percibía el valor terapéutico general y la influencia de la música sobre la propia alma, emociones, pensamientos o estado físico. Los antiguos textos chinos, por ejemplo, asignaron a la música atributos tales como virtud moralista, medio de expresión espiritual y una forma de vincular a los antepasados con los descendientes (DeWoskin, 1982).

Tercero, a medida que las civilizaciones adoptaron el pensamiento racional, la música se asoció cada vez más con la influencia sobre determinadas afecciones médicas y estados de la mente, ya fuese como poder curativo o preventivo. Durante la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento, se creyó que la música era capaz de curar plagas, aliviar trastornos mentales, equilibrar los cuatro humores cardinales, mejorar la respiración y reducir la melancolía y la depresión.

Cuarto, el movimiento hacia ámbitos especializados de la práctica médica producido en la historia reciente contribuyó al surgimiento de la Musicoterapia moderna. Desde finales del siglo XIX aparecieron en las revistas médicas tratados y artículos sobre Musicoterapia. Se emprendieron esfuerzos por investigar empíricamente su efectividad, por identificar métodos de práctica según clases específicas de discapacidades y por definir el papel como auxiliar de otras formas de tratamiento médico.

Durante toda la primera mitad del siglo XX se establecieron, sobre todo en Estados Unidos, programas de música hospitalaria, organizaciones profesionales y programas de formación educativa destinados a fomentar el crecimiento de la Musicoterapia como disciplina propia.

FILOSOFÍA Y OBJETIVOS DE LA MUSICOTERAPIA

Habitualmente, la orientación filosófica de cualquier musicoterapeuta dependerá de su formación, de la valoración de las necesidades del cliente y de la misión de la institución en la que preste sus servicios. De ahí que los métodos de la Musicoterapia sean muy amplios. Al determinar los objetivos de la Musicoterapia, en términos de explicación de la naturaleza de la práctica y como base para la investigación.

Fundamentos basados en el principio de la normalización: se utilizan normas de comportamiento establecidas para el conjunto de la sociedad como puntos de referencia para establecer objetivos. El musicoterapeuta puede utilizar la música, por ejemplo, como una forma de enseñar habilidades útiles para la vida cotidiana, incluidas capacidades de autoayuda o de interacción social. La normalización también puede incluir el establecimiento de objetivos en el contexto de la comprensión actual de la teoría de desarrollo, ya se trate de trabajar con niños o con adultos. Los objetivos para los niños se pueden establecer basándose en las expectativas de desarrollo, según la edad cronológica y afectando a los ámbitos de las funciones de comunicación, cognición, motriz, social o emocional. Para los adultos, los objetivos se pueden establecer basándose en las expectativas de comportamiento a lo largo de la vida.

Fundamentos basados en la integración con una psicoterapia concreta: los musicoterapeutas pueden tomar la extensa lista de formas de psicoterapia, los constructos teóricos y métodos prácticos utilizados actualmente por los psicólogos y otras disciplinas relacionadas, para adaptarlos a la práctica musicoterapéutica. La literatura sobre musicoterapia incluye, por ejemplo, los esfuerzos por combinarla con enfoques como la terapia Gestalt, la terapia emotiva racional y el análisis transaccional. En algunos casos, la integración con una perspectiva previamente establecida tiene como resultado formas altamente especializadas y hasta singulares de práctica musicoterapéutica. Un ejemplo de ello es la musicoterapia creativa, un tipo de musicoterapia de improvisación bien fundamentada en la psicología humanista.

CÓMO FUNCIONA LA MUSICOTERAPIA

Para comprender cómo funciona, consideraremos tres de sus principales ámbitos: neurología y música, naturaleza de la experiencia musical y el papel del musicoterapeuta.

