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LA ENFERMEDAD DEFINIDA COMO ORDENACIÓN DEL PENSAMIENTO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "LA ENFERMEDAD DEFINIDA COMO ORDENACIÓN DEL PENSAMIENTO"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo III
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: Quiero hablar de la enfermedad y de la idea de no centrar la atención en los síntomas. En realidad se trata de intentar mantenerse en constante alerta sobre qué es lo que puede estar enfermo, y observar la tentación de prestarle atención a los síntomas. El deslizamiento a centrarse en los síntomas parece fácil. Se ha hablado mucho de la temperatura de este edificio. Que sube y que baja, y así sucesivamente. ¿Podemos observar de verdad nuestras mentes, observar el bla, bla, bla y luego retirar el bla, bla, bla de nuestras mentes? Retirar todo el parloteo, intentar sencillamente estar atentísimos a la mente en todo momento. Mantener la observación cercana.

Participante: Saco la conclusión de que, puesto que todavía tengo algunos síntomas pasajeros, debe ser que no tengo esto tan claro como podría. ¿Qué otra cosa puede significar? Noto que cuando toso hay una parte de mí que siente que no debería toser, que estoy dando un mal ejemplo. Siento como si estuviese fallando en tener la mente clara si toso y me sueno la nariz.

David: Eso está bien. Has dicho que te gustaría tener la mente clara. Eso es importante. También creo que hay una tendencia a volver a hablar de los síntomas cuando parecen manifestarse en presencia de los demás. Si estás en un punto en el que no puedes tener un milagro, si parece que no puedes cambiar de ideas para reducir el miedo y aliviar el estrés, haz lo que tengas que hacer con la magia para ser tan discreto como sea posible. Es importante que no entregues tu mente a compartir ideas que no pueden compartirse, ahí es donde entra la falsa empatía.

Participante: ¿Cómo se puede ser discreto cuando parece que no eres capaz de parar de toser?

David: Si no paras de toser y parece que no eres capaz de tranquilizarte lo suficiente para reducir la tos con un milagro, o si has tomado magia y te sientes muy culpable por lo que se está exhibiendo, lo más útil que puedes hacer es probablemente quitarte de en medio. Si te sientes culpable y avergonzado, estás haciendo una interpretación que atemoriza. Si sientes que no estás enseñando lo que deberías enseñar -de la manera que sea como tu mente lo esté interpretando–, ese es un estado en el que el miedo no se reduce en absoluto. No hay cambio alguno.

Alguien que parece tener buenas intenciones pregunta: "¿cómo estás hoy?". Entonces la cosa crece como una bola de nieve, para volverse pensamientos de preparar comidas especiales, etc. Y no hace más que seguir y seguir. Eso está en contra de todo lo que hemos estado hablando. Eso es prestarle apoyo a lo que no puede compartirse. No te interesa entregar tu mente a ideas que no vienen del Padre, y sin embargo hay la tentación de sencillamente seguir con la cosa y hacerlo de todas formas. Tiene que quedar muy claro que es un asunto de lo uno o lo otro. No puede ser algo de lo que hablas de la boca para fuera y luego te das media vuelta y te deslizas a ello. Así que en esas situaciones lo útil puede ser sencillamente quitarse de en medio.

Participante: ¿No hay ninguna manera de estar en esa situación -la de toser- y no estar atemorizado? Quiero decir ¿no hay una manera de tener una actitud mental diferente aunque lo externo siga igual?

David: Sí. Eso es el milagro. Tiene que haber un cambio total de la percepción para que esto sea fácil y cómodo.

Participante: Cuando uno tiene tos, ¿no hay más alternativa que irse?

David: Un milagro.

Participante: Vale, el milagro. Pero si no acepto el milagro, entonces ¿no hay más alternativa que quitarme de en medio?

David: Estás diciendo que tu interpretación es que estás incómodo, que te sientes culpable o avergonzado. ¿Es útil eso? ¿Te parece que esa interpretación es útil?

Participante: No creo que si aún me siento culpable, la solución sea necesariamente irme. Podría irme o quedarme pero el tema es la culpabilidad. La cuestión es la interpretación que estoy haciendo, no si me quedo o me voy.

