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LA ORACIÓN: DESPEJAR EL ALTAR DEL CORAZÓN

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LA ORACIÓN: DESPEJAR EL ALTAR DEL CORAZÓN"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo V
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

En este mundo que ya es pasado, el mundo lineal de lo espacio-temporal, a menudo se creía que las oraciones eran peticiones, solicitudes o preguntas. Concédeme Señor... Señor te pido que... Por favor Señor te llamo a que... Señor tengo que pedirte un favor... Como si hubiera un Poder (ahí arriba, ahí fuera, en algún sitio aparte) que mirase hacia abajo y vigilase el mundo; un Poder Que tenía la capacidad de, a veces, conceder deseos y hacer favores a los seres humanos. También parecía ser el caso de que no siempre tenían respuesta las oraciones. Esta visión no podía evitar ver a Dios como voluble, o inconstante, o de manera muy extraña, como un Ser capaz de tener favoritos. Esos son los conceptos y percepciones de la oración que brotan de la lealtad al ego, la imposible creencia en la escasez y la carencia. No eran más que testimonios de las creencias falsas y de esa manera nunca eran exactos ni verdaderos. Pero hay otra manera de ver la oración.

La verdadera oración es un camino de vuelta al reconocimiento del Reino de los Cielos. La oración verdadera es abrir y despejar el corazón, un regreso a la pureza o singularidad del deseo. Porque la oración ES deseo y, como tal, la oración es continua. La oración nunca empieza ni termina, nunca es fuerte ni débil, ni sincera ni insincera. Uno nunca está ausente de la oración ni del poder de la oración. Igual que la fe, la oración puede parecer estar mal ubicada, pero incluso esta ilusión no puede sino dar testimonio del poder de la mente que hizo la ilusión. Sólo hay que mirar el cosmos espacio-temporal. Puede parecer que la creencia en la separación produce un "Big Bang" a partir de la nada, literalmente. Como suele decirse lleva cuidado con lo que pides en tus oraciones, porque las oraciones TIENEN respuesta.

La oración es de hecho la meditación del corazón. Igual que la visualización es la  imaginación que parece surgir de la creencia, la creencia es la voluta de humo ilusoria del ego que produce la forma y toma fuerza de la oración. El Cielo está más allá de las creencias pues Dios sólo puede ser Conocido. La oración es la energía de Dios. En el Cielo, la Oración es la Canción de Gratitud que repite sus ecos para siempre como Unicidad Eterna de la Creación. En lo espacio-temporal, la oración es la energía que infunde todas las apariencias y da fuerza a las creencias. La Oración está en el Silencio Divino interior, en el cual el Amado de Dios descansa en paz. El Corazón que es Uno no tiene ninguna división, pues no hay nada que sea distinto de Él.

La oración verdadera acepta "lo que es". "Lo Que Es" permanece inmutable para siempre como un Don de Dios. La Creación es Eterna; La Voluntad de Dios es Felicidad Perfecta, Ahora y Siempre. La Integridad es completa y total. No hay nada que desear en la Integridad de Dios. No hay nada que "conseguir" en la Realidad de la Totalidad. La Presencia "Yo Soy" es muy literalmente el Reino de los Cielos, donde nada puede estar ausente.

La creencia en el tiempo lineal es la creencia en las carencias. La creencia en el tiempo lineal es la creencia en "Busca pero NO halles" T-12.IV.1, o como dice la canción "Buscar el Amor (en todos los sitios equivocados)". La Eternidad y el tiempo no pueden coexistir. Una es real y el otro no. Una es la Inocencia Eterna, y el otro la ilusión de la culpabilidad. ¿Cómo se podría encontrar a la inocencia en la culpabilidad, o al amor en el miedo? ¿Y cómo se podría encontrar al Espíritu en una ristra de imágenes, secuenciadas y puestas en fila? El Amor Divino, Cristo, es la Herencia y no se la puede encontrar en las cosas concretas de lo espacio-temporal. El instante santo Llama. La experiencia del Ahora es la Respuesta.

Reza de verdad, Santo Hijo de Dios: ¿Mi Santo Creador, cuál es Tu Voluntad para Mí? Y Oye: Amado Hijo, Tu Voluntad es la Mía, son Una para siempre. Tú eres creado como  Perfecta Felicidad en la Eternidad, y permaneces así para siempre. No nos contentaremos con la pequeñez de lo espacio-temporal. No pediremos lo que nunca va a contentar a nuestra Santa Mente. Bienaventurados los puros de Corazón porque... ¡Tú Sabes el Resto!

Las creencias tontas se han caído del altar interior de la oración Ahora, barridas por el Viento de la Eternidad. La Luz está libre para radiar completamente sin obstrucciones. Un corazón liberado de perseguir ídolos es un Corazón que ama al Señor Tu Dios con todo Su Ser. Mi Corazón mora para siempre con Dios. Amén.

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