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¿HAY ALGUNA DIFERENCIA ENTRE JESÚS Y EL ESPÍRITU SANTO?

 

Libera Tu Ser - Kenneth Wapnick "¿HAY ALGUNA DIFERENCIA ENTRE JESÚS Y EL ESPÍRITU SANTO?"



Publicado por la Foundation For a Course in Miracles, escrito por Kenneth Wapnick y traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Pregunta: ¿Hay  diferencia  entre  Jesús  y  el  Espíritu  Santo?  ¿Importa  a  quién  de  ellos  voy  a buscar ayuda?

Respuesta: La diferencia entre Jesús y el Espíritu Santo es de tipo teológico, no de tipo práctico. Conforme a la teoría del Curso, Dios creó al Espíritu Santo en respuesta a la idea de la separación en la mente de Su Hijo. Naturalmente, en realidad y como ya hemos mencionado antes varias veces, tal descripción en Un Curso de Milagros es metafórica pues ¿cómo puede Dios dar respuesta a lo que nunca ha ocurrido? En todo caso, se puede entender más propiamente al Espíritu Santo como el recuerdo del Amor de Dios y de la verdadera Identidad del Hijo como Cristo que él llevó consigo en su sueño. El Espíritu Santo es, por tanto, un principio o idea en la mente del Hijo que le recuerda que lo que cree de sí mismo y de su Creador es falso. Esta corrección es lo que se conoce en Un Curso de Milagros como el principio de la Expiación.

Jesús, por otra parte, forma parte de la Filiación, y es tan tangible y tan específico como la creencia del Hijo sobre sí mismo. Es la parte de la mente única del Hijo que "se acordó de reírse" de la idea diminuta y enloquecida. Y por lo tanto Jesús se convierte en una manifestación del principio de la Expiación, o de la presencia más abstracta del Espíritu Santo. Esto es lo que quiere decir la clarificación de términos con la afirmación ya citada de que el Espíritu Santo "ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan" (C-6.2:2), y lo que significa el pasaje del texto que se refiere directamente a Jesús:

“El principio de la Expiación estaba en vigor mucho antes de que ésta comenzara. El principio era el amor [el Espíritu Santo] y la Expiación fue un acto de amor [Jesús]” (T-2.II.4:2-3).

No hay diferencia, sin embargo, al nivel práctico. Tanto Jesús como el Espíritu Santo sirven  como  nuestros  Maestros  internos  a  quienes  acudir  en  busca  de  ayuda  para aprender a perdonar. El Espíritu Santo ofrece al estudiante un Maestro más abstracto si Jesús es un problema, mientras que Jesús es una forma más específica y personal con quien relacionarse. Cualquiera de los dos es válido, pues Su función sigue siendo la misma. No obstante, si Jesús es, en efecto, un personaje problemático para los estudiantes de su Curso, estaría muy en línea con los propios principios del Curso que los estudiantes miren a ver por qué no quieren perdonarlo. Así pueden explorar las raíces más profundas de esa ausencia de perdón para que puedan ser deshechas, igual que cualquier ausencia de perdón que esté presente dentro de sus mentes.


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