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LAS EMOCIONES

 

Libera Tu Ser - Artículos Ciencia/Belleza/Salud/Medioambiente: "LAS EMOCIONES"


Fuente: Extraído del libro “Tratado en BioNeuroEmoción: Bases Biológicas para el Cambio de Conciencia”, de Enric Corbera y Montserrat Batlló.

 

 

Las emociones son el vehículo que une el consciente con el inconsciente. Como ya se ha dicho, el inconsciente no se aviene a razones, sino que se limita a sentir la emoción que el sistema cognitivo vive, y se expresa en el sistema límbico, que es el centro de la inteligencia emocional. Los principales centros del sistema límbico son la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el tálamo.

En el ser humano, estos son los centros de la afectividad que procesan las distintas emociones que permiten experimentar al hombre y a la mujer penas, angustias y alegrías intensas.

El sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral. Gracias a una transmisión de señales de alta velocidad que permite al sistema límbico y al neocórtex trabajar juntos, podemos controlar nuestras emociones.

Märtin y Boeck cuentan que “los investigadores J. F. Fulton y D.F. Jacobson, de la Universidad de Yale (Estados Unidos), aportaron pruebas de que la capacidad de aprendizaje y la memoria requieren una amígdala intacta. Pusieron a unos chimpancés delante de dos cuencos de comida. En uno de ellos había un apetitoso bocado; el otro estaba vacío. Luego taparon los cuencos. Al cabo de unos segundos se permitió a los animales tomar uno de los recipientes cerrados. Los animales sanos tomaron sin dudarlo el cuenco que contenía el apetitoso bocado, mientras que los chimpancés con la amígdala lesionada eligieron al azar: el bocado apetitoso no había despertado en ellos ninguna excitación de la amígdala, y por eso no lo recordaban”.

El neocórtex puede controlar algunas emociones, pues actúa como una especie de filtro que deja pasar unas emociones y bloquea otras. En consecuencia, las emociones rechazadas buscan su expresión en el inconsciente, y allí quedan guardadas a la espera de poder manifestarse en el futuro.

Los estudios científicos revelan que la amígdala funciona de una forma muy distinta en el hombre que en la mujer. Como centro de las reacciones emocionales y principal regulador del miedo y el pánico, la amígdala desempeña un papel fundamental en las relaciones sexuales. En el hombre, el orgasmo sólo bloquea algunas partes del sistema límbico, entre ellas la amígdala, mientras que otras se activan. La reacción del cerebro femenino es totalmente distinta, pues se colapsa y la mujer puede llegar a perder el conocimiento. Ello tiene un Sentido Biológico: hay que estar alerta, y de eso se ocupa el macho.

Otra estructura fundamental del sistema límbico es el hipocampo. Su función principal es recordar, pues se encarga de fijar la situación estresante en el espacio-tiempo. La emoción que el individuo experimentó en ese momento, es el vínculo que lo mantiene unido al neocórtex. Esta emoción es la clave de todo proceso, ya que es la que permite recordar.

Podemos clasificar las emociones en dos grandes grupos: las primarias y las secundarias. Sin embargo, no existe un listado para cada grupo, ya que, mientras que para un individuo una emoción puede ser primaria, para otro puede ser secundaria.

A la emoción secundaria la llamamos emoción social. Es la políticamente correcta, la que enmascara a la emoción primaria u oculta. Ésta es reprimida por la conciencia y se queda guardada en el inconsciente biológico. La llamamos oculta en analogía con el término sombra empleado por Carl Gustav Jung.

Existe otra emoción muy importante para desprogramar o desaprender. Se trata de la emoción transgeneracional, la que nace con nosotros, la que heredamos de nuestros ancestros. Es el tipo de emoción predominante en aquellas personas que, al ser preguntadas sobre su estado anímico, contestan: “Desde siempre estoy triste”.

Por último, la emoción sublime, la más importante, la que manifiesta nuestro estado real de desaprendizaje, es la emoción del ser, aquella que el individuo experimenta cuando toma conciencia de la emoción primaria u oculta que no le permitía realizarse en congruencia con su vida habitual. Cuando la persona se libera de la emoción oculta, siente en su interior una gran coherencia interna y un estado de paz, que le permiten adaptarse a cualquier situación de forma saludable.

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