La actividad musical hace participar simultáneamente varios sentidos. Al tocar un instrumento musical, por ejemplo, se activan varios sentidos, incluidos el oído, la visión, el tacto, el equilibrio y el movimiento. Al aprovechar la naturaleza multisensorial de la música es muy probable que se intensifiquen las respuestas neurológicas. Esto es de particular importancia si existe algún daño en alguna zona específica del cerebro. Los procesos neurológicos se intensifican aún más al evaluar la información sensorial en relación con las funciones cognitivas, incluidos el pensamiento y la memoria. La suma de toda esta actividad hace participar al sistema límbico y las respuestas fisiológicas relacionadas, lo que tiene como resultado alcanzar estados en los que predomina el sentimiento de cambio de humor. La suposición subyacente para el musicoterapeuta es que la música proporciona un acceso directo al estado emocional del paciente, y que ese estado tiene que intervenir positivamente para que se produzca el cambio terapéutico.

Según Sears (1968), la música ofrece tres clases de experiencias características que los musicoterapeutas pueden utilizar en su trabajo. Primera, las estructuras musicales, incluido el ritmo, la melodía y la forma, ofrecen puntos de referencia para las respuestas del comportamiento. Por ejemplo, el comportamiento de balanceo de un niño autista lo puede imitar rítmicamente el musicoterapeuta. Una vez establecida una relación en términos de pulsación, el terapeuta se detiene, inicia o varía el ritmo, modelando alternativas adicionales para el paciente, como formas de interactuar musicalmente con él.

Segundo, la música sirve como estímulo para respuestas que no se pueden observar con facilidad, incluidos pensamientos o sentimientos sobre temas relacionados con uno mismo, otras personas, cosas o acontecimientos. Un programa de musicoterapia cuidadosamente construido, ofrece los medios mediante los cuales se hace posible la realización, comprensión, expresión y resolución de tales temas.

Tercero, el ambiente musical ofrece a los participantes la oportunidad de participar en relaciones que son de apoyo mutuo y que conducen al crecimiento terapéutico. Las expresiones de buena voluntad y cooperación en el logro de una tarea musical relacionada con un grupo, suelen fomentar también el sentido positivo de sí mismo por parte del paciente.

En último término, los musicoterapeutas juegan un papel fundamental en la construcción y mantenimiento de situaciones musicales y extramusicales en las que es muy probable que se produzcan progresos. Los musicoterapeutas aprovechan plenamente la gama de posibles caminos hacia lo musical, desde el simple tañido de un instrumento hasta la interpretación virtuosa, desde la identificación del título de una melodía hasta la autoexpresión por medio de la escritura lírica, como forma de conectar con los pacientes y guiarlos según sus necesidades.

APLICACIÓN PRÁCTICA

La gama de actividades musicales utilizadas por el musicoterapeuta incluyen escuchar, moverse, interpretar, cantar, análisis lírico, escritura lírica, formación y mejora guiada de imágenes mentales. Las preferencias del paciente son muy importantes en la elección de la música o de los estilos musicales que se deben utilizar. Los instrumentos musicales empleados suelen ser aquellos que promueven la interacción social, como la guitarra, el piano y los instrumentos rítmicos. La forma de usarlos por parte del paciente facilita a menudo la rápida expresión musical, sin necesidad de un ensayo o práctica extensos. Al margen del método o el instrumento que se emplee, el musicoterapeuta tiene que estar preparado para aplicar las técnicas usadas habitualmente en psicoterapia o educación especial, para facilitar así las respuestas deseadas en cada momento.

Aumentan cada vez más las publicaciones con informaciones que ayudan al musicoterapeuta en su trabajo. No obstante, los musicoterapeutas suelen ser creativos y estar provistos de recursos en el diseño de sus programas y en la forma de emplear los materiales. Al utilizar la forma artística de la música de una manera sistemática para satisfacer necesidades relacionadas con la discapacidad, la expresión musical será, necesariamente, diferente de un paciente a otro.

