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DESPIERTA DEL SUEÑO
KENNETH WAPNICK

 

Libera Tu Ser - DESPIERTA DEL SUEