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ENFOCAR LA IDEA DE PERDÓN

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "ENFOCAR LA IDEA DE PERDÓN"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo I
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

La sensación de paz es la manera de saber que estamos en un estado de no juzgar. Llegar a la profundidad de lo que es el perdón requiere de estudio y comprensión.  Jesús hace muchos enfoques diferentes del perdón en el Curso para llegar a los diferentes niveles de la mente. Incluso utiliza ejercicios de visualización en los que te dice que pienses en alguien con quien estás teniendo dificultades y lo veas en la luz, etc. Yo diría que éstas son las experiencias más iniciales. Más allá de eso se llega al ámbito más profundo en el que no hay nada que perdonar: le perdonas a tu hermano lo que no ha hecho.

Miremos esta interesante idea de que le perdono a mi hermano lo que no ha hecho. “Pero si acabo de verlo gruñéndome, pero si no me ha devuelto el dinero que me dijo que me iba a devolver”, o cualquiera que sea la queja. Estoy viendo su conducta aquí mismo, ¿qué se supone que tengo que hacer, negar lo que ven mis ojos? Se trata de la percepción. La manera más útil de contemplar la percepción es primero recordar que lo que el Curso llama nuestros pensamientos reales están en la mente muy por debajo de la percepción. Son la luz. La mente corrió huyendo de la luz. Fabricó los pensamientos de ataque y el mundo de la percepción para tapar la luz y ocultarse de ella. Dicho de otra manera, se proyecta el mundo ahí fuera para mantener a la mente distraída y que no mire esos pensamientos tontos y no vea que los pensamientos de ataque no son reales. El perdón es ser capaz, en el sentido Zen, de dar un paso atrás en la mente y poder volverte hacia dentro y mirar esos pensamientos sin aterrorizarte.

Ahora la mente cree que es esos pensamientos. Ya sabes lo identificado que puedes estar con el coche, la casa, el cuerpo, la imagen del cuerpo… y todo eso no son en realidad más que pensamientos proyectados. Imagina tu propio mundo privado; cierras los ojos para meditar y oyes todo el parloteo de la mente. Tienes todos esos pensamientos de juicio sobre la señora que viste en la calle o sobre tu jefe, o lo que sea. La mente está horrorizada con esos pensamientos. A veces se agobia. ¿Qué puedo hacer? ¡Tengo la mente llena de pensamientos así! En cierto modo el ego te dice: Es verdad, eres culpable y no te conviene mirar a esos pensamientos. Ve y métete en alguna adicción ahí fuera en el mundo, que te tenga muy ocupado para que estés tan distraído que nunca tengas tiempo de estar tranquilo, porque da demasiado miedo estar tranquilo y mirar esos pensamientos.

Los pensamientos no son ni buenos ni malos: son irreales. No son nada. Pero la mente está convencida de que son más que nada. Está convencida de que son yo: yo soy una persona juzgadora, yo soy una persona controladora. Todos los atributos que nos adjudicamos a nosotros mismos, tienen que ver con esos pensamientos de ahí dentro. El perdón es dar un paso atrás de esos pensamientos.

Una forma lúcida de enfocar el perdón es recordar que la mente es causativa. La mente es la causa de todo. En cuanto se tragó el bufido chiflado de la idea de la separación y se quedó dormida, causa y efecto quedaron divididos y vueltos del revés. Ahora la mente cree que es una persona que está en un mundo. Parece como si la causa de nuestro estado mental fuese todo lo que ocurre a nuestro alrededor. En este mundo la gente piensa: Vale, ¿pero qué es lo que se hace cuando viene un tornado? Hay peligro si las noticias dicen que hay un asesino suelto en el vecindario. Si parece que el cuerpo está enfermo o que tiene cáncer o lo que sea, ¿qué es lo que se hace? Parece que todas esas cosas te quitan la tranquilidad de espíritu; parece un problema real; tengo el cuerpo enfermo o lo que sea. Pero el cuerpo, igual que el mundo entero, forma parte de la pantalla donde está el problema según aconseja el ego. El sentido definitivo del perdón es darle media vuelta a eso. Es ser capaz de transferir poco a poco estas ideas a cada vez más situaciones cotidianas para darles la media vuelta a causa y efecto: para ver que la mente es la causa. Todo son decisiones que tomo yo, y mi estado mental es el efecto de esas decisiones. De manera literal, puedo elegir la paz en un campo de concentración o cuando el coche haya desaparecido de mi vista de repente. En cualquier situación, la paz es una elección.

