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DESPERTAR CON PELÍCULAS - "Frequency"
David Hoffmeister

 

Libera Tu Ser - Artículos Un Curso de Milagros - Despertar con Películas: "FREQUENCY


Del Libro de David Hoffmeister "El perdón cuántico: Física, te presento a Jesús".

 

Temas clave

●  Obrar milagros
●  El guión ya está escrito
●  Abrirse a la comunicación real

Sinopsis de la película

Es 1999 y John Sullivan, un detective de homicidios de Nueva York, necesita ayuda. Se acaba de separar de su novia Samantha, y siente que su vida se desmorona. John aún vive en la casa de su infancia, y encuentra el viejo emisor-receptor de radioaficionado de su padre. Ocurre un milagro cuando su padre Frank, un bombero de Nueva York que pareció morir hace treinta años en el incendio de un almacén, de repente le habla por la radio. Para Frank es el día anterior a su muerte en el incendio en 1969.

Al principio, ambos desconfían y no creen que el otro sea quien dice ser. Sin embargo, al continuar uniéndose por medio de la radio, se vuelve claro que, por increíble que parezca, están recibiendo un extraño don de conexión. John le dice a Frank que siga otra ruta a través del almacén incendiado, y el consejo le salva la vida a Frank. Conforme ambos continúan uniéndose por medio de la radio, los acontecimientos del calendario continúan cambiando rápidamente. Trabajan juntos a través del tiempo para resolver un caso de asesinatos en serie que tiene un impacto personal en sus vidas.

La película culmina en una escena de sueño feliz, en la cual la disposición a comunicarse ha curado la percepción defectuosa del ego, llena de pérdidas y dolor, y el Amor está siempre presente como experiencia compartida.

Comentarios de la película por David

Si sabemos vislumbrar lo que enseña Frequency, nos podremos ahorrar miles de vidas aparentes, porque el tema de esta película es el colapso del tiempo.

Cuando éramos pequeños, nadie nos dijo que íbamos a ser obradores de milagros. Incluso ahora, el ego va a decir: “¿quién? ¿Yo? ¿Obrador de milagros?”. Pero Jesús dice que podemos curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque hemos fabricado la enfermedad y la muerte y, por tanto, podemos abolirlas. Cuando empezamos a tener milagros bullendo en nuestra consciencia, podemos hacer las cosas de maneras que nunca habríamos podido imaginar.

En esta película los enfermos se curan y los muertos resucitan por medio de la decisión de dos personas de unirse de una manera poderosa y con Propósito. Ese nivel de unión está disponible para todos nosotros. Por eso estamos viendo películas como esta. Nuestra hora es ahora, este es el momento del gran Despertar. El Espíritu está con nosotros, debajo de nosotros, sosteniéndonos. Por muy profundas que estén las raíces del miedo, van a ser desarraigadas, arrancadas y liberadas. Toda nuestra vida, cualquiera que sea nuestra previsión del resto de nuestra vida, va a empezar a abrirse y expandirse de maneras asombrosas. Ni en un millón de años nos podríamos imaginar lo que viene a continuación. ¡Es lo más glorioso! ¡La Vocación y el Propósito de nuestras vidas están aquí!

El Espíritu Santo es invisible y no se le puede percibir con los cinco sentidos, pero cuando empezamos a permitir que el Espíritu Santo utilice nuestra vida, sabemos que la Presencia está ahí, y lo sabemos por medio de todos los milagros, efectos y reflejos. Las sincronicidades empiezan a captar nuestra atención, igual que captan la atención de Frank y John en la película. Con solo darle la vuelta a la mente —ponerla al derecho en lugar de tenerla al revés por la culpabilidad— es asombroso lo que ocurre cuando entregamos nuestra vida a enderezar la mente. Puede tomar una trayectoria por completo diferente a lo que imaginábamos.