VISITA AL TERAPEUTA

Qué cabe esperar y tipos de diagnóstico

Para los pacientes enviados a sesiones de musicoterapia, el musicoterapeuta realiza primero  una valoración para determinar la necesidad de sus servicios. Es habitual que observe comportamientos positivos en otro tipo de valoraciones, gracias al atractivo general de la música. Generalmente, la decisión final de impartir musicoterapia se suele tomar en colaboración con otros miembros del equipo de tratamiento. Se prepara entonces un plan o programa escrito de musicoterapia, en el que se indica lo que se debe hacer a lo largo de un prolongado periodo de tiempo. Dependiendo de la orientación filosófica del musicoterapeuta y de sus instalaciones, se documentan los objetivos para el progreso del tratamiento, que se evalúan periódicamente para determinar si se están alcanzando, si deberían revisarse o si se debe interrumpir la terapia.

Dependiendo de las necesidades valoradas y de la disponibilidad del personal, los pacientes pueden recibir los servicios de musicoterapia en sesiones individuales o de pequeños grupos una o dos veces por semana. Cada sesión dura aproximadamente entre media hora y una hora. En cada sesión el terapeuta prepara un objetivo específico, a la vista de los objetivos a largo plazo previamente establecidos. Las sesiones se inician con una actividad sencilla, basa en la música, con el propósito de hacer participar al paciente, tanto física como mentalmente, en la estructura musical. A ello sigue la parte principal de la sesión, de la que se derivan resultados terapéuticos específicos. La principal preocupación es que se aborden las necesidades extramusicales mientras se mantiene una vinculación con la música, incluidos aquellos valores anestésicos o relacionados con el rendimiento que también puedan ser evidentes. Finalmente, se añadirá una actividad basada en la música, para dar luego por terminada la sesión.

AFECCIONES QUE SE PUEDEN TRATAR

Los musicoterapeutas tratan diversas afecciones discapacitadoras. Se han especializado cada vez más según el tipo de discapacidad que tratan. A continuación se describen varios ámbitos amplios, incluida la aplicación de la musicoterapia en la educación especial, la gerontología, la atención sanitaria a largo plazo y los cuidados  intensivos de naturaleza médica. A los musicoterapeutas se les utiliza en todos los ámbitos de la educación especial, para tratar a «niños en riesgo» y jóvenes, estudiantes con discapacidades de desarrollo, de aprendizaje, autismo, trastornos del lenguaje, discapacidades físicas, problemas de comportamiento y dificultades visuales y auditivas.

En cada uno de los casos el musicoterapeuta ayuda a obtener los objetivos de la educación especial. Para algunos alumnos, como los que presentan retraso mental o discapacidades físicas, los talleres protegidos y los programas de rehabilitación vocacional ofrecen empleo y oportunidades de formación que van más allá del ambiente escolar. Aquí los musicoterapeutas también son de gran ayuda, intensificando las habilidades relacionadas con la interacción social y la concentración.

Podemos emplear la musicoterapia en todos los niveles de atención a los ancianos, incluidos los programas diurnos, los residenciales y los hogares de acogida. La música se utiliza para evocar recuerdos, para la orientación hacia la realidad, la actividad física y la interacción social.

Los musicoterapeutas se hallan a menudo bien establecidos en ambientes de atención a largo plazo, incluidas las instituciones para el tratamiento de afecciones psiquiátricas y de los adultos con retraso mental. El papel principal de la musicoterapia es el de intensificar la calidad de vida de los residentes en dichas instituciones. Los objetivos de la musicoterapia se centran en el uso apropiado del tiempo de ocio, la intensificación de la autoestima a través de las actividades musicales orientadas hacia el éxito y la interacción positiva de grupo a través de experiencias musicales, comunes al conjunto de la sociedad, contribuyendo así en último término a desarrollar su sentido de la identidad.

Asimismo, se ofrecen se ofrecen servicios individuales que ayudan a mantener un comportamiento apropiado. En el caso de pacientes psiquiátricos, se puede utilizar la música en conjunción con los medicamentos para reducir la depresión o los comportamientos psicóticos.

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