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PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL ESPÍRITU SANTO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL ESPÍRITU SANTO"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo V
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: ¿Le enseñas a la gente una técnica concreta para escuchar al Espíritu Santo?

David: No es tanto una técnica concreta en el sentido de que el currículo del Espíritu Santo es sumamente individualizado. Hay tantas diferentes técnicas de meditación, herramientas, senderos, etc. Cuando me preguntan: "Dime algo concreto que pueda hacer para oír al Espíritu Santo", o "Cómo puedo oír la voz del Espíritu Santo", la respuesta breve es señalar a UCDM porque es justo el sendero que yo usé y tuvo éxito. Estudié también muchos otros senderos y había leído mucho y estaba muy abierto mentalmente a muchos maestros y técnicas, pero al final lo que vino a mí fue UCDM. Como si cayera en mi regazo. Estaba en inglés en lugar de arameo o latín. No tenía que ser traducido. Su lenguaje implicaba a la psicología, la religión y la cristiandad.

Como pasé diez años en la universidad entre estudios de facultad y de post grado estaba muy versado en educación. Términos como "currículo" y "meta de aprendizaje" me eran muy familiares. Está perfectamente entregado para mí, es un libro de "cómo hacer..." con Texto, Libro de ejercicios, y Manual para el maestro. No tengo excusas en absoluto. Así que cuando la gente me pregunta específicamente, les señalo el libro de UCDM donde Jesús dice ¡estudia este texto! Él le dijo a Helen y Bill, "os lo estoy dando pero tenéis que estudiar los apuntes". Fue igual para mí. Estudia el Texto y luego haz las lecciones del Libro de ejercicios. El Libro de ejercicios es muy explícito y tiene instrucciones concretas. Contiene instrucciones diarias de lo que hacer, como hacerlo y durante cuánto tiempo. Tiene también el Manual para el maestro para cuando llegas al punto de empezar a oír la voz del Espíritu Santo realmente. Ahí hay señales útiles para cuando empiezas a afinar tu instrumento de escucha y aprendizaje.

Esa es mi respuesta breve a cómo oigo la voz del Espíritu Santo. Sólo señalo al Curso. El Curso no es para todo el mundo. Pero para los que sienten que el Curso es su sendero, cualquiera que sea el idioma en que lo están leyendo, yo sencillamente les digo, "Aguanta ahí con ese Texto, Libro de ejercicios y Manual para el maestro.”

Participante: Un curso de milagros dice que sólo unos pocos pueden oír la voz del Espíritu Santo o de Dios. ¿Cuál es tu postura sobre esa afirmación?

David: Dentro del ámbito espacio-temporal donde parece que tenemos un cosmos con miles de millones de personas, criaturas y seres, incontables galaxias y sistemas solares -dentro de ese contexto más grande el contexto relativo– yo diría que hay muy pocos que oyen la Voz de Dios. Las distorsiones del ego parecen ser capas y capas de recubrimientos que impiden una expresión perfectamente clara del Espíritu Santo por medio de los individuos.

Pondré el ejemplo de Helen Schucman que tomó al dictado Un curso de milagros. El proceso de dictado necesitó alrededor de siete años. Lo que era difícil no era la recepción ni el dictado en sí mismos, sino que la resistencia del ego a oír este mensaje era enorme. Así que tenemos a Helen que es un buen símbolo de capacidad de escriba superior, y aun así fue un proceso de siete años que podría haber sido de un año o año y medio sin esa enorme resistencia. A menudo en este proceso las palabras eran dadas y escritas en dictado taquigráfico y aun así había distorsiones de lo que recibía, en cuyo caso se la guiaba a hacer cambios.

Esto demuestra que incluso con quien tenía tal capacidad superior como escriba que podía oír la voz de Jesús Cristo entrar –aún había distorsiones e interferencias del ego. En realidad se basaban en el miedo al amor que es todo lo que hay en el ámbito del ego. Hizo falta retroceder muy cuidadosamente y repasar con Jesús para tener lo que llamamos el Urtext, que se editó después y llegó a ser la versión Hugh Lynn Cayce. Aún se editó más hasta ser lo que ahora es la versión publicada de Un curso de milagros.

