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EL APRENDIZ IMPECABLE
ROSA Mª WYNN

 

Libera Tu Ser - EL APRENDIZ IMPECABLE

 

 

Del capítulo 13. La eterna esperanza

En el mundo de los sueños, no obstante, no hay nada que esté exento de la esperanza de cambio y mejora… (T.29.V.8.3)

Tenemos todas las razones del mundo para sentirnos completamente esperanzados, llenos de una feliz expectativa, pues la Promesa del Padre de que todos regresaremos a Casa se cumplirá. Estamos a salvo, pues somos Su Hijo. Aquella parte de mí que “se sabe”, yo la llamo la chispa, la cual contiene dentro de sí los Grandes Rayos, y es eterna como su Fuente. Dios Mismo mantiene viva cada pequeña chispa y, algún día, como nos dice el Curso, los Grandes Rayos reemplazarán al cuerpo en nuestra conciencia.

Cuando elijo callar en vez de atacar, el “decididor” que reside en la pequeña chispa, así lo eligió. Cuanto ataco, me he dejado guiar por el ego, cuyo reino es un diminuto fragmento de mi mente. Esa pequeña chispa es lo que el Padre quiere recobrar. Ése es el residuo bendito del que habla el Curso. Esa es la parte que puede reconocerse a sí misma como el Cristo, pues es parte de la Mente Una que el Padre creó. Todos tenemos acceso a esa chispa, de hecho, aquí en la ilusión es a lo único a lo que me puedo referir como lo que soy.

Lo que somos es algo que tan solo se puede experimentar, y hay muchas sendas espirituales que apuntan en esa dirección. Indistintamente de cuál sea la que recorres, si es verdadera, te llevará al Camino que Dios determinó que fuese la manera de llegar a Él. Y la manera de llegar a Él es llevando a tu hermano de la mano, pues has dado testimonio de la inocencia que compartes con él. Todas las corrientes espirituales, sendas, religiones basadas en el Amor, desembocan en Su Camino. El Curso es meramente una de ellas. Cada cual se sentirá atraído por el camino con el que se sienta más identificado o sea más afín a su naturaleza. No vale la pena discutir o batallar pensando que una senda o corriente es mejor que otra. Todos los caminos son barcas que están cruzando el río de las ilusiones y lo que importa es llegar a la otra orilla. Una vez allí, la barca que utilizaste ya no tiene objeto. Lo importante es ser impecables, intentando ser lo más congruente posible con la meta establecida.

La memoria de la verdad que somos sigue viva en nuestra mente recta, y desde esta mente surgen las ideas del espíritu que somos. Todo pensamiento amoroso que cualquiera de nosotros abriga es de lo que se compone el mundo real, por lo tanto, puede ser compartido. El Curso nos enseña que los pensamientos de la mente errada, desde donde opera el personaje que creemos ser, serán reinterpretados a la luz del Reino de manera que puedan ser compartidos y, cuando hayan sido suficientemente purificados, también serán dignos de ser compartidos, atributo este que todo pensamiento real posee. Todo lo que es de Dios es compartido. Todos somos inocentes, pues la Inocencia, al igual que el Ser que somos, es compartida. El Curso postula que la Expiación debe entenderse exclusivamente como un simple acto de compartir. El ego, por otra parte, es exactamente lo opuesto. Es la idea de que algo pueda ser sólo para mí, que es el eje del pensamiento del mundo. Según la mente se vaya purificando de todo esto, se volverá un espejo tan limpio que reflejará la Verdad Misma. La promesa de Dios es que al final no tan sólo será un reflejo, sino que se volverá lo que refleja. Esto es precioso.

Una de las funciones del Espíritu Santo es no tan sólo ayudarnos a olvidar lo que nunca fue, sino a recordar lo que siempre ha sido. Dios siempre ha sido. La Realidad siempre ha sido también. Llegar a recordar nuestra Fuente es intrínseco al logro de la paz, pues sólo en la paz podremos recordar Quién somos y Quién es nuestro Creador. Es imposible llegar a este recuerdo en el estado de conflicto en el que estamos aquí en la separación, en la dualidad, pues la idea de compartir está ausente. Una vez olvidemos lo que nunca fue y recordemos la verdad, lo que siempre hemos sido, nos reiremos de lo absurdo que fue haber creído lo increíble. Mas nuestra resolución de elegir tomar toda decisión en función de si ésta nos trae paz o no, es lo que nos lleva a la paz.

No hay nada que podamos hacer aquí, en el sentido típico de lo que significa “hacer”. Pero podemos elegir. Y no tan solo podemos, sino que tenemos que elegir. El acto de elegir es un tipo particular de “hacer”, porque es el resultado de una decisión. Aunque no podemos hacer nada, no podemos no decidir. Estar en el sueño en el que estamos fue una decisión. Todo es una decisión, incluso perdonar, ser feliz. Así que elegir ejercer el poder de la decisión que tenemos es el único “hacer” que podemos hacer.

Y este poder de decisión es del que nos valdremos para tomar la misma decisión que Jesús tomó: escuchar una sola Voz. Esa es la Voz que te inspira a ver una situación que ha sido una fuente de dolor para ti con otros ojos y para querer perdonar todo. Llegar a querer perdonar todo es vivir la vida desde una conciencia de ser que se conoce a sí misma y se sabe buena.

Al final, todo lo que procede del Bueno, es bueno. Y lo maravilloso de esto es que todo el mundo reconoce lo bueno, y eso es así porque lo bueno es algo que todos compartimos. Aunque creemos ser dos seres en conflicto, diametralmente opuestos en todo, uno bueno y el otro malo, la verdad es que sólo somos lo bueno. Para el ego, algunas cosas son “buenas”, como que lo elogien y que otros egos se dobleguen ante él. Todo eso es “bueno” para el ego. Y las cosas malas son aquellas que amenazan su existencia. El bueno en ti no tiene opuestos. Sencillamente eres bueno. Punto.

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EXTRACTOS DE UN CURSO DE MILAGROS

«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)