David: Si la mente tiene demasiado miedo al milagro, es recomendable una mezcla de magia y milagro, que podría ser tomar un medicamento, y podría ser levantarse e irse. La "magia" es cualquier cosa exterior, hacer algo fuera para intentar aportar algún tipo de alivio. Mudar a un cuerpo dentro o fuera de una sala también es una especie de magia.

Tal como has dicho, la culpabilidad viene de la interpretación de los síntomas, pero donde estamos intentando llegar es a la idea de que el cuerpo no puede estar enfermo. Un cuerpo enfermo es lo mismo que un lápiz o un zapato enfermo. La mente es la que puede estar enferma. La mente errónea está enferma. Un recurso de aprendizaje no puede estar enfermo. La culpabilidad viene de la interpretación que se le da a lo que parece ocurrir en la pantalla. Y el dolor, por ejemplo, es una prueba excelente de que la separación es real. El ego interpreta el dolor como un castigo. Demuestra que eres pequeño, frágil, débil y vulnerable. Demuestra que el cuerpo tiene poder sobre la mente, pues "evidentemente" el cuerpo te está diciendo cómo tienes que sentirte.

Por eso tenemos que ir al asunto del propósito. Conviene ver de qué manera se contempla al cuerpo, y para qué se le está utilizando. ¿Cómo utilizo el cuerpo? ¿Cómo veo el cuerpo? Lo veo sencillamente como algo insignificante completamente separado de mí, como un recurso de aprendizaje y nada más, o hay maneras en las que aún me parece muy importante. De verdad que nos importa observar esto. Y esto se puede llevar a una esfera más amplia, a contemplar toda tu vida con la lente del propósito.

Podemos utilizar este estar hablando de la enfermedad como vehículo para profundizar todo lo que podamos. Intentemos aclarar esto. Ver una silla como una silla es enfermizo, ver un reloj como un reloj es enfermizo. En el sentido definitivo, ver cualquier cosa como algo que tiene una existencia aparte, separada de todo lo demás es enfermizo. Es una interpretación enfermiza. ¿Ves lo diferente que es esto de la manera de ver un cuerpo enfermo del mundo? Sí, una silla es una silla, un reloj es un reloj, y una persona enferma es una persona enferma porque tiene síntomas que nos hacen saber que está enferma. Es la mente la que está descomponiendo el mundo en casillas y categorías. Ahí es donde radica la enfermedad. Eso es lo que tenemos que ver, en lugar de otorgarle significado a síntomas particulares y creer que unos cuerpos están más enfermos que otros, o que el cáncer es mucho más grave que la gripe o el pellejo de una uña desgarrado. Hay todas esas categorías diferentes, pero todavía es muchísimo más profundo que eso. Tenemos que volver al concepto del yo. La mente cree que es culpable, y está tan decidida a aferrarse a ese concepto, que la enfermedad le parece un precio muy barato. Si la enfermedad es una prueba de que el cuerpo puede decirle a la mente cómo tiene que sentirse, entonces es también la prueba de que tienen que ser verdaderas la pequeñez, la insignificancia y la vulnerabilidad.

Puede ser tan sutil como desear que algo sea diferente de como es. La ordenación del pensamiento y nuestras preferencias: de eso es de lo que estamos hablando. La mente que cree que sabe y puede ordenar sus propios pensamientos es una mente que está enferma, pero no quiere ver lo enferma que está. No quiere ver que está equivocada. Hacer que parezca que al cuerpo le ocurren cosas sin conexión alguna con la mente, proporciona pruebas de su vulnerabilidad y justifica la culpabilidad. Se trata de llevar el asunto de vuelta a la mente y, sencillamente, de ver cuál es la causa de la enfermedad. La enfermedad es la mentalidad errónea, es la interpretación enfermiza de la realidad. La mente errónea es la afirmación de que yo soy lo que yo deseo ser, en lugar de ser lo que Dios creó. Hay que seguirle el rastro a la enfermedad hasta saber de dónde viene. ¿Viene de Dios? Esa es la pregunta definitiva a la que siempre se vuelve. Es así de sencillo.

