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EL AMOR NO ABRIGA RESENTIMIENTOS

 

Libera Tu Ser - Un Curso de Milagros - Reflexiones: "EL AMOR NO ABRIGA RESENTIMIENTOS"


 

Por Anna Horno

 

Lo que tú crees que es tu vida en un cuerpo, no es más que un desfile de imágenes que parecen entrelazar pasado y presente. Un extenso repertorio de resentimientos hacia los acontecimientos, hacia otras personas e incluso hacia ti mismo. Odias tu pasado y odias tu presente por no ajustarse a tus expectativas, y con la misma vehemencia temes el futuro por resultarte incierto; odias a tus hermanos por no adaptarse a tus necesidades, y te odias a ti mismo por lo que te gustaría ser y no eres, e incluso por lo que quisieras haber hecho y no hiciste. ¿Dónde queda el Amor, amigo mío?

¿No te das cuenta de la servidumbre a la que te sometes a través de tus resentimientos? Con cada resentimiento que abrigas, niegas tu realidad en Dios, pues tu mente se experimenta separada del Amor. Con cada resentimiento, asumes la idea de que tu Creador es tan vengativo como eso que crees ser tú, pues es imposible imaginar que el creador sea algo distinto de lo que su obra es. Con cada resentimiento que en tu mente justificas, ésta se sume más y más en el sueño de la separación.

Para poder experimentar el Amor en tu corazón, primero tienes que liberarte de todo juicio y condena, interna o externa. Para poder llenarte de Dios, debes vaciarte primero de ego; no podrás sentir la presencia de tu Creador a menos que renuncies a lo que tú has fabricado. Ambos mundos son irreconciliables, no pueden coexistir en tu conciencia.

El Amor no abriga resentimientos. El Amor ama, y nada más. El Amor Es y Se extiende, y no entiende de vanos intentos por negar lo que Es. El Amor no teme, ni encuentra motivos para el ataque. No desea, ni planifica, ni busca compleción alguna fuera de Sí, ni sentirse a salvo de nada. El Amor se siente a salvo en Sí Mismo, se sabe en Casa y se sabe eterno. El Amor no compite, ni pone condiciones, ni niega la verdad de sus semejantes, pues pasa por alto las apariencias. El Amor es blando, es flexible, como esos pequeños brotes de vegetación que danzan a merced del viento. En presencia del Amor, el miedo desaparece. El Amor todo lo llena, es todoabarcante, es inclusivo. El Amor ilumina hasta el más oscuro rincón.

Abrigar resentimientos es sólo el camino que los olvidadizos recorren, que, sumidos en sus sueños de exilio, se vengan de sí mismos a través de sus ilusiones. ¿Acaso pensaste que podías herir a otros? ¿Acaso soñaste que podías vengarte de tu hermano? Abrigar resentimientos implica tu decisión de identificarte con el cuerpo, y con ello te condenas a la infelicidad. Conlleva haber percibido una amenaza y justificar de este modo el ataque, que es siempre contra ti mismo.

No justifiques tus resentimientos basándote en lo que crees experimentar en el mundo, ni pretendas un intercambio de ilusiones. No trates de cambiar tus circunstancias o que los demás cambien para ajustarse a tus deseos. Trabaja, simplemente, para que el cambio se produzca en tu mente. Que los resentimientos no tengan cabida en tu mente…

«¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!» (Lección 78)

Que el Amor ocupe el lugar del miedo. Que tu paz y tu dicha se alcen por encima de tus circunstancias. Que la triste canción que el mundo entona, no te haga olvidar la feliz melodía que suena en tu corazón. Que en tu mente, se encuentren por siempre presentes los Dones del Cielo.

Tal vez no comprendas que constantemente estás eligiendo entre los resentimientos y los milagros. Cada decisión que tomas, te sitúa en tu mente correcta o en tu mente errada. Te acerca un paso en la dirección del Amor, o te aleja de él en la dirección del miedo.

Libérate de tus cadenas, amigo, liberándote de todo lo que crees que el mundo te hizo. Ha llegado la hora de que entiendas que más allá de lo que tus ojos te muestran, se encuentra el Hijo de Dios, tu hermano, perfecto, impecable, tan santo como tú mismo. No te detengas en lo que aparenta suceder, recuerda la Verdad que se halla en tu mente. Y mientras la recuerdas, se la recuerdas también a él. No te salvas tú solo, ambos os salváis juntos. No sanas tú solo, ambos sanáis al mismo tiempo.

Puedes elegir observar una petición de Amor en cada agravio que en apariencia percibes. ¿Acaso le negarías el Amor a quién te lo está suplicando? ¿Ves qué sencillo? Es sólo cuestión de una interpretación diferente. Una simple interpretación es toda la distancia que se interpone entre la Verdad y tú.

