Esta web utiliza Cookies. Puedes ver nuestra política de Cookies  AQUÍ.   Si continúas navegando, estarás aceptándola.  
Política de Cookies +

EL MATERIAL PARA LOS NIÑOS
BETTE JEAN CUNDIFF

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "EL MATERIAL PARA LOS NIÑOS"

 

Capítulo 3. La Voz de nuestro Padre

 

Pequeño Cordero recordó las palabras de su Padre. Él se adentraría en el mundo del sueño y despertaría a todos aquellos que estuviesen dormidos y hubiesen olvidado el mundo de su Padre. La oscuridad, tan suave como una manta, cubría a Pequeño Cordero, y en su sueño empezó a soñar. Y en el sueño, se encontró en un camino del bosque.

Ardilla Gris corría apresuradamente de un lado a otro bajo un gran árbol cuyas hojas eran naranja brillante.

“Hola, Ardilla Gris, ¿Cómo estás en este estupendo día?”, preguntó Pequeño Cordero.

“¡Fatal, fatal! Así es como estoy en este estupendo día de otoño. Pronto llegará la helada y, después, la nieve. La nieve cubrirá todas las nueces y semillas. ¿Qué comeré entonces? ¡Oh cielos!, ¿qué haré?... Y la ardilla se alejó corriendo.

Pequeño Cordero siguió bajando por el camino del bosque y allí se encontró a Oso. “Hola Oso. ¿Cómo estás en este estupendo día?, preguntó Pequeño Cordero.

Oso bajó la mirada tristemente hacia Pequeño Cordero y suspiró: “El largo invierno se acerca y yo soy un gran oso. Siempre estoy hambriento. ¿Cómo podré vivir durante el invierno cuando la nieve llegue y las abejas dejen de producir miel para que yo coma? Oso caminó despacio entre los árboles del bosque suspirando profundamente para sí mismo.

De nuevo, Pequeño Cordero descendió un poco más por el sendero. Sobre su cabeza volaba una bandada de gansos agitando sus alas ruidosamente. “¿A dónde vais en este estupendo día?”, preguntó Pequeño Cordero.

“¿A dónde? ¡Oh! ¿Dónde podemos ir?”, preguntó el ganso mayor. “Pronto llegará el invierno y los lagos se helarán y los árboles se cubrirán de nieve. ¿Dónde viviremos sin helarnos?”… Y los gansos se fueron volando y graznando tristemente.

Pequeño Cordero se sentó a un lado del camino. Estaba preocupado por los problemas de sus amigos. Sabía que debía ayudarles, pero ¿cómo? Entonces, Pequeño Cordero cerró sus ojos y en su corazón pidió la ayuda de su Padre. “Padre, mis amigos están preocupados y asustados. Necesitan Tu ayuda. ¿Qué puede hacer?”.

A través de la bruma del sueño, la Voz de su Padre le contestó: “Di a tus amigos, Pequeño Cordero, que Yo escucharé sus preguntas y les contestaré. Todo lo que deben hacer es preguntar y, entonces, abrirse a escuchar Mi respuesta en sus corazones. Yo amo a todos Mis niños y siempre estoy aquí para ayudarles”.

Y así, Pequeño Cordero reunió a todos los animales y les dijo: “Nuestro Padre, Quien siempre está con nosotros, os ayudará. Todo lo que debéis hacer es cerrar vuestros ojos, pedir Su ayuda y escuchar vuestros corazones. Él contestará”.

Ardilla Gris cerró sus ojos y dijo: “Padre, estoy preocupada. Pronto la nieve cubrirá las nueces y semillas. ¿Cómo comeré?”. Ardilla Gris se sentó tranquilamente y escuchó su corazón.

“No te preocupes, Ardilla”, le dijo la Voz de su Padre. “Ve y recoge todas las nueces y semillas que puedas encontrar. Almacénalas en el suelo. Entonces, cuando el invierno llegue, podrás desenterrarlas. De esta manera, nunca pasarás hambre”.

“Gracias, Padre. Ahora ya sé exactamente qué hacer”. Ardilla Gris se fue correteando, dispuesta y feliz, a reunir sus nueces para el invierno.

Oso cerró sus ojos y dijo: “Padre, soy un oso grande y estoy siempre hambriento. Me moriré de hambre este invierno cuando las abejas dejen de fabricar mil. ¿Qué haré?”… Y Oso se sentó en silencio y escuchó su corazón.

“No te preocupes, Oso”, le dijo la Voz de Su Padre. “Ve al panal ahora y come… y come… Conviértete en un oso muy gordo y, entonces, cuando duermas todo el invierno, tu comida estará almacenada en tu cuerpo y no tendrás hambre”.

“Gracias, Padre. Ahora sé lo que hacer”… Y se fue a comer miel y a engordar.

El ganso mayor cerró sus ojos y dijo: “Padre, debo cuidar de mi bandada de gansos. ¿Dónde podremos ir cuando los lagos estén congelados y los árboles llenos de nieve?”. Entonces, el ganso se sentó en silencio y escuchó su corazón.

“No te preocupes, Ganso”, le dijo la Voz de su Padre. “Toma tu bandada y vuela lejos hacia el sur. Allí, el invierno será cálido y encontrarás lagos para nadar y ramas frondosas para posarse”.

“Gracias, Padre. Ahora sé lo que debo hacer”. Y la bandada se fue volando hacia el sur.

Pequeño Cordero sonrió. Había ayudado a sus amigos. Ahora sabían que sólo debían preguntar y después abrirse a escuchar la Voz amorosa de su Padre, porque en el Amor de su Padre estaba la respuesta a todas sus preguntas.

“Hoy has hecho bien, Hijo Mío”, le dijo la Voz de su Padre. Pequeño Cordero abrió sus ojos. Había estado soñando y ahora se despertaba en el mundo de Dios. Pequeño Cordero era feliz.

Donativos a LiberaTuSer

DONATIVOS

Aquí puedes realizar tu Donativo. Con ello estarás ayudando a sufragar los gastos de mantenimiento y alojamiento de este sitio.

Si deseas realizar un Donativo, haz clic sobre la flecha.

TU
APORTACIÓN
ES
VALIOSA

LiberaTuSer

PÁGINAS AMIGAS

EXTRACTOS DE UN CURSO DE MILAGROS

«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)