Participante: Yo he utilizado esta y otras ideas del Curso para sentirme culpable, porque muchas veces la curación no es automática. Siento que tengo algo de idea de lo que está pasando, pero luego creo que tengo que estar engañándome a mí mismo. Tiene que ser que no lo entiendo en absoluto realmente, porque no me curo al instante.

David: Si se ve en ese contexto, puede parecer frustrante. Se parece a aquella salida que hicimos a comprar equipos de audio, cuando notaste las frustraciones que iban surgiendo con el empleado de la tienda que parecía estar atendiéndonos. Una vez más se trata de todo ese pensar al revés que consiste en juzgar por las apariencias. Primero ves aparecer al empleado. Parece que tiene la mirada perdida, o lo que sea. Le planteas una pregunta clara y sencilla, y ves que hace una especie de pausa o que duda, y la mente inmediatamente empieza a sacar conclusiones.

Participante: La conclusión de que no tiene ni idea del tema.

David: …y ahí empieza la frustración. Pero cuando observas bien pequeños incidentes como este, empiezas a pensar: ¡Caramba, sigo atribuyéndole significado a todo lo que veo! Puede verse que la mente no para de mirar las cosas más diminutas para atribuirles significado. Pero ¿y si sospechases que esos son sólo personajes de un sueño al que le estás atribuyendo significado, y que en realidad ese significado que le atribuyes no significa nada en absoluto? Eso pone la escena de ir de compras esperando que el empleado de la tienda sepa lo que hace en un contexto más amplio.

No tenía absolutamente nada que ver con conseguir los equipos de audio. Esas son sencillamente las cosas que se van haciendo. Quedará hecho pero no puede ser el punto central de la intención, porque si lo es entonces el perdón no lo es; y así mi única función se queda en suspenso porque la mente está fija en que hay algo que hacer. Se ha puesto un objetivo. No importa si el objetivo es comprar algo o aprender todo lo que uno pueda sobre eso de un profesional conocedor bien preparado; realmente no importa cuales sean las expectativas. Lo que importa es que es una oportunidad de mantener tu intención por delante y suprimir cualquier tipo de juicios sobre el guión, sobre el escenario, sobre cómo debería salir. Cuando creo que sé cómo debería salir algo es cuando empiezan las complicaciones. Es cuando aparece la frustración. Hay pensamientos del tipo: Esto está por debajo de lo óptimo. Yo he definido lo que es óptimo y esto no da la talla. Puede verse de donde vienen la impaciencia y la frustración.

Alguien podría decir que hemos perdido muchísimo la pista, ¿qué tiene esto que ver con la enfermedad? Tiene todo que ver con la enfermedad. La enfermedad es exactamente lo que es. También podría decirse que estamos siendo muy quisquillosos. Tal vez parezca increíblemente pequeño, pero al final eso es todo a por lo que tenemos que ir. ¡Tenemos que seguir intentando entrenar nuestras mentes para mantener esa intención y para soltar todo lo que creemos saber! Hubo otra oportunidad de oro cuando al final el empleado lo estaba marcando todo en la caja registradora. Pasaba algo con el precio. Es divertido observar cómo se desquicia la mente con cosas como esta. La mente sencillamente cree que sabe cómo tiene que resolverse todo. El empleado estaba simplemente marcando las cosas en la caja registradora, pero en la mente estaban pasando un montón de cosas. Sé que al final dijiste "quiero irme, ¿vale que me vaya fuera y me siente en el automóvil?" ¿Cómo te sentías? ¿Fue todo un remolino o había frustración en aquel momento?

Participante: Estaba sintiendo que era inútil para mí estar allí. Tenía algo de frustración y de impaciencia, y sí que estaba haciendo algunos juicios sobre la falta de competencia de aquel hombre. Tenía pensamientos de que habría sido igual de útil traérnoslo todo a casa y jugar con el equipo aquí, en lugar de pasar todo ese tiempo allí con él, lo que no parecía ser de mucho beneficio. Una gran parte del tiempo fue estar allí de pié mirándonos los unos a los otros y nada más.

David: Evidentemente allí había un encuentro santo, ¿verdad? Cada encuentro que tenemos es un encuentro santo y ¿qué es lo que oculta el encuentro santo?

Participante: Las expectativas, hacer juicios, las interpretaciones...