Reconoce que en ocasiones prefieres tener razón. Reconoce que a menudo eliges deliberadamente lo que sabes que no te aportará paz, sino conflicto. Acepta hoy que en el conflicto no se encuentra la felicidad, tal vez una falsa sensación de satisfacción, o de poder tal como el ego te lo enseñó, pero eso no es más que un sustituto de la verdadera felicidad.

Despréndete de todas tus ideas, con ello renuncias al conflicto en tu mente. Deshazte de tu adicción a perseguir fantasmas y a percibir ilusiones. Libérate de todos los «debería», tanto los que te aplicas a ti mismo como los que le aplicas al mundo. Deshazte de toda percepción de amenaza, reemplazándola con la correcta visión, que te brinda una magnífica oportunidad de perdón. Eso son amigo todos tus «motivos» para el resentimiento: bendiciones encubiertas de amenaza.

Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. Todo es perfecto tal cual se desarrolla. Cada hermano, cada situación que percibes como un «problema», te ofrece la oportunidad de sanar el error de la supuesta separación en tu mente. Todo encierra una maravillosa lección, sólo es preciso que aprendas a ver…

«Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda» (Lección 193)

Ésta es una afirmación simbólica. Puesto que nuestro Padre no sabe de este mundo, no puede estar ni a favor ni en contra de lo que aquí sucede, ni participar en modo alguno de ello. No obstante, con la aceptación de esta idea, nos situamos en el punto de partida de nuestro viaje de regreso a Dios, de vuelta a la experiencia permanente de Amor no condicionado y a la inocencia inmaculada en la que fuimos creados.

La Voluntad de tu Padre es que tú, Su Hijo, seas por siempre feliz. Alcanzar un estado de paz y felicidad continuado, es el objetivo de Un Curso de Milagros. La paz que se deriva del reconocimiento de que nada real puede ser amenazado, y la felicidad que sucede naturalmente a partir del recuerdo de Quien en verdad Eres.

Toda molestia, grande o pequeña, toda situación que te aleje de la paz, todo hermano con quien experimentes conflicto, todo acontecimiento que se desvíe de las expectativas del ego y provoque sufrimiento en tu mente, te está ofreciendo una oportunidad de desaferrarte de unas cuantas ideas. Cada circunstancia en el mundo, te ofrece constantemente el regalo de elegir de nuevo, esta vez de la mano del Guía que Dios dispuso para ti.

Cuentas con un Ayudante Poderoso, llámalo Espíritu Santo, o Espíritu, o Guía, o la mente de Cristo… Lo importante es que comprendas que a Él puedes confiarle todo tu sufrimiento; en Sus fuertes brazos puedes depositar todos tus temores, esa carga, pesada e innecesaria que por tanto tiempo has estado arrastrando, sin saber muy bien qué hacer con ella. A través de Su guía puedes deshacer el camino andado en compañía del ego; de Sus sabios consejos puedes re-aprender  lo que el Amor es y que el ego te tentó a olvidar…

Eso es todo lo que se te pide… una pequeña dosis de buena voluntad, para renunciar a todo lo que te causa dolor, trascender  tu secreta atracción por la culpa que te vio nacer en un cuerpo y abandonar todos los pensamientos que no son dignos del Hijo de Dios. Pide que la cordura sea restaurada en tu mente, y así será…

«Mías son la paz y la dicha de Dios» (Lección 105)

Estos son los atributos de tu verdadera identidad. Estos son los Dones que tu Padre, tan amorosamente, extendió sobre ti. Éstas son las cualidades a las que el ego tanto teme enfrentarse. Dime, ¿acaso te resulta apropiado ante ellas el temor? ¿No se te antojan más bien objetos de tu deseo?

Eres el santo Hijo de Dios, perfecto y sin mácula, eternamente, porque lo que Él crea es para siempre y no existe voluntad capaz de cambiarlo. Siéntete agradecido de que así sea. Agradece que Su Voluntad sea más poderosa que la pequeña voluntad de tu ego, de otro modo, estarías condenado a deambular sin rumbo por el sueño de este mundo. A veces alegre sí, pero tantas otras triste; a menudo solo y cansado y deseando secretamente que tanta confusión sea tan sólo una pesadilla de la que un día despertarás. Y estás en lo cierto mi querido hermano, algún día despertarás, y no serás capaz de recordar cuanto aquí pareció suceder.

