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SALTAR AL VACÍO
SERGI TORRES

 

Libera Tu Ser - SALTAR AL VACÍO

 

5: Temido karma, amado karma

Estamos muy poco acostumbrados a vivir sólo en este mismo momento permitiéndole a la vida ser como es. Si pudiésemos intuir la paz profunda que hay en este gesto, pararíamos toda actividad y nos dedicaríamos únicamente a aprender esta simple lección: «vida sé como eres, pero honestamente no tengo ni idea de cómo deberías ser». Mientras esto no ocurre podemos dedicarnos a aprenderlo. ¿Cómo? Permitiéndole a nuestra vida ocurrir, lo que incluye también la vida de los demás, porque ellos están en nuestra vida.

Imaginemos que hay una persona muy enferma. Si aplicamos esto, nuestra disposición mental sería la de aceptación hacia su vida incluyendo su enfermedad. Sin embargo, no estamos acostumbrados a eso. Hemos aprendido a curarnos a través del acto de deshacernos de la enfermedad en lugar de aprender a escucharla y acompañarla hasta que nos muestre aquello que tiene por propósito mostrarnos.

La enfermedad siempre apunta a nuestro inconsciente con la intención de hacerlo consciente porque es en el inconsciente donde se origina. Nos enfermamos por decisión propia pero no somos conscientes de ello porque esa decisión la tomamos en las oscuras catacumbas de nuestra mente, en ese lugar desde el que huimos de la vida.

La enfermedad nos muestra que existe una parte de nosotros que no está aceptando la vida completamente. Desde esta perspectiva el famoso y a menudo temido karma no es más que la atracción que ejerce nuestro corazón hacia aquellas situaciones que ocurrieron y que no fueron aceptadas o amadas. Nuestro corazón atrae las situaciones hacia el presente porque es el único instante en el que estamos vivos y, por lo tanto, donde pueden ser por fin aceptadas y amadas. De este modo nuestra mente siempre tiene una nueva oportunidad para ver que todo es puro amor. Y esto es cierto a pesar de nuestras apreciaciones.

¿Sabes por qué en nuestra vida ocurren muchas situaciones que nosotros no queremos que ocurran? Porque nuestra vida no les teme, sino que las incluye. Por eso cuando nosotros nos emperramos en rechazar o negar lo que ocurre nos sentimos tan mal. Y ese sentirnos tan mal no es el resultado de un revés en la vida, sino de nuestra decisión de elegir algo opuesto a lo que nuestra vida hace. Es entonces cuando nos sentimos profundamente solos e incomprendidos.

6: El laboratorio Interior

¿Quieres aprender a dejar de sufrir? Bien, entonces debes atravesar el sufrimiento. Es lógico. ¿Quieres aprender a no ahogarte dentro del agua? Bien, entonces debes meterte en el agua. ¿Quieres aprender a no caerte de la bicicleta? Te vas a tener que subir a una bicicleta. De nuevo, si quieres aprender a no sufrir, vas a tener que montarte en el sufrimiento.

Pero ésta es una forma constructiva de montarnos en el sufrimiento; es un uso del sufrimiento completamente consciente en el que podemos entrar en él, verlo, escucharlo, aprenderlo y no necesitarlo más porque ya lo hemos aprendido. La vida es inteligente, no repite las situaciones que ya están aprendidas. ¿Cuántos de nosotros vivimos hechos repetitivos en nuestras vidas, como por ejemplo en el ámbito de las relaciones?

Cuando veas que se está repitiendo algo por favor no lo evites más. Atiéndelo. Y si no lo quieres vivir más porque es insoportable, “insoportabilízalo” por una vez más para que sea la última. ¡Vívelo!, entra y míralo desde dentro, permanece ahí, observa y aprende de ello.

Es muy difícil aprender de una enfermedad, la muerte y el conflicto.

Entonces escucha bien, abre tus ojos, mira y empieza a descubrir que el sufrimiento que experimentas no está causado por nada externo a ti. ¿Te imaginas esta idea integrada? Te levantas por la mañana y lo sabes, no desde un concepto, sino desde la experiencia. Estás en la experiencia de que nada de lo que pueda ocurrir te puede hacer sufrir, que sólo tu forma de verlo o de interpretarlo lo hace. ¿Qué harías entonces?

Yo me pondría manos a la obra para aprender a juzgar correctamente lo que ocurre, porque si nada externo a mí me hace sufrir, si sólo la forma en la que yo lo juzgo es lo que me produce sufrimiento, entonces quiero aprender a juzgar correctamente.

¿Pero cuántas personas hoy en día están dispuestas a aprender a juzgar correctamente la vida? Muy poquitas, porque la mayoría está intentando aprender cómo hacer para que los demás no los molesten tanto, que la crisis económica no les afecte, que los políticos por fin hagan de políticos, que los banqueros hagan… y en esa atención hacia fuera no se miran. Y si no lo hacen, ¿qué va a cambiar en sus vidas? ¡Nada!

Sí, sí. Es muy bonito como lo dices y tú ya lo tienes asumido pero luego en la práctica… ¿cómo hago yo para tragarme todo esto y que no me afecte?

Sí te va a afectar. El sufrimiento te va a generar sufrimiento, la tristeza te va a generar tristeza, el dolor te va a generar dolor. Es lógico. Lo que pretendemos es que cuando estemos sintiendo sufrimiento, que ese sufrimiento termine en fiesta, en felicidad.

Desde la visión de la conciencia estamos hablando de vivir la vida y aceptar lo que pasa. Cuando sufrimos por algo que ya está ocurriendo, somos conscientes de que esto que está ocurriendo no está mal, no es algo que no debería ocurrir. ¿Por qué? Porque ya está ocurriendo.

No sé si tiene sentido, en realidad es extremadamente lógico; sin embargo, nuestra forma de pensar no es nada lógica. Nuestra forma de pensar es surrealista: “quiero ser feliz pero hago todo lo que sea para no serlo”.

Cuando sufro y estoy sintiendo mi sufrimiento, mi pregunta es: “¿puedo abrirme a vivir el sufrimiento?”. Observemos que es la acción más fácil y que tenemos más al alcance de nuestra mano, ya que si nos abrimos a sentir el sufrimiento ya lo tenemos todo, puesto que ya estamos sufriendo. No tenemos que evitar ni conseguir nada, ni intentar que el otro sea de ninguna otra forma a como es, ni que haga nada distinto a lo que hace.

Cuando nos abrimos a sentir eso, claro que sufrimos, pero también lo hacemos cuando intentamos no sentirlo. Así que vale la pena sufrirlo de forma creativa y abierta en lugar de hacerlo de forma reactiva. Es mucho más simple plantar los dos pies en nuestra experiencia y darnos cuenta de que estamos sufriendo y sufrirlo.

Cuando nos abrimos a vivir lo que estamos viviendo, esa experiencia toma conciencia porque nosotros tomamos conciencia de ella y entonces la experiencia se transforma de un modo inimaginable.

Ahora bien, lo que yo digo ahora no sirve de nada. Para que nosotros podamos ser conscientes de esto tenemos que descubrir cuál es nuestro punto de vista, pero si evitamos lo que ocurre, no lo veremos. Si en cambio lo observamos, podremos empezar a ver lo que pensamos, que a su vez es la causa de nuestro sufrimiento…

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