David: Las interpretaciones. Quiero decir que este es el más santo de todos los encuentros porque cada encuentro que tenemos es sencillamente una oportunidad de ver a nuestro hermano completamente sin pasado. Quita el pensamiento del "vendedor de Radio Shack", eso no es más que un concepto aprendido. Quita el "Radio Shack". Quita "competente" e "incompetente". Quita "perder el tiempo" e ideas de "mirándonos los unos a los otros y nada más". La mente siempre cree que hay otra cosa mucho más productiva que podría estar haciendo o que hay un sitio mejor donde podría estar. Qué tal si preguntamos: "¿Qué propósito tiene esto?" Cuando mantienes el propósito por delante de todo, parece que las cosas se hacen de todas maneras, como opuesto a querer intervenir con la mente pensando: Si al menos pudiera estar sentado hablando del Curso, entonces estaría contento.

Puesto en palabras del Curso: sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. ¿Cuál es el plan de Dios para la salvación? ¡Cambia de ideas sobre tu mente! Y ya está. ¡Y ya está! En este instante, cambia de ideas sobre tu mente. Luego viene el plan del ego: Si al menos algo hubieses ocurrido de manera diferente, si alguien actuase de manera diferente, si yo estuviese en un sitio diferente, si hubiese ocurrido esto, si esta circunstancia fuese diferente de como es. Tiene que cambiar algo de la pantalla, pero la única cosa que no cambia en el plan del ego es que yo cambie de ideas sobre mi mente. ¡Eso no tengo que hacerlo! Puedo tener la razón sobre quien creo que soy, lo que tiene que cambiar es algo de la pantalla.

Esto deja el tema en cierto modo expuesto. Hay el plan de Dios. Hay el plan del ego. Jesús dice en la lección 71 que esto te parece absurdo, pero que de hecho vas a ver que crees en lo absurdo si observas tu vida, si observas tu mente. Precisamente lo que no paramos de intentar es cambiar algo externo para lograr la salvación. Nunca va a funcionar. Obviamente, el coste de eso va a ser el mundo entero que crees que conoces y el mundo entero que crees que ves.

Participante: ¿Puedes hablar de esta idea de lo que es más útil? Supongo que me interesa tenerlo claro.

David: Se puede poner en el contexto de las primeras etapas de la sección Desarrollo de la confianza del Curso. Primero pasas por una etapa en la que empiezas a tener la sensación de que todo es útil. En cualquier sitio donde parezca estar el cuerpo, cualquier cosa que parezca estar haciendo, todo es útil. El siguiente paso es aumentar la utilidad. ¿Qué es lo que va a aumentar la utilidad? Todavía es una fase, evidentemente es una ilusión, porque la mente aún cree que de alguna manera sabe qué es lo que de hecho va a aumentar la utilidad. Es un trampolín. Pero la siguiente etapa es darse cuenta de que todo lo que le interesa al maestro de Dios es soltar lo falso y aceptar lo verdadero, pero no tiene entendimiento alguno de qué es lo falso y qué es lo verdadero. Su mente está tan atada al sacrificio y a la creencia en la realidad de la forma que no lo sabe. De manera que esa etapa inicial de qué hago para aumentar la utilidad es realmente un trampolín que está muy al principio, porque aún implica cambiar las circunstancias para que convengan.

Hay una atracción muy sutil del ego a querer hacer un santuario donde esconderse de la culpabilidad. El Curso habla de ello en términos de la relación de amor especial, pero te puedes encontrar con un estudiante en el sendero espiritual que intenta encontrar el sendero más fácil y más útil, y se desliza a ese santuario de creer que lo más útil es quedarse para siempre en un ambiente tranquilo, sentado cómodamente a hablar, cuando de hecho de lo que realmente se trata es de permanecer atento. Se puede utilizar cualquiera de las situaciones que parecen estar en la pantalla para traer de vuelta la atención instantáneamente, contemplar tu reacción y utilizar esto como punto de partida, capturarte a ti mismo cuando haces una interpretación que te está haciendo daño. Esto se aleja de querer encontrar cierto sitio o cierta actividad que va a ser lo más útil. Recuerda, la frustración siempre viene de nuestra propia interpretación. "Ahí fuera" no está ocurriendo nada.

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