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LA LIBERTAD ES DE LA MENTE Y NO DEL CUERPO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LA LIBERTAD ES DE LA MENTE Y NO DEL CUERPO"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo VII
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: Leamos de la sección titulada La luz de la relación santa.

¿Deseas la libertad del cuerpo o la de la mente? Pues no puedes tener ambas. ¿Qué valoras más, el cuerpo o la mente? ¿Cuál de ellos es tu objetivo? Pues a uno de ellos lo ves como un medio; al otro como un fin. Y uno de ellos tiene que servir al otro y dejar que predomine, realzando su importancia al disminuir la suya propia. Los medios sirven al fin, y a medida que el fin se alcanza, el valor de los medios disminuye, quedando totalmente eclipsados cuando se reconoce que ya no tienen función alguna. Todo aquel que anhela la libertad tratará de encontrarla. Pero la buscará donde cree que está y donde cree que puede hallarla. Creerá que es igualmente posible alcanzar o bien la libertad de la mente o bien la del cuerpo, y elegirá a uno de ellos para que sirva al otro como medio para encontrarla. T-22.VI.1.

Esto es muy sencillo y está muy claro. Ajusta bien con la metafísica: el mundo fue fabricado por la mente para escapar de la pura luz abstracta, de la Unicidad abstracta, y esconderse en lo concreto, identificada con la forma. El propósito era olvidar, disociarse de la luz, incluso olvidarse de la mente. Cuando estaba creciendo, recuerdo que se hablaba mucho de cerebros y cuerpos, de lo concreto y de la forma, pero no se hablaba mucho de la mente. La mente y los pensamientos eran temas de conversación vagos y confusos.

Este párrafo ayuda a poner eso en perspectiva: ¿Cuál valoras y dónde quieres la libertad? ¿Quieres libertad del cuerpo o libertad de la mente? Son mutuamente exclusivas en que cualquiera por la que decidas va a ser la que valores, va a ser tu libertad. Cualquiera que decidas que te trae la libertad lo buscarás automáticamente como tu fin, y utilizarás el otro como un medio para alcanzar ese fin.

Se podría decir que estaba durmiendo todos esos años que pasé en la facultad. Toda la educación, todas las técnicas y habilidades que aprendemos con la mente, si se ven como medios, entonces el fin es el cuerpo. El fin es comprar cosas más grandes y mejores para el cuerpo, alojarlo de maneras mejores, proveerlo de ventajas y comodidades, utilizando la mente como el medio. ¿Cuál quieres? ¿Quieres estar en una mente abierta y libre? Para eso tienes que dejar que el cuerpo sea el medio. Aquí tenemos un párrafo compañero del anterior, de la sección No tengo que hacer nada:

Tienes todavía demasiada fe en el cuerpo como fuente de fortaleza. ¿Qué planes haces que de algún modo no sean para su comodidad, protección o disfrute? De acuerdo con tu interpretación, esto hace del cuerpo un fin y no un medio, lo cual siempre quiere decir que todavía te atrae el pecado. Nadie que aún acepte el pecado como su objetivo, puede aceptar la Expiación. T-18.VII.1.

Siempre vuelve a la interpretación: ¿Cómo percibo el cuerpo? Mientras perciba al cuerpo como el fin, lo estoy percibiendo mal y el pecado aún es atractivo. Eso podría parecer llevar las cosas muy lejos. ¿Por qué si veo mi cuerpo como un fin entonces encuentro atractivo el pecado? ¿Cómo se conecta eso? Un párrafo del Manual para el maestro ayudará a enfocar esa conexión. Señala a que el cuerpo es el punto focal de todas las cosas de este mundo.

Se tiene que haber aprendido mucho, tanto para darse cuenta de que el mundo no tiene nada que ofrecer como para aceptar este hecho. ¿Qué puede significar el sacrificio de lo que no es nada? No puede significar que como resultado de ello tengas menos. De acuerdo con el pensar del mundo, no hay sacrificio que no incluya al cuerpo. Piensa por un momento en aquello a lo que el mundo llama sacrificio. El poder, la fama, el dinero, los placeres físicos, ¿quién es el "héroe" que posee todas esas cosas? ¿Qué significado podrían tener excepto para un cuerpo? Mas un cuerpo no puede evaluar. M-13.2.