¿Acaso no sientes ya el Amor llamando a las puertas de tu corazón? ¿Acaso no sientes ya la llegada de tu salvador? Aprende a ver en cada hermano la salvación que de su mano llega. Él es portador de grandes bendiciones. Sus regalos, aunque revestidos de un falso envoltorio, son ofrendas de Amor, con todo el potencial para convertirse en milagros. No permitas que tu ego hable primero, y si lo hace, espera hasta que guarde silencio. En el silencio, podrás escuchar esa otra Voz, Ésa que sí habla en nombre de Dios.

 

Amigo, el Espíritu Santo recorre contigo esta jornada, es imposible que no sea perfecta. Deposita sobre Sus hombros toda tu pesada carga, e inmediatamente sentirás cómo el Cielo se despliega ante tus ojos. Y lo reconocerás en tu corazón, por la infinita alegría y el inmenso Amor, incapaces de contenerse.

Todo aquello que creíste ser y no eres, no es más que un estorbo en tu vida. No trates de retenerlo. Entrégalo gustoso en favor de lo que en verdad eres y tu hermano es también.

Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios

Nadie en su sano juicio podría pensar que el Amor exige venganza y sufrimiento. Sólo un demente podría creer que el Amor impone castigo y sacrificio. Y eso es el ego amigo mío, una idea descabellada, la perfecta exaltación de la locura, que por un instante pareció adueñarse de la mente una. Y tal como la locura pareció apoderarse de ti, puedes hacer ahora que la cordura ocupe de nuevo su lugar, y que el orden y la unidad, reinen allí donde antes creíste experimentar caos y separación.

Entrégate a la suave corriente del Amor, déjate llevar por ella. Acepta hoy Su llamada, sin reservas, plenamente convencido de que tú no sabes y Él ha venido a mostrarte el camino.

El perdón es la llave de tu felicidad, y de tu salvación. El perdón restituirá la Verdad en tu mente. Eres el santo Hijo de Dios, libre de culpa, porque jamás te separaste de tu Padre y jamás podrás hacerlo, aunque tú te empeñes en creer lo contrario.

Libérate de la soga que tú mismo colocaste alrededor de tu cuello. Libérate del sufrimiento que produce el resentimiento. No hay necesidad de sufrir, porque no hay necesidad de sacrificio. No hay nada por lo que debas temer, ni pecado alguno que debas expiar.

Amigo, si supieras la belleza que proviene de experimentar a tus hermanos como tus iguales. Si por un instante fueras consciente de la paz que te has estado negando. Si supieras la felicidad que se deriva de vivir según los dictados del Amor y no del miedo, ya nada volvería a ser como antes, ni retrasarías ni un segundo más el reconocimiento de tu necesidad de Dios. Aprende a liberarte de cuantos resentimientos parecieron envenenar tu hermoso corazón, y podrás así admirar la hermosura en todos los corazones. Aprende a desaprender lo que una vez te enseñaste. Entierra el hacha de guerra, pues la guerra no existe y la lucha ya no tiene lugar en el mundo. Aprende a renunciar a lo que no es real, del mismo modo que aprendiste a renunciar a la Verdad.

El amor es el camino que recorro con gratitud, y el Amor es lo que la práctica del perdón le permitirá a tu mente experimentar, poco a poco, en la misma medida en que estés dispuesto a soltar todas tus teorías acerca el mundo. Y te sentirás inmensamente agradecido por ello, no porque tu sufrimiento parezca ser menor que el de tu hermano, o porque en cualquiera otra comparación que establezcas tú parezcas resultar en una mejor posición, sino porque habrás aprendido que todo sufrimiento resulta imposible, y lo mismo se aplica a la pérdida.

Agradece a tu Padre que haya conservado para ti la vida eterna, en perfecta unión y en radiante dicha. Y hazlo con devoción, el agradecimiento va siempre acompañado de Amor. Y en ese canto de alabanza al Cielo, acoge por igual a ricos y a hambrientos, a enfermos y a harapientos, a pecadores y a santos, porque todos ellos forman parte de ti, todos viajan contigo, esperando encontrar en tu Amor su propia salvación, que no es otra que la tuya. No niegues al Amor ni a uno solo de tus hermanos, pues te lo estarás negando a ti mismo. No pretendas que algunas cosas son un error o que no están libres de pecado, pues no podrás entonces contemplar tu propia perfección e inocencia.  No resistas nada, ríndete a tu experiencia, sea cual sea, porque sólo así alcanzarás la paz que por tanto tiempo buscaste.

La culpa llega hoy a su fin, y con su extinción, se desvanecen todos tus sueños de muerte. Alégrate de que la promesa de la vida eterna, sea lo que siempre fue: la garantía de tu perfecta invulnerabilidad e impecabilidad…

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EXTRACTOS DE UN CURSO DE MILAGROS

«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)