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LA INMORTALIDAD

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LA INMORTALIDAD"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo II
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Participante: Antes, cuando estabas diciendo que el cuerpo no es inmortal pero que al ego le encantaría que yo creyese que podría serlo, me vino una pregunta a la mente. Y hay una creencia en que el cuerpo puede ser inmortal. Me recuerdo a mí mismo creyendo en eso y recuerdo que la idea me parecía muy excitante. Me pareció muy lógica cuando me enteré de que sólo la creencia de la mente en que no es inmortal hará morir al cuerpo.

David: Bueno, si lo miramos de verdad, vemos que el ego está a favor de lo inexistente. Tiene la ilusión de ser muy ingenioso, y ciertamente así lo experimentamos en este mundo. Parece haber inventado un cosmos gigantesco que está separado del Espíritu y de la Unión Abstracta, y parece que ese cosmos tiene una gran diversidad y variedad. Parece que hay muchas habilidades diferentes, muchas alternativas y menús entre los que elegir. En el sentido de las proyecciones, hoy día tenemos televisores, cámaras y reproductores de vídeo; es como hacer películas dentro de las películas. La película del mundo es una única película y dentro de eso tenemos otra proyección. La  fragmentación continúa en lo que parecen trozos todavía más pequeños. Pero la cosa con la que el ego ha intentado conseguir un sustituto al Cielo, es la idea de inmortalidad. Nunca ha podido y nunca podrá imitar ni crear la inmortalidad. La inmortalidad es un atributo de Dios, de la creación, y el ego es una defensa contra esto. Literalmente el ego es una espiral de humo de la nada, que no partió de Dios y que no es inmortal. Pareció que el ego tuvo un principio y parecerá que tiene un final. Pero todo esto está dentro del tejido o marco de referencia del sueño. El ego nunca ha sido capaz de lograr ni acercarse a la inmortalidad, pero eso no le impide, al menos, tener la idea de inmortalidad, la idea de que se puede hacer que el cuerpo viva para siempre. Repito una vez más que el cuerpo es una forma. La forma y el Espíritu no se pueden reconciliar. No tienen ningún punto de encuentro. El Espíritu Único existe, y la forma, el tiempo y el espacio no existen.

Participante: La propia naturaleza de la forma es que es finita y no eterna. No puede, por tanto, ser inmortal.

David: Tiene fronteras. Toda forma tiene fronteras y límites. Dios y Su Creación no los tienen.

Participante: En esa época oí hablar de alguien en India que parecía ser una demostración del hecho de que el cuerpo es inmortal. Parecía estar por ahí durante ciertos períodos de tiempo y luego se desmaterializaba y no aparecía durante otro período. Y después se volvía a materializar, permanecía por un tiempo y se desmaterializaba de nuevo. Eso parecía ser una demostración de que uno no tiene que morir, que el cuerpo puede ser inmortal si la mente lo sostiene así.

David: Sin embargo, el mero hecho de percibir un cuerpo o una visión, nos conduce de nuevo a la percepción. Esto puede ser un símbolo, para muchos un símbolo que ofrece un gran consuelo. Puede ser un símbolo útil para enseñar que los pensamientos de quienes han dejado al cuerpo de lado completamente, están disponibles siempre como parte de la ayuda. Y pueden aparecer visiones de ellos de vez en cuando si esto es útil, si esto le sirve al Espíritu Santo para llegar a la mente con ello. Estos no son nada más que símbolos. Ver a la Virgen María en Medjugorje, es un ejemplo de visión que puede ser útil. Pero todavía son percepciones.

Participante: Entonces, ¿estás diciendo que todavía es perceptual, que aún es irreal pero útil y que llega a la mente dónde está?

David: Sí. El error sería hacer la conexión que tú estabas haciendo: que parece haber estado por ahí durante mucho tiempo y, por tanto, parece ser inmortal. Una vez más, el conocimiento del Reino de los Cielos es puramente abstracto. Es Luz, no la luz que ven los ojos del cuerpo, sino Luz en el sentido de comprensión y sabiduría. La oscuridad es una metáfora de la ignorancia, de obstaculizar o no darse cuenta de esa Luz. Este conocimiento y el Reino son abstractos. Cualquier tipo de percepción, por muy pura y estabilizada que se vuelva la percepción, no es todavía el Reino abstracto. Todavía es perceptual y temporal, y por tanto, no permanecerá.


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