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LOS DOCE PASOS DEL PERDÓN
PAUL FERRINI

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LOS DOCE PASOS DEL PERDÓN"

 

Del Duodécimo paso: Abre tu corazón

 

La manera más fácil de abrir tu corazón es pedir ayuda u ofrecerla. Si estás teniendo dificultades, pide ayuda. Pídesela a un amigo. Pídesela a un extraño. Pídesela a Dios. Pide.

La puerta del corazón no puede abrirse si no le das permiso para que se abra. Pedir es dar permiso. Es una invitación al Espíritu Santo para que te ayude a ver las cosas de otra manera. Es una invitación a tus hermanos y hermanas para que viertan su amor y su aceptación en ti.

“Llama y se te abrirá”. La petición sentida en el corazón siempre recibe respuesta. Es posible que la respuesta no se presente de la manera que esperas, pero está allí si estás dispuesto a verla. El hecho mismo de mirar te abre a encontrarla.

¿Estás buscando amor? Entonces lo encontrarás. Si no aparece inmediatamente, sigue mirando. Si el amor no satisface tus expectativas, deshazte de ellas. El amor está allí, en alguna parte. Cambia todas las ideas o percepciones que bloquean tu conciencia de la presencia del amor, y sin duda lo encontrarás.

Recuerda, si no buscas el amor, no lo encontrarás. No seas tímido.

Si quieres abrir tu corazón, ofrece ayuda a alguien. Acércate a un amigo o a un extraño, no importa. Deja que tu intuición te guíe. Allí fuera, en alguna parte, alguien está pidiendo amor. No, no de manera evidente, sino silenciosa. Y tú sabrás quién es.

Ofrece amor sin poner condiciones. Ofrece ayuda sin esperar nada a cambio. Eso te abrirá el corazón. Y también abrirá el corazón de otros.

Cada uno de nosotros tiene la clave de la salvación. Y nos la podemos ofrecer mutuamente con un gesto de apoyo, con una amable palabra de ánimo. Podemos ofrecérnosla mutuamente viendo cada ataque como una petición de amor.

El corazón se abre cuando nos aceptamos a nosotros mismos con todas nuestras contradicciones, con todas nuestras cargas, con todas nuestras luchas. El corazón se abre cuando aceptamos a la otra persona con todas sus pruebas y tribulaciones. El corazón se abre cuando abrimos el corazón de manera simple, como se lo abriríamos a un niño herido. Y se abre cuando el niño interno herido se abre a recibir el amor que se le ofrece.

No hay nada misterioso con respecto a lo que abre el corazón. La aceptación lo abre.

No hay nada misterioso con respecto a lo que cierra el corazón. El juicio lo cierra.

El corazón es un músculo espiritual. Se abre y se cierra. Cuanto más trabaja, más se fortalece.

No te juzgues a ti mismo si sientes que tu corazón se tensa. Sólo se tensa para volver a abrirse. Lo único que tienes que hacer es permitírselo.

Deja que el dolor vaya y venga. Deja que todo pase a través de ti. Respira profundo. Deja que el aire entre y salga. Sé un canal para la vida. No te resistas en la inspiración ni retengas la espiración. Simplemente deja que la respiración vaya y venga.

Deja que la vida vaya y venga, con sus altibajos. No te apegues a unos ni a otros. No tengas miedo de ellos. Por más que lo intentes no vas a cambiar el flujo de la vida, sus vaivenes. La vida sigue tanto si te aferras como si sueltas.

Cuando te aferras, tus músculos se  tensan. Cuando sueltas, tus músculos se relajan. ¿Estás tenso ahora mismo? Está bien. Simplemente sé consciente de ello. En la propia toma de conciencia se produce la liberación.

Para abrir el corazón, tienes que estar dispuesto a seguir el flujo y el reflujo, la contracción y la liberación. No esperes poder subir a los picos sin descender a los valles.

Para abrir el corazón, tienes que estar dispuesto a estar presente ante cualquier cosa que ocurra aquí y ahora. No tienes que hacer nada. Simplemente tienes que ser. Eso es suficiente. Sé contigo mismo. Sé con los demás. Sé con Dios. Eso es suficiente.

Las acrobacias son hermosas de observar, pero no son necesarias. No tienes que pasar por el aro para conseguir amor. Sólo tienes que estar dispuesto a recibirlo. Sólo tienes que estar dispuesto a darlo. Tú no decides de dónde viene el amor ni adónde va. Simplemente viene y tú le dejas entrar. Él entra, y tú le dejas ir. La conciencia es un canal para el amor, pero no es su origen.

Cuanto más te conviertes en un conducto para el amor, más te das cuenta de esto. El amor es el único poder. Todo lo que no es amor es un contenedor para él. El amor es real. El cuerpo/mente sólo es un canal. Su realidad se halla en la realización de su finalidad. Por sí mismo, el cuerpo/mente sólo es un amasijo de preocupaciones y miedos, de expectativas y juicios. Es un fenómeno destructivo y temporal. Nace. Sufre. Y muere. No tiene un propósito propio…

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«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)