Puede verse que esto es lo que parece un proceso en términos de oír la voz del Espíritu Santo, y que es bastante exacto en el sentido relativo de que muy pocos pueden oírla. Pero el Espíritu Santo usa muchos símbolos diferentes, y todo tipo de visiones y sonidos. Se puede leer palabras inspiradas por el Espíritu Santo. Pueden aparecer en una novela, en una pegatina de parachoques o en una cartelera, justo en ese momento en que más necesitas oírlas. Pueden ser símbolos, por ejemplo canciones que sencillamente vienen, sientes la inspiración y sabes justo lo que hay que hacer después de escuchar una canción en la radio que está sonando justo cuando entras al coche. Pueden ser pequeños codazos que te da la gente… tus hermanas y hermanos hablándote justo cuando estás en ese momento de lucha, dándote las respuestas por medio de ellos que prestan su voz a justo lo que necesitas oír. El Espíritu Santo tiene incontables maneras de llegar a la mente. Nadie tiene que desanimarse porque muy pocos puedan oír directamente la voz que habla en nombre de Dios, la voz del Espíritu Santo; tienes que recordad que el Espíritu sabe llegar a ti de muchas manera si tu lo deseas de verdad y estás abierto y dispuesto a oír y actuar en consecuencia.

Participante: Cuando empezaste a oír esta Voz, ¿qué fue lo que desde dentro te ayudó a empezar a oír con claridad esa Voz?

David: Diría primero de todo que parece estar en contraste con la experiencia humana, que está llena de tantas experiencias de disgusto, pena y dolor. Podría decirse que dentro de mí había un sentimiento de que tiene que haber una respuesta a esto, tiene que haber un final, tiene que haber una manera mejor, tiene que haber una salida de esta manera de sentirse, tiene que haber una salida de esta manera de pensar y percibir. Así que el ímpetu estaba. La motivación para cambiar de melodía, para cambiar de propósito, era muy, muy fuerte. Lo otro era que antes de oír al Espíritu Santo con claridad, estaba intuyendo al Espíritu Santo. Estaba sintiendo intuiciones, impulsos e incitaciones que se sentían maravillosos. Diría que muy al principio, antes de oír la voz del Espíritu Santo, sentía como si alguien me hiciese cosquillas en el corazón con una pluma, en el mismo núcleo de mi ser. Inicialmente, pensé: Vaya, esto no es una experiencia intelectual. Es espectacular y me siento tan bien. El cosquilleo me está guiando. Al principio, antes de ser: Escucha al Espíritu Santo o sigue al Espíritu Santo, era sigue al cosquilleo y lo hice. Me llevó a ser capaz de oír la voz de hecho.

Participante: ¿Qué le dices a los que te preguntan "¿cómo acallo mi mente? ¿Cómo me deshago de esta cháchara mental? ¿Cómo llego a ese sitio silencioso interior?"? ¿Cómo enseñas a hacer eso? ¿Qué les dices?

David: Hay una idea en el Curso que de verdad me ayudó. Es que si experimentas gran resistencia y tu resolución flaquean [...] no luches contra ti mismo. T-30.I.1. Este pasaje fue muy útil para mí, en particular al principio de mi trabajo con el Curso cuando tenía una dificultad extrema en acallar mi mente durante un período sostenido. Experimentaba mucha irritación y frustración, y luego rezar y abrir el libro por un pasaje con un mensaje así "no luches contra ti mismo". Pensé qué herramienta tan maravillosa es la que esencialmente te dice deja el libro en vez de pelearte contigo mismo o intentar forzar tu camino a través de él. Creo que es un tema y un asunto muy profundo.

