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DIOS ESTÁ EN TODO LO QUE VEO

 

Libera Tu Ser - Un Curso de Milagros - Reflexiones: "DIOS ESTÁ EN TODO LO QUE VEO"


 

 

Por Anna Horno

En tu mente se encuentran tanto los pensamientos que piensas con Dios como aquéllos que Dios no comparte y que cedes en favor del ego. Son tu atención y tu elección de identificarte con unos u otros, las que te sitúan en tu «mente recta» o en tu «mente errada».

El primer paso en la expresión de los milagros consiste en recordar que nada aquí es lo que aparenta ser. Reconocer nuestra necesidad de aprender a ver  más allá de las ilusiones que nuestros sentidos físicos nos muestran. Descubrir la verdadera y única finalidad para todo cuanto percibimos.

Cada forma que percibimos en el mundo es un aspecto fragmentado de la mente Una. El ego utiliza este lugar con el único propósito de mantener viva la ilusión de la separación. En manos del Espíritu Santo, este propósito se transforma en el santo propósito de devolver todas esas partes divididas de tu propia mente a la Unidad, y se logra mediante «el perdón», que conduce a la sanación de todo error de percepción.

El mundo fue fabricado con un solo objetivo: que pudieras ver la culpa y así perpetuar la creencia en la separación, o lo que es lo mismo, que sólo pudieras ver y ser consciente del ego en todas partes. El papel del Espíritu Santo es fundamental, ya que introduce en nuestra mente una nueva definición para el concepto de «pecado», que tan diligentemente pareció que aprendíamos de la mano del maestro equivocado. A juicio del Espíritu Santo, el pecado no es sino una falta de Amor. Fruto de la corrección en nuestra mente, esta nueva percepción nos invita a intercambiar culpabilidad por inocencia, y en esta reinterpretación del mundo, no podemos por menos que reconocer a Dios en todas partes. Ya no estamos separados, puesto que si no hay culpa, no hay necesidad de separación.

Recuerda que la separación es tan sólo una maniobra del ego para escapar de ese supuesto castigo que Dios nos tiene reservado. Así, de la mano del verdadero Maestro, aprendiendo igual que aprendimos del ego, depositando nuestros pensamientos falsos ante la Verdad, nuestra mente experimenta la sanación que da lugar a la percepción de inocencia en todo lo que vemos. De la mano de la inocencia, llega nuestro recuerdo de la Unidad o Dios… esto es percepción verdadera, o la visión de Cristo a la que el Curso constantemente hace referencia.

«El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios» (C.5.2.1)

El perdón reemplaza los pensamientos del ego con los pensamientos de Dios, dando paso al milagro. El perdón transforma los pensamientos temerosos en pensamientos de Amor.
Sustituye la percepción del ego, en la que el cuerpo se erige como amo y dador, por la verdadera percepción, que reconoce al espíritu como único altar de la Verdad, el templo donde mora nuestro Señor.

La expresión de Amor tiene lugar cuando reconocemos en cada ser a Dios, cuando mantenemos el recuerdo de su esencia, pasando por alto sus circunstancias. La expresión de Amor tiene lugar cuando, independientemente de los acontecimientos de nuestra experiencia, somos capaces de permanecer en nuestra mente recta, experimentando la paz, la dicha y la plenitud que se derivan de nuestra identificación con el espíritu, libres de juicios y ajenos a todo conflicto en la mente.

Dios está en todo lo que veo, sin excepciones. Dios está en mi amigo y en mi aparente enemigo; en la víctima y en el verdugo, en lo que me gusta y en lo que me disgusta. No bajo esa forma que tú reconoces, sino más allá de toda forma, porque el Amor no entiende de formas, ni se deja engañar por su aspecto. Para el Amor todo es lo mismo. El Amor es inclusivo, no exclusivo. El Amor todo lo abarca, porque sólo el Amor es real.

El milagro nos enseña que las mentes están unidas, que somos una sola mente. No hay, por tanto, diferencia alguna entre ver la santidad fuera o dentro de nosotros, porque dentro y fuera son la misma cosa. El milagro nos recuerda que dar y recibir son ciertamente lo mismo...

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EXTRACTOS DE UN CURSO DE MILAGROS

«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)