En el sentido mundano, el poder, la fama, el dinero y el placer físico están todos arraigados en el cuerpo. De eso es de lo que tratan todos los esfuerzos, intentar salir adelante, intentar subir en el mundo, intentar conseguir más que el de al lado. También se podría echar aquí el término "inteligencia", en el sentido de que aunque es mental, está atada a la imagen del yo.

Los políticos hablan de la necesidad de sacrificarse por las generaciones futuras. Toma nota de todas las maneras en las que viene el sacrificio: hay una creencia en que el sacrificio es beneficioso. Pero si escuchas los discursos, siempre tiene que ver con más dinero, mejores trabajos y mejores viviendas ¡para el cuerpo! Aquí está el punto clave: "¿Qué significado podrían tener excepto para un cuerpo? Mas un cuerpo no puede evaluar". Él descarta el cuerpo porque es simplemente un recurso de aprendizaje. El cuerpo sólo responde a las intenciones de la mente. Los cuerpos no juzgan, los cuerpos no evalúan, los cuerpos no aprenden. Ni siquiera reaccionan, se les dice que reaccionen, como un robot o una marioneta que responde a las intenciones de la mente. Ahora cambiamos a la mente:

Al ir en pos de tales cosas, la mente se identifica con el cuerpo, negando su identidad y perdiendo de vista lo que realmente es. M-13.2.

Ahí está nuestra frase clave. Por eso hacer del cuerpo un fin hace atractivo el pecado. Una vez más, la condición natural de la mente y la identidad verdadera es puro Espíritu, es puramente abstracta. No hay ninguna forma en absoluto que esté conectada con ella. Pero una vez que la mente empieza a asociarse con el cuerpo, con la forma, con lo finito, empieza a buscar fuera de sí misma. Cree que ha tirado su hogar eterno –su identidad eterna– y va a agarrarse y apegarse a lo que es finito. La siguiente frase es el arranque:

Una vez que se ha producido esta confusión, a la mente le resulta imposible entender que todos los "placeres" del mundo no son nada. Pero el sacrificio que éstos conllevan, ¡eso sí que es un sacrificio! Pues ahora la mente se ha condenado a sí misma a buscar sin la posibilidad de hallar nada, a estar insatisfecha y descontenta para siempre, y a no saber lo que realmente quiere hallar. M-13.3.

En esta profunda confusión la mente está completamente invertida y retorcida, porque se está identificando con algo que ella no es. Al hacerlo descarta completamente cualquier recuerdo de su estado natural.

Cuando se ha elegido la libertad del cuerpo, la mente se usa como un medio cuyo valor reside en su habilidad de ingeniar medios para conseguir la libertad del cuerpo. Pero dado que liberar al cuerpo no tiene sentido, la mente se ha puesto al servicio de las ilusiones. Esta situación es tan contradictoria e imposible que cualquiera que la elija no tiene idea de lo que es valioso. Mas aun en esta confusión -tan profunda que es indescriptible- el Espíritu Santo espera pacientemente, tan seguro del resultado final como del Amor de Su Creador. Él sabe que esa decisión descabellada la tomó uno a quien Su Creador ama tanto como el amor se ama a sí mismo. T-22.VI.2.

¿Quién no ha experimentado esto? ¡Nuestras vidas enteras han sido esto! Ahora él nos dice que todo es al revés, pero también nos dice que el Espíritu Santo está en la mente y que tiene mucha paciencia.

No te intranquilices pensando cómo puede el Espíritu Santo intercambiar tan fácilmente los medios y el fin en aquellos que Dios ama y quiere que sean libres para siempre. En lugar de ello, siéntete agradecido de poder ser el medio para lograr Su fin. Éste es el único servicio que conduce a la libertad. Para lograr este fin hay que percibir al cuerpo libre de pecado porque lo que se busca es la impecabilidad. La falta de contradicción permite que la transición de medios a fin sea tan fácil como lo es el intercambio del odio por la gratitud ante los ojos que perdonan. Os santificaréis el uno al otro al usar el cuerpo sólo en beneficio de la impecabilidad. Y os será imposible odiar aquello que sirve a quien queréis sanar. T-22.VI.3.

