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Terapias alternativas
 

El término GRAFOLOGÍA proviene de los vocablos griegos “Graphos” (Escritura) y “Logos” (Tratado). Existen numerosas referencias y citas antiguas que indican la inquietud por la interpretación del carácter de las personas. Aristóteles y Demetrio anticiparon que la escritura revelaba el carácter.

 

El sistema de la grafología actual fue creado por el abate Juan Hipólito Michón (1.806-1.881), francés, escribe el primer tratado de grafología y da nombre a esta ciencia. Edita su primer libro "Los misterios de la escritura" en 1.870 y en ese mismo año funda en París la Sociedad de grafología.

Las principales corrientes grafológicas que existen en la actualidad son: Mímica, Simbólica y Emocional.

 

Corriente mímica

Michón y los primeros grafólogos de todo el mundo se basaron en la mímica. Crepieux Jamin, que depura las enseñanzas de Michon, dice que la escritura se divide en siete grupos de gestos.

La Escuela Francesa es la gran impulsora de este movimiento, y su estudio ha sido realizado con tal sistematización que ha llevado a un camino seguro para penetrar en la personalidad por sus gestos. Los grandes grupos de gestos son:

Tamaño, forma, dirección, presión, velocidad, continuidad y orden. En otros análisis se incluyen además la inclinación, la firma y la rúbrica.

El tamaño implica la manera de ver las cosas, de enfocar la vida, de considerarse a sí mismo.

En la forma se ven aspectos de las condiciones personales: energía o suavidad, reserva o expansión, gusto o chabacanería, sexualidad, etc.

La dirección plasma maravillosamente la línea de nuestras conquistas personales, de nuestro estado de ánimo y es, en cierto modo, el símbolo de nuestro caminar por la vida en pro de nuestros logros personales, sociales o profesionales …

La presión deja al descubierto muchos de nuestros fallos orgánicos, toxicomanías, fuerza, vitalidad…

La inclinación es como un termómetro de la comunicación de los sentimientos que según la dirección que siga en su caminar, demuestra que vamos hacia los otros o nos retraemos: corazón y razón se dan cita en este grupo de gestos gráficos.

La velocidad indica la agilidad de comprensión, el grado de rapidez en la asimilación intelectual.

La cohesión o continuidad traduce de qué forma el escritor aborda los contactos con los demás seres, con las cosas y con los acontecimientos, es decir, la forma en que realiza los intercambios con el mundo exterior.

El orden, la impresión de conjunto. El grado de claridad en las ideas. La forma de organizar nuestro tiempo y las posibles interferencias en los contactos con los otros.

La firma es la marca de fábrica de nuestra personalidad, es el sello o distintivo propio, el emblema que nos representa ante los demás y ante nosotros mismos.

La rúbrica, ese garabato caprichoso, que no sigue ninguna norma fija, en el que plasmamos nuestras ambiciones, el resumen de lo que buscamos en la vida.

 

Corriente simbólica

El suizo Max Pulver es quien establece de una forma más exhaustiva los símbolos que se reflejan en la escritura. Identifica las cuatro zonas gráficas de la escritura, papel o cualquier gesto gráfico de la siguiente forma: la parte superior representa lo espiritual, la inferior lo material, la izquierda el pasado y la derecha el futuro, entre otros simbolismos.

 

Corriente emocional

En líneas generales puede decirse que la grafología emocional penetra en el subconsciente del individuo, y se basa en las modificaciones que se producen en el grafismo o en determinadas palabras clave, por deformaciones debidas a las emociones producidas en el momento de escribir.

Pensemos por un momento en que no se escribe de la misma forma el nombre de una persona a la que apreciamos que el nombre de una a la que aborrecemos.

A través de un estudio grafológico, podemos conocer aspectos de una persona, que ni ella misma sabe. Podemos saber, por ejemplo, si reflexiona antes de decidir o es vacilante. Si su agilidad mental es lenta, normal, rápida o precipitada. Si es una persona observadora o ingenua. Si es ordenada o desordenada. Si tiene o no tiene decisión. Cómo es su vitalidad física. Si es impositiva o sumisa. Cómo es su calidad en el trabajo. Si es tímida. Cómo es sexualmente. Si es activa o perezosa. Su grado de expansión o reserva. Si es sincera. Podemos saber si es sensible…

 

Aplicaciones de la grafología

- Investigación histórica: Estudio de escrituras antiguas.

- Evolución de la personalidad: Estudio de la evolución de una persona analizando escritos de distintas épocas.

- Grafopatología: Estudio de enfermedades a través de la escritura.

- Grafoterapia: Tratamiento de enfermedades Psicosomáticas.

- Grafología infantil: estudio de personalidad y evolución en niños.

- Compaginación de caracteres: Estudio de compatibilidad de caracteres entre dos personas.

- Selección de personal: Selección de personas que cumplan unos determinados requisitos.

- Pericia caligráfica: Estudios de documentos para los tribunales de justicia.