Ni Frank ni John estaban esperando unirse y sanar. La primera vez que se dijeron sus nombres el uno al otro ambos tuvieron reacciones muy a la defensiva. John, incrédulo, pregunta: “¿es esto alguna clase de broma?”, y Frank dice: “no te metas en líos conmigo y deja en paz a mi hijo”. Así es como reacciona el ego cuando empezamos a cederle la mente al Espíritu. Pero, por mucho que al principio les pareciese una locura, Frank y John no necesitaron mucho tiempo para conectar de verdad. Pronto fueron más allá de las dudas, lo cual fue un gran avance hacia la mente, hacia la consciencia.

El amor estaba justo por debajo del pánico, y así es como ocurre en nuestras relaciones cuando parecen estar atascadas. Una vez que empezamos a abrirnos, puede que lo que comunicamos no suene claro, o que incluso no tenga sentido, pero esto es porque al empezar a destapar nuestros pensamientos privados, la sensación no es siempre agradable. Podemos pensar: “el Espíritu Santo no diría esto, no me puedo creer que esté saliendo de mi boca, pero esto es lo que siento”. Para curarnos tenemos que dejar de ocultar y proteger. Este es el primer paso.

Lo que descubrimos es que donde esperábamos rechazo encontramos que nos lanzan un salvavidas. Justo cuando pensamos que vamos a morir, el Espíritu dice: “no, no, no”. En The Matrix, cuando sacan a Neo del sumidero y está allí tendido, él pregunta: “¿estoy muerto?”. Y Morfeo responde: “ni mucho menos”. Esa es la sensación cuando empezamos a comunicarnos en nuestras relaciones. Preguntamos: “¿estoy muerto ya?” y el Espíritu Santo responde: “ni mucho menos”.

La comunicación estaba tan enterrada en lo inconsciente que cuando sale a la superficie, cuando viene a la consciencia, resulta demasiado fuerte. El ego tiene una fuerte tendencia a cortarla. Dice: “no. No empieces a comunicarte ahora”. Pero el Espíritu Santo dice: “claro que sí. Vamos a comunicarnos, nos vamos a unir y conectar tan bien que el ego se va a disolver ante la luz y la comunicación”.

La comunicación solo está limitada por las creencias. Los aspectos físicos de la comunicación, verbal y no verbal, son muy rudimentarios. Al profundizar en el viaje espiritual empezamos a darnos cuenta de lo que Jesús quería decir con: “todas las mentes están unidas”. Quería decir que toda comunicación es telepática.

Cuando entramos en el Propósito, empezamos a experimentar que solo nos comunicamos con nuestro Ser. “Todo lo que doy es a mi mismo a quien se lo doy” (E-126). Probablemente todos hemos tenido la experiencia de que alguien nos pide ayuda y, aunque queremos ser útiles, no sabemos qué hacer ni qué decir. Pero entonces se empieza a derramar una sabiduría profunda y esa persona absorbe cada una de nuestras palabras. De repente nos damos cuenta: “esa es la respuesta a mi problema”. Lo que le hemos dicho al otro es justo lo que nosotros necesitábamos oír. Hemos recibido la respuesta que estábamos pidiendo. En el acto de ayudar descubrimos que tal como damos así recibimos. Tenemos la experiencia de ser nuestras hermanas y hermanos. No podemos hacer de la supervivencia personal nuestra meta, hay un plan mucho más grande. En un momento de la película, Frank estaba pensando en salvar solo a su mujer, que era enfermera, del peligro. John pregunta: “¿y todas las otras enfermeras?”, y se produce un milagro, y las otras también se salvan.

Esta película también da un buen vistazo a la idea de que “el guión ya está escrito”. El guión es el pasado y, cuanto más profundizamos en el despertar, más empezamos a darnos cuenta de que todo el propósito del perdón es soltar el pasado. Tenemos que soltar la creencia en que podemos arreglar, cambiar, reorganizar o prolongar el pasado de forma diferente. Eso son solo intentos del ego de conservar el pasado y mantenernos encerrados en él.