Hay muchas formas de ataque que no se ven como tales. La mente en el estado de engaño ni siquiera sabe lo que son. El Curso dice que no conoces todas las formas del ataque pero que si puedes aclararte sobre ello, puedes retirar tu mente de ellas, puedes parar de atacarte a ti mismo.

En el instante santo, en el que los Grandes Rayos reemplazan al cuerpo en tu conciencia, se te concede poder reconocer lo que son las relaciones ilimitadas. T-15.IX.3.

¡Relaciones ilimitadas!

Mas para ver esto, es necesario renunciar a todos los usos que el ego hace del cuerpo y aceptar el hecho de que el ego no tiene ningún propósito que tú quieras compartir con él. Pues el ego quiere reducir a todo el mundo a un cuerpo para sus propios fines, y mientras tú creas que el ego tiene algún fin, elegirás utilizar los medios por los que él trata de que su fin se haga realidad. Mas esto nunca tendrá lugar. Sin embargo, debes haberte dado cuenta de que el ego, cuyos objetivos son absolutamente inalcanzables, luchará por conseguirlos con todas sus fuerzas, y lo hará con la fortaleza que tú le has prestado. T-15.IX.3.

Nos acostumbramos gradualmente a un sentido de mente, de abstracción. En una sección titulada Más allá del cuerpo, el Curso dice:

Todo el mundo ha experimentado lo que podría describirse como una sensación de ser transportado más allá de sí mismo. Esta sensación de liberación va mucho más allá del sueño de libertad que a veces se espera encontrar en las relaciones especiales. Es una sensación de habernos escapado realmente de toda limitación. Si examinases lo que esa sensación de ser "transportado" realmente supone, te darías cuenta de que es una súbita pérdida de la conciencia corporal, y una experiencia de unión con otra cosa en la que tu mente se expande para abarcaría. Esa otra cosa pasa a formar parte de ti al tú unirte a ella. Y tanto tú como ella os completáis, y ninguno se percibe entonces como separado. Lo que realmente sucede es que has renunciado a la ilusión de una conciencia limitada y has dejado de tenerle miedo a la unión. El amor que instantáneamente reemplaza a ese miedo se extiende hasta lo que te ha liberado y se une a ello. Y mientras esto dura no tienes ninguna duda acerca de tu Identidad ni deseas limitarla. Te has escapado del miedo y has alcanzado la paz, no cuestionando la realidad, sino simplemente aceptándola. Has aceptado esto en lugar del cuerpo, y te has permitido a ti mismo ser uno con algo que se encuentra más allá de éste, al simplemente no permitir que tu mente esté limitada por él. T-18.VI.11.

Y cuando la gente habla de experiencias cercanas a la muerte, este pasaje siempre viene a la mente:

Esto puede ocurrir independientemente de la distancia física que parezca haber entre ti y aquello a lo que te unes; independientemente de vuestras respectivas posiciones en el espacio o de vuestras diferencias de tamaño y aparente calidad. El tiempo es irrelevante: la unión puede ocurrir con algo pasado, presente o con algo que se prevé. Ese "algo" puede ser cualquier cosa y estar en cualquier parte; puede ser un sonido, algo que se ve, un pensamiento, un recuerdo, o incluso una idea cualquiera sin ninguna referencia concreta. Mas siempre te unes a ello sin reservas porque lo amas y quieres estar a su lado. Por eso te apresuras a ir a su encuentro, dejando que tus limitaciones se desvanezcan, aboliendo todas las "leyes" que tu cuerpo obedece y apartándote serenamente de ellas. T-18.VI.12.

En el párrafo siguiente dice: "En realidad no se te "saca" de él, ya que no puede contenerte". Es una gran frase, se aleja incluso de la idea de elevarse fuera del cuerpo.

Participante: No hay experiencias extra-corporales. No hay experiencias intra-corporales.