- Falsificación de firmas: Comprobación de firmas auténticas o falsas.

y por último,

 

- Grafoterapia:  Reeducación escritural como método para modificar patrones de conducta y personalidad.

 

¿Qué es la Grafoterapia?

La escritura es, evidentemente, un gesto voluntario, aunque en su mayor parte, al haber sido automatizada como un acto reflejo, es ejecutada de forma inconsciente.

Por ello, manifiesta con exactitud el modo de funcionar de nuestra mente. Cuando se escribe, estamos mostrando sobre el plano del papel la manera habitual de comportarnos en nuestra vida.

El movimiento del útil de escribir al deslizarse sobre los diferentes puntos cardinales de la hoja, al subir, bajar, avanzar o regresar, equivale, por tanto, al comportamiento del propio individuo en su vida.

La grafología se encarga de analizar la personalidad del individuo a través de sus escritura. Todos los aspectos gráficos, tanto el texto, como la firma como lo no escrito (lo dejado en blanco en el papel) es observable y objeto de análisis por el grafólogo.

Pero no sólo el funcionamiento de su mente queda reflejada en la escritura de la persona. También deja su huella el modo de funcionar de su propio organismo (lo que se denomina grafofisiología).

El grafólogo especializado podrá comprobar la relación profunda y clara que existe entre la forma de pensar del individuo y sus enfermedades psicosomáticas.

Y aquí ya es donde entra de lleno la grafoterapia, como técnica de reeducación terapéutica de la escritura.

Es un método que no tiene contraindicaciones de ninguna naturaleza, y sus resultados son totalmente demostrables.

En síntesis, la grafoterapia consiste en realizar unos movimientos (12) que, al ser interiorizados, a través de los diversos ejercicios gráficos propuestos y dirigidos por el grafoterapéuta, producen un reflejo condicionado, el cual da una nueva respuesta a nuestra conducta.

 

Los grafoterapéutas,  encuentran que la escritura es un hilo conductor hacia el interior de cada persona, tocando el subconsciente, lugar que almacena las memorias de su vida.  El grafoterapéuta va mas allá del  autoconocimiento, y con la terapia busca modificar rasgos de la escritura, para modificar rasgos de la personalidad que están limitando la evolución y el progreso del escribiente.  Cuando éste altera trazos específicos en su escritura, también está alterando su manera de ver la vida, lo que lo lleva a inclinarse por diferentes opciones.  Cuando se modifican estas características, la persona se encuentra en el lugar que quiere situarse.
 
La grafoterapia actúa modificando modelos de escritura que afectan directamente a la conducta, ya que se efectúan trazos de autoafirmación, para que la persona asimile las actitudes que esos trazos reflejan e introduzcan a su vida los atributos deseados, y a la vez eliminen los trazos opuestos, deshaciéndose de conductas que son un obstáculo para su desarrollo;  así se reorienta el curso de su vida en una dirección positiva.
 
El conocer y utilizar la grafología y la grafoterapia, brinda al paciente la posibilidad de regenerar su vida emocional, mental y espiritual. Sólo se necesita voluntad y un firme compromiso para lograr los mejores resultados.

 

¿Que se corrige con la Grafoterapia?

Dificultades en el aprendizaje: Disgrafía, dislexia, dificultad para memorizar o concentrarse, falta de atención, confusión mental, etc.

Problemas de voluntad: Falta de disciplina, desorden, indecisión, pérdidas de control de impulsos, hiperactividad, compulsiones, etc.

Trastornos en las relaciones interpersonales: Escasas habilidades sociales, irritabilidad, timidez, aislamiento, dificultades de pareja (afectivas o sexuales), etc.

Perturbaciones en la relación consigo mismo: Baja autoestima, depresión, estrés, complejos, tendencia a los sentimientos de culpa, autopunición, somatizaciones, alteraciones alimentarias, etc.

 

¿Quien puede hacer Grafoterapia?

Los niños y adolescentes: El fracaso escolar o una conducta anómala suelen ser indicativos de conflictos internos. Son como un S.O.S, una llamada de atención o un grito de alarma. Encarar los trastornos en las primeras fases facilita su rápida superación. La Grafoterapia, como se puede ver más atrás, ayuda a mejorar el rendimiento escolar y a corregir los problemas de adaptación.

Los adultos: Puesto que es un método que no requiere medicación y facilita la superación de los conflictos personales y de relación. El estrés, la depresión, la compulsión por el trabajo, el aislamiento o una permanente irritabilidad son indicativos, entre otros síntomas, de perturbaciones en nuestra vida. El método grafoterápico ayuda a enfrentarlo para lograr estabilidad

Las parejas: Las dificultades de relación aparecen en la convivencia. Un miedo a la entrega afectiva, una fuerte represión sexual, el gasto inmoderado, la incomunicación, etc., etc., terminan por generar trastornos en la relación de pareja. La comparación de ambas grafías informa al grafólogo de la raíz de los conflictos y la corrección de éstas facilita la recuperación de la vida de pareja.

 

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