Inicialmente intenté, en la parábola de mi vida, irme a vivir en el bosque de una manera muy sencilla, sin agua corriente y con sólo pan y agua para comer y beber. La resistencia del ego al silencio era enorme y parecía que no había muchísimo éxito en alcanzar una tranquilidad consistente. Así que aprendí a relajarme y sencillamente sintonizar con el Espíritu Santo y preguntarle, "Vale, ¿qué quieres que haga aquí? La orientación que recibí no era precisamente aguantar largas horas de meditación. Fui guiado a ir a sitios a conocer gente. Empecé a viajar y hablar con muchos grupos de UCDM diferentes y en lugar de ir a por el ego por medio de la meditación y tratar de batallar contra él, decidí seguir a mi alegría. Luego la sensación de resistencia empezó a disminuir poco a poco mientras yo seguía a mi dicha y me acostumbraba a dejar que la voz que habla por Dios hablase a través de mí. Años más tarde fui guiado a otra experiencia eremita en la que ya no hubo "intentar" estar callado, era el silencio natural de mi Ser que impregnaba la experiencia. Fue como si el silencio me encontrase a mí en lugar de ser yo intentando encontrar al silencio. Fue muy liberador. Esa sería mi principal recomendación. Mientras intentes acallar tu mente sé muy suave contigo mismo. No intentes acelerarlo ni forzarlo. Si lo haces –lo cual es ego– habrá una sensación de coerción, como que estás siendo obligado a hacer lo que realmente no quieres hacer. Vuelve y sigue las intuiciones e incitaciones del Espíritu Santo. Eso te guiará adentro con suavidad.

Participante: Tengo curiosidad de saber qué piensas del concepto de que en Verdad no hay Padre/Hijo/Espíritu Santo, sólo hay el Uno. Creo que la trinidad nos da un marco de referencia y una comprensión de manera que –en nuestra experiencia actual– podamos llegar a una experiencia más completa de que somos uno con todo lo que es. ¿Tiene sentido esto?

David: Sí, es eso exactamente. La gente ha hablado mucho tiempo de la trinidad y han dicho que si sólo hay uno y sólo hay Unicidad perfecta, ¿entonces qué falta hace la trinidad? Es lo que has dicho. No es más que un marco de referencia o estructura para ayudar a despertar a la mente durmiente. Está principalmente en términos de funcionalidad. Dios es el Creador, Cristo o el Hijo es la Creación y el Espíritu Santo es el puente para ayudar al Hijo durmiente a despertar a darse cuenta de que Yo soy Cristo, una Idea en la Mente de Dios. Yo soy. Eso es todo de lo que se trata.

Participante: ¿Cuál dirías que es el mayor obstáculo para oír la vos de Dios y qué recomiendas para superar ese obstáculo?

David: Mucha gente informa de que a veces sienten como si hubiera interferencias, o muchas voces. Es como intentar sintonizar una emisora de FM pero estar entre emisoras. Oyes un montón de interferencias y tal vez te entra el pánico con eso porque sientes que necesitas una respuesta. La gente siente o dice: Ay Dios mío, yo necesito una respuesta, pero lo que hace esto es precisamente subir el volumen de las interferencias. Así que yo diría que la presencia del miedo es el mayor obstáculo para oír la voz del Espíritu Santo porque cuando la mente está en el miedo teme oír la voz del Espíritu Santo. Como dice UCDM, "No hay prueba que pueda convencerte de la verdad de lo que no deseas". T-16.II.6 Siempre he tenido en mente que tenía que empezar de verdad a cultivar mi deseo de oír y mi deseo de experimentar el uso de los símbolos por el Espíritu Santo si de verdad iba a oír esa voz de manera consistente. Abreviando, el miedo es probablemente el mayor obstáculo para oír la voz de Dios. Y la respuesta a eso es, claro está, la confianza. La confianza es la primera de las diez características de un Maestro de Dios. Él dice también que cuando la confianza se va todo lo demás se va. Así que te puedes imaginar desarrollando tus características y luego metiéndote en el miedo y perdiendo la confianza. En términos cristianos eso se solía llamar una recaída. Con el Curso, a veces la gente cambia de repente del apasionamiento –practicándolo y trabajándolo cada día– a cerrar el libro y guardarlo con llave en el armario, jurando que no quieren ni verlo. Pueden tirarlo por el retrete página a página o tirarlo al rio.

Participante: ¿Cómo se puede saber la diferencia entre el Espíritu Santo y el ego, o el Espíritu Santo y la propia voz de uno? Parece una pregunta que se repite mucho y me encantaría oír lo que piensas de esto.