David: Jesús nos hace a todos esta pregunta: "¿Deseas la libertad del cuerpo o la de la mente? Pues no puedes tener ambas". T-22.VI.1. Cualquiera que elijas como respuesta a esta pregunta, utilizarás el otro como un medio. Eso es lo que hemos hecho en nuestras llamadas vidas en este mundo. Hemos escogido al cuerpo como fin y utilizado nuestras mentes como medios para servir al cuerpo. Ahora el Espíritu Santo sugiere dar media vuelta: Querías tener una mente libre ¿verdad? Déjame utilizar tu cuerpo para expresar milagros.

El principio de la sección que acabamos de leer contiene una de las afirmaciones más claras del Curso sobre mente y cuerpo. "Las mentes están unidas, los cuerpos no". T-18.VI.3. Y aquí está una idea que se repite una y otra vez en el Texto y también en el Libro de ejercicios, "La mente no puede atacar". T-18.VI.3 Si las mentes realmente pudiesen atacar, la culpabilidad sería real y estaría justificada. La mente engañada está muy convencida de que las mentes pueden atacar, está muy convencida de que es culpable. La sección sigue con el asunto de cómo la mente engañada intenta desplazar o librarse de una culpabilidad que cree absolutamente real. Está segura con toda certeza de que es culpable. Está convencida, cerrada, dividida y peleando consigo misma. Esta es una de las mejores secciones del Curso para entrar en estos dos niveles, en la idea de que las mentes están unidas y los cuerpos no.

¡El segundo párrafo de la sección Más allá del cuerpo llega al corazón del asunto! Primero vemos como la mente engañada intenta aferrarse a la culpabilidad:

¿Qué otra cosa podría dar Dios, sino el conocimiento de Sí Mismo? ¿Hay algo más que se pueda dar? La creencia de que puedes dar u obtener otra cosa -algo externo a ti- te ha costado la conciencia del Cielo y la de tu Identidad. T-18.VI.2.

Ahora entra en lo principal que ocurre con el engaño:

Y has hecho algo todavía más extraño, de lo cual ni siquiera te has percatado: Has transferido la culpabilidad de tu mente a tu cuerpo. T-18.VI.2.

La mente está muy convencida de que es culpable, no va a intentar tener pelos en la lengua sobre esto con Dios. Convencida de que es culpable, desplaza su culpabilidad sobre el cuerpo.

El cuerpo, no obstante, no puede ser culpable, pues no puede hacer nada por su cuenta. Tú que crees odiar a tu cuerpo, no haces sino engañarte a ti mismo. Odias a tu mente, [...] T-18.VI.2.

¡Ahí está! Hay muchas maneras en las que la gente expresa el odio por sus cuerpos, como Estoy demasiado gordo, estoy demasiado flaca, mi cuerpo está averiado, cumplí cuarenta, cumplí cincuenta, cumplí setenta, estoy envejeciendo, me están saliendo arrugas. Todo eso no es más que intentar volcar la culpa sobre el cuerpo. ¡Odias a tu mente! Pero en cuanto empezamos a ver lo profundo que es este odio podemos empezar a cambiar de ideas, ya que sabemos dónde está el problema. El cuerpo no tiene nada que ver con ello.

Y continúa, en esa misma sección:

Odias a tu mente, pues la culpabilidad se ha adentrado en ella, y procura mantenerse separada de la mente de tu hermano, lo cual no puede hacer. T-18.VI.2.

Las mentes están unidas, los cuerpos no. Sólo al atribuirle a la mente las propiedades del cuerpo parece posible la separación. T-18.VI.3.

Aquí es donde entra toda la idea de las mentes separadas, como si cada persona que hay en esta habitación tuviese su propia mente privada. Eso es lo que dice el ego, pero el Curso dice ¡Qué va!

Y es la mente la que parece ser algo privado, y estar fragmentada y sola. Proyecta su culpabilidad, que es lo que la mantiene separada, sobre el cuerpo, el cual sufre y muere porque se le ataca a fin de mantener viva la separación en la mente e impedir que conozca su Identidad. T-18.VI.3.

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