Cuando nos metemos en estas cosas salen a relucir montones de preguntas. Saber que tu estado mental es una elección, es muy reafirmante: tú no eres una víctima de esas proyecciones que hay fuera de ti. Siempre es una elección. Pero con la enfermedad, por ejemplo, la gente se puede sentir culpable de estar enferma, de "elegir" la enfermedad. Ésta es una trampa muy común. Pero lo que en definitiva ocurre con la enfermedad es que es una decisión que está tomando la mente. El Curso enseña esto en la lección 136 y en la sección ¿Cómo se logra la curación? del Manual para el maestro. La mente se siente culpable y proyecta la enfermedad fuera, sobre el cuerpo, lo que es como llamar a un testigo al estrado y decir: Mira Dios, no estoy sano ni completo, no soy eterno ni inmutable. Soy este cuerpecillo débil y frágil y tengo razón en esto, sabes, soy pequeño y tengo razón. En cierto modo la enfermedad viene del miedo a sanar cuando el recuerdo suave y cálido de la luz, que tanto teme la mente engañada, se hace presente. Entonces elige un mecanismo de defensa que proporciona una prueba que dice: Tú, Dios, estás equivocado y yo tengo razón. Esto nos conduce ahora al problema de la autoridad, que es el problema básico que subyace detrás de todo lo que hay en nuestra mente según nos dice el Curso.

La idea de que hay un problema de autoridad entre la mente engañada y Dios, es sencillamente una cosa demasiado grande para pensarla. ¿Yo? ¿Que yo tengo un problema de autoridad con Dios? Es una idea demasiado monstruosa, así que la mente la proyecta fuera en el mundo. Ahora soy una persona en el mundo y no tengo un problema de autoridad con Dios: tengo un problema de autoridad con mis padres, o con un político o un abogado, o con mi marido o mi jefe. Se transfiere y se proyecta, cuando en realidad el problema o la pregunta central sobre la autoridad es: ¿Fui creado por Dios como Espíritu inmutable y eterno, o puedo inventarme a mí mismo? ¿Puedo ir haciéndome a mí mismo sobre la marcha, puedo hacer algo que sea diferente de eso? Todo el que parece venir a este mundo y cree que es una persona en el mundo, tiene aún este problema de autoridad. Por supuesto que esto es sólo dentro de la mente engañada, en la Realidad Dios sabe que su Hijo es eterno e inmutable. ¡Pero dentro del sueño del mundo existe un problema con Dios! Esto no es un asunto consciente. Si miras atrás, puede que tu viaje haya seguido unas cuantas rutas diferentes antes de venir al Curso y a la idea de que Dios es Amor. Hay algo en esa idea –que Dios es Amor– que sencillamente resuena: ¡Sí! Siempre he sabido que la Verdad tenía que ser esa.

Entonces viene el Curso y te dice que cada vez que te enfadas con alguien, y cada vez que estableces una relación de amor especial o de odio especial, y cada vez que intentas justificar tus pensamientos, no es más que la expresión de ese problema de autoridad. El Curso nos ayuda a bajar realmente al cambio de nuestras percepciones de manera que podamos, literalmente, ver el mundo de manera diferente. Se puede llegar incluso al pensamiento consciente de que Dios es Amor.

Esto es un breve resumen del perdón. Y tiene que ser una experiencia. No necesitamos otra teología de la que hablar. No necesitamos otra religión, hemos tenido suficientes religiones. Jesús dice que nunca podrá haber una teología universal, nunca va a llegar el tiempo en que todos tengan una sola religión en este planeta. El ego está fragmentado y todo el mundo percibe diferentes creencias y conceptos del yo. Dentro de la percepción del mundo, nunca habrá ninguna teología universal, pero puede y tiene que haber una experiencia universal.

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