David: Esa es probablemente una de las preguntas que se plantean más a menudo. La llamo la pregunta del discernimiento: discernimiento entre la voz del ego y la Voz del Espíritu Santo. Es una lección de discernimiento. Lo que fue realmente útil para mí es lo que dice Jesús de que el único uso acertado del juicio es juzgar por tus sentimientos. T-4.IV.8 Eso captó mi atención. Cuando leí la primera parte de esa afirmación se me pusieron tiesas las orejas. El único uso acertado del juicio… vaya. Yo estoy listo para soltar el juicio y él dice "el único uso acertado". Yo diría que la manera más clara, más directa, y más sencilla es practicar de verdad es estar en contacto con cómo te sientes. Naturalmente hay muchas sutilezas con esto porque si tienes un montón de distracciones, y parece que tu mente está muy dispersa, y no apunta verdaderamente a un estado de atención, puede parecer que tienes un disgusto, una irritación, o una molestia que pasa desapercibido durante bastante tiempo y crece hasta convertirse en enfado o puede que incluso en furia antes de que le prestes atención. Pero cuanto más atento estés a la mente y a tus pensamientos, por medio del entrenamiento mental, más capaz serás de prestar atención y darte cuenta de ese disgusto, lo cual es una clara indicación de que estás alineado con el ego y con la percepción y la manera de pensar de la mente errada.

En términos de distinguir la voz del Espíritu Santo de la tuya propia: En el sentido definitivo, puesto que el Espíritu Santo habla por el Cristo, que es tu propio ser, la voz del Espíritu Santo siempre es la tuya porque siempre sabe lo que más te conviene y cada situación percibida en la que pareces estar. Sabe lo que más te conviene en cualquier cosa con la que estés lidiando. El Espíritu Santo es tu propia voz porque tú estás creado por Dios, y el Espíritu Santo habla por Dios.

En términos de sonar como una voz, puede sonar de muchas maneras diferentes. Puede parecer un monólogo interior, un flujo de pensamientos, o puede tener una cualidad audible. Mucha gente que no lo oye de manera consistente dice que ha habido momentos cuando iban conduciendo en que oyeron una voz audible decir "cambia de carril", le prestaron atención y evitaron lo que pareció ser un accidente de tráfico. Se la puede oír de muchas maneras. Diría que algunos la oyen con un sonido como el de su propia voz. Otros la oyen como una voz masculina o femenina, de una persona joven o de una persona mayor. Pero tenemos que recordar que todo eso no son más que formas y le estamos prestando atención principalmente al contenido, no a la forma en que viene. Esta es probablemente la manera más directa en que puedo decirlo.

El discernimiento es un tema muy del núcleo, la salida de la percepción defectuosa es sintonizar con esa voz y oírla de manera clara y consistente. Ese es el propósito que hay detrás de todo lo que hago. El propósito real de nuestras vidas es llegar a ese discernimiento.

Participante: Parece que un montón de gente se preocupa de que el ego les va a hacer una jugarreta para hacerles creer que es el Espíritu Santo. ¿Es eso posible?

David: El ego se define como la creencia en la separación. El ego es auto-engaño y podría decirse que la voz del ego es una trampa. Todo el cosmos se hizo como un truco en el que hay figuras que parecen ir y venir. Y todo lo que parece ser el tiempo lineal –objetos y figuras que entran y salen de la consciencia– forma parte del truco, o juego de manos, como Jesús lo llama. Suena casi como una partida de póker, pero es un truco, una trampa.

Conforme haces ejercicios de discernimiento parecerá que hay veces en las que sigues a la voz de tu mente y parece que te conduce a un callejón sin salida o a un estado de disgusto, pero creo que de hecho es más sencillo pensar en ello como que tú estás eligiendo tu estado mental en cada momento. Cada momento es una oportunidad limpia y nueva de volver a elegir. Eso mantiene las cosas muy sencillas y fuera de la culpabilidad. Si empiezas a mirar tu vida y tus experiencias lineales, y te pones a analizarlas y a decir: Tengo que haber sido engañado aquí y allí, te metes en analizar el pasado e intentar figurarte el futuro. Eso siempre es una defensa contra el momento presente.

Participante: Se plantean montones de preguntas sobre cómo mantener la consciencia de Dios y tener algo de paz en medio de lo que parece ser un caos. ¿Puedes hablar de esto?