La parte del guión que está por venir —lo que llamamos el futuro— también es pasado. Ese es el truco del tiempo. Hay quien parece clarividente y capaz de prever el futuro. Esto es posible porque no está leyendo el futuro sino el pasado. El ego pone el presente entre el pasado y el futuro para que parezcan diferentes. Uno ya ha desaparecido, el otro aún está por venir. Es un truco muy engañoso, que nos hace planear el futuro con cosas como seguros de vida y sanitarios porque tememos que los resultados negativos que hemos visto llegar en el pasado podrían volver a venir en el futuro. Esto refuerza el miedo y mantiene a la mente atrapada en el montaje del tiempo lineal que el ego inventó.

Esta película aborda la cuestión de si se puede hacer alguna elección en la forma que tenga sentido. Es decir, si cambiamos de ideas, ¿cambiará el guión o ya está escrito? Cuando Frank y John intentan unirse a través de las décadas que parecen separarlos y experimentan cada vez más milagros, parece como si en realidad estuviesen cambiando el guión. Cuando entrenamos a la mente a aceptar el milagro, la percepción se reorganiza, se endereza. Ya no es lineal, no está fragmentada ni fracturada por los mismos viejos errores que parecen repetirse una vez tras otra. Parece que, en efecto, hay decisiones que tomamos en la forma, pero el plan está pre-establecido. Al profundizar en la mente nos volvemos telepáticos, muy bien sintonizados; y, como estamos observando el guión, sentimos venir las cosas antes de que parezcan ocurrir. Aún puede parecer que tomamos decisiones pero estamos más desapegados que nunca de esas decisiones. Nos convertimos cada vez más en el observador, el soñador del sueño.

La película muestra múltiples vidas ocurriendo de manera simultánea. Al principio esto parece extraño, pero cuanto más relajamos la mente, más notamos lo natural que resulta esa comunicación. Estamos muy acostumbrados a pensar que el tiempo es lineal, que lo que ha pasado y terminado está fijo, casi como una vieja fotografía. En esta película vemos un padre y un hijo que tienen una excelente conexión milagrosa por la radio, y todo parece cambiar. Por ejemplo, al principio John cree que su padre murió en un incendio hace treinta años, y todos los personajes reflejan esa creencia. Cuando empiezan a comunicarse, John le dice a Frank que tome otra ruta a través del incendio del almacén y salva la vida gracias al consejo. Eso es solo el principio de las escenas milagrosas. La percepción de John se invierte, el Espíritu Santo la está reorganizando. Ahora estamos listos para poner las cosas en acción, para resucitar la mente: no más depresión, luchas, frustraciones, dudas, dificultades ni preocupaciones. Estamos justo en la cúspide de un gran despertar en el que estamos empezando a ver nuestro propio poder en términos de mente y de consciencia.

El Curso dice que el maestro de Dios llega a un punto en su progreso desde el que puede ver que en este aprendizaje radica su escape (M-4.I.A.6). Cuando empezamos a experimentar ese cambio de la consciencia —de sentirnos atrapados y derrotados a ver la salida de un sueño que parecía durar milenios— nuestra alegría irradia.

Jesús dice que tocamos gente y circunstancias de las que ni siquiera nos damos cuenta. Cuando nuestro corazón empieza a abrirse, empezamos a sentir ligereza, empezamos a limpiarnos de la culpabilidad y la pesadumbre del pasado. Cada vez más, vienen símbolos de la ligereza, el amor y la alegría a conducirnos a la experiencia de la Unicidad.

Por medio de la determinación de Frank y John a unirse para superar obstáculos, todos llegan a la escena de sueño feliz del final de la película. Su unión ha producido una conexión total que transciende el tiempo por completo. El guión parece reflejar una bella luz amorosa, además de un cambio feliz de la percepción. Al principio de la película, la casa familiar estaba muy oscura, lo cual era un reflejo de la pena de John por la muerte que se llevó una vida que pudo haber sido. Echaba de menos a un padre, que no estaba allí. Al final de la película, sin embargo, la casa se transforma completamente en una casa de luz y amor.

 

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