David: Sí, una pregunta planteada muy a menudo es: ¿Cómo hago esto en medio del trabajo u otra situación caótica? Al principio creo que se hace lo que se puede. Es importante empezar el día muy firmemente abierto y conectado por medio de hacer tus lecciones del Libro de ejercicios o tener un tiempo tranquilo y comunicar con el Espíritu Santo y pedirle instrucciones. Puede ser un paseo por el bosque o por la orilla del mar. Cuanto más empieces a afinar esto, más podrás ser guiado a períodos más largos de lo que parece ser silencio, incluso en términos de la definición del mundo. Conforme avanzas por este sendero, puede incluso haber veces en que eres guiado a una experiencia eremita o a un retiro más largo. Parecerá que te encuentras con sitios tranquilos y ratos tranquilos. Incluso esto no es más que una fase porque la tranquilidad de espíritu no depende de las circunstancias, así que puedes encontrarte navegando por el océano azul pensando: Ya está. Por fin he dejado al mundo atrás. Sólo tengo que vivir en el océano. No es ahí a donde conduce esto, pero esos momentos y períodos de tiempo pueden ser muy, muy útiles y extremadamente alimenticios mientras vas mucho más profundo en el viaje espiritual.

Participante: Ahora que ya no tienes la experiencia de tener la mente dividida, ¿te encuentras a ti mismo hablando con el Espíritu Santo? ¿Te encuentras a ti mismo buscando orientación o eso ya no es necesario? ¿Sabes sencillamente en el  momento presente que todo está bien y se desplegará como tenga que hacerlo?

David: Esa pregunta es muy buena. Ahora cuando parece que llamo al Espíritu Santo en oración, es como hacer una pregunta retórica. No es una pregunta real pero se usa como recurso de enseñanza. Por ejemplo, cuando digo una oración en un grupo y pido ayuda del Espíritu Santo, es en realidad un símbolo de estar abiertos a recibir orientaciones. Hay una sensación de fusionarse, me identifico con la Voz. De hecho no es como en los primeros tiempos en que pedía y recibía, es más como un flujo, casi como ser llevado por el rio, fusionado con el rio. Sólo disfruto el canturreo, o el flujo, de todo lo que es vida.

En términos de pedir cosas concretas, esa fue también una fase muy útil para mí. Cuando entras en el estado de ver que todas las cosas operan conjuntamente para el bien, ese pedir empieza a desaparecer, se utiliza en términos de una especie de preguntas retóricas que son recursos de ense­ñanza. En UCDM, por ejemplo, Jesús parece hacer muchas preguntas aunque la mente de Cristo tiene certeza. Esas preguntas se utilizan como parte de la herramienta de enseñanza, como modelo de una manera de mostrar que es útil hacer preguntas y contar con el Espíritu hasta que se logre o se experimente un estado de certeza. Así es como se siente. Cuando se hace preguntas o se busca orientación como parte de una oración en grupo, eso para mí es sólo un símbolo. Ahí no hay un ser dos de plantear una pregunta y luego esperar a que una voz separada dé la respuesta.

Participante: ¿Entonces cuando el ego se desmorona hay una transición de buscar orientaciones a serlas y observar el despliegue?

David: Exactamente. Tuve una amiga que me visitó hace muchos años. Al principio tenía mucha dificultad para oír al Espíritu Santo y estar en contacto con sus intuiciones. Luego, con un montón de práctica con el Curso –usando películas y muchas prácticas de meditación– oía a la voz hablarle y dirigirla en cosas concretas como qué películas ver o que empleo tomar y así sucesivamente. Después entró en una fase de pánico porque pedía ayuda y no oía nada. Tenía pánico porque pensó que casi lo había estropeado y se había desconectado del Espíritu Santo. En cierto momento me reí y le dije, "El silencio es un regalo maravilloso". Me miró sorprendida. Yo no puedo pensar en un regalo mejor que la tranquilidad de la presencia de Dios. Ella estaba suponiendo que si tenía éxito el Espíritu Santo tendría que estar todo el día de cháchara con ella, y que si estaba teniendo esos momentos de silencio sin cháchara era porque había fracasado. Una mente tranquila no es ningún regalo pequeño. Cuando tengas esos momentos, que no cunda el pánico. No necesitas esperar que el Espíritu Santo tenga que estar hablando y dando conferencias y echando sermones; disfruta la tranquilidad. Ahí es adonde todo te conduce, al silencio y a la experiencia de que de repente la voz de Dios está reposando contigo, como tú.

Participante: ¿Puedes aclarar la diferencia entre Dios y el Espíritu Santo y por qué no podemos comunicar directamente con Dios?

David: Dios es Amor y Luz abstractos. Se podría decir que el término comunión se aplica a Dios en el sentido de que es una experiencia total unicidad con Dios. Jesús lo expresó con las palabras, "El Padre y yo somos uno", una experiencia de  comunión en la que parece haber creador y creación. Parece que hay Padre e Hijo, fuente y el efecto de esa fuente, pero de hecho es sólo una canción feliz de Creación total. Esa es una descripción –aunque esté más allá de las descripciones– de Dios y el Cielo.

En términos de comunicar con Dios, el Espíritu Santo es el puente. En otras palabras, Dios nos revela a Dios por medio del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo parece tomar la forma de una voz para los que creen haberse separado de Dios, el Hijo de Dios durmiente. Tiene que llegar al Hijo de Dios durmiente de una manera comprensible. Como esto es un cosmos espacio-temporal de cosas concretas, esa luz abstracta tiene que tomar la forma de una voz. En el Cielo, o en la abstracción, no hay voces. Todo es  perfectamente Conocido y podría decirse que hay una experiencia telepática de unicidad y unión perfectas. La abstracción parece tomar la forma de una voz que habla en nombre de Dios y así es como se describe al Espíritu Santo en UCDM, no como la voz de Dios, lo que implicaría que Dios tiene voz. La abstracción ni siquiera tiene voz pero la voz que habla por Dios es la voz que habla y representa a Dios ante una mente que se ha quedado dormida y necesita ayuda e instrucciones para regresar a esa consciencia de Unicidad perfecta.

Participante: ¿Cómo describirías la respuesta del Espíritu Santo al ego?

David: Creo que la frase "El perdón [...] simplemente observa, espera y no juzga", Ej-pII.1.4 es apropiada. Hay una presencia muy pacífica, muy tranquila y alegre. Sencillamente tiene certeza de lo que es real y lo que es verdadero. En cierto sentido se puede decir que el Espíritu Santo y el ego no tienen realmente ningún punto de encuentro. Son como la luz y la oscuridad. No puedes tenerlas a las dos en la misma habitación. Si hay luz la oscuridad desaparece. Si está oscuro como boca de lobo, entonces hay ausencia de luz. Estos son dos sistemas de pensamiento que no tienen ningún punto de encuentro de ninguna clase. Se podría decir hablando metafóricamente que el Espíritu Santo pasa por alto los errores. Eso aún implica que los errores están ahí, pero al Espíritu Santo se le da muy bien pasarlos por alto.

En El canto de la oración, Jesús nos dice que no veamos errores. La primera vez que leí eso me quedé como: Ay Dios mío, ¿no veas errores? ¿Qué estado mental es ese en el que es imposible ver errores? Te quedas tan fascinado con la verdad que los errores desaparecen por completo. "La verdad es verdad", T-14.II.3, y "sólo la verdad es verdad". Ej-66.10. A eso es a lo que apunta todo esto. Entras en un estado de dicha, felicidad y alegría que no hay una sensación de primero discernir o experimentar los errores para luego soltarlos e ir a la Luz. Experimentas literalmente que la verdad lo abarca todo. Necesitas poner por delante el propósito. Sólo el ego mira hacia atrás y luego intenta juzgar la situación. Pero cuando mantienes delante la meta ves todo lo que percibes como un testimonio del propósito que sostienes.

Pon la paz por delante. Este me fue útil en extremo. De hecho, en los primeros tiempos de trabajar con el Curso decía la oración "Estoy aquí solamente para ser útil". T-2.V.A.18. Recitaba en el silencio de mi mente la oración entera cada vez que pasaba por una puerta, si iba a la tienda de comestibles como si iba a una reunión de Un curso de milagros o a la lavandería o donde fuese. Realmente me ayudaba establecer la meta de manera que cuando iba a la tienda de comestibles iba en estado de humildad, dispuesto a que se me mostrase como ser verdaderamente útil, a no prejuzgar la experiencia ni tener ningún plan. Se trataba, por ejemplo, de no tener ideas preconcebidas sobre como de rápido iba a entrar ni salir, ni buscar los mejores precios, ni intentar leer todos los ingredientes en los embalajes para conseguir los más nutritivos. De hecho se trataba de ir allí con la meta –tener sólo encuentros santos con todo y con todos– puesta por delante. Y cuando de hecho empecé a practicar eso, tuve tantas experiencias milagrosas y gozosas que me dije, "¡Vaya! Esto es muy importante y práctico en extremo". Sólo esa transformación de mi práctica me trajo milagros maravillosos que me ayudaron a ganar confianza en practicar UCDM.

Participante: ¿Qué experimentarías si vieses que alguien enfrente de ti le está chillando a la persona que tiene al lado?

David: Las palabras que vienen a la mente son "percepción unificada”, es decir que todas las cosas operan conjuntamente para el bien. Cuando se tiene un único propósito, todas las imágenes están unificadas y todas las visiones y sonidos están unificados. Los olores y otras percepciones que parecen ser físicas forman parte de esta experiencia unificada. Experimento toda la situación como un entramado en el que yo sencillamente fluyo con el Espíritu sabiendo que todas las cosas están operando conjuntamente para el bien. En cierto sentido, eso es lo que te da la percepción unificada. Se lleva todos los juicios e ideas preconcebidas que descompondrían la situación en conductas y símbolos separados. Te da sencillamente una experiencia unificada, aunque el Espíritu Santo puede hablar de esas cosas como si fueran reacciones y experiencias separadas. En eso consiste la alegría de la iluminación. No hay ningún problema. Hay sólo felicidad.

Participante: ¿Despiertan las personas? No creo que en este momento haya mucha gente que esté de hecho despierta. Creo que hay millones de personas en el proceso, trabajándolo, practicándolo, yendo a través de él, y sin embargo no he visto a muchos aparecer de repente en el otro lado. Pero tener siquiera a un par de personas en mi vida en las que puedo ver que eso ha ocurrido es una verdadera bendición, así que gracias. Es realmente increíble.

David: Mientras atravesamos el proceso damos gracias por todas las señales y símbolos: los Budas y Krishnas, Jesús, los místicos y santos que parecen estar rociados a lo largo de la historia. Estamos muy agradecidos por tenerlos. Y cuanto más aplicas las enseñanzas del Curso, más cuenta te das que es sólo una mente despertándose y reconociéndose a sí misma. Como dice Jesús: Cuando yo desperté tú estabas conmigo. Y lo dice de otra manera en el Manual para el maestro, "Cuántos maestros de Dios se necesitan para salvar al mundo? La respuesta a esta pregunta es... uno solo". M-12.1. ¡Uno solo! Esa respuesta es asombrosa. Hay una mente y sólo hay uno de nosotros y todos somos el Cristo. Cuando la gente habla de seres que han despertado y dice que Jesús había despertado, yo les recuerdo que Jesús el hombre era una ilusión. Esa afirmación es por completo sorprendente para muchos. Yo diría que las personas no despiertan en realidad. Es sólo que la mente que estaba soñando que era una persona, se da cuenta de que estaba equivocada. Es física cuántica. Aquí hay un gran cambio de sentido.

Participante: En el mundo parece como el síndrome del centésimo mono, pero en realidad ¿es el síndrome del único mono?

David: Correcto, el único mono ve que no es un mono.

Participante: Dijiste antes que el Espíritu Santo es nuestra propia voz, y que cuento más la escuchemos y la experimentemos, y pasemos tiempo con ella, más empezaremos a identificarla realmente como nosotros mismos. Esa es la mejor noticia que he oído nunca.

David: Sí, pero no vayas por delante de ti mismo. Él dice en la sección Desarrollo de la confianza del Manual para el maestro que el Maestro de Dios aún no ha llegado tan lejos como cree. Se oye Que no se haga mi voluntad sino la Tuya. Cuando estás empezando, esa parece una excelente técnica mental para rendirse a lo que es más grande que tú. Luego lees el Curso y Jesús te dice que tu voluntad y la voluntad de Dios son la misma. Sois Uno. De repente la cita antigua empieza a parecer rara. Piensas, ¡Claro, la voluntad de Dios es mi voluntad y la voz de Dios es mi verdadera voz! Pero en las etapas iniciales del entrenamiento mental esas afirmaciones parecen arrogantes, no parecen en absoluto apropiadas. Una vez que entras al entrenamiento mental avanzado y sientes la paz de Dios, afirmaciones como, "El Padre y yo somos uno" y "Mi voluntad y la de Dios son una", parecen muy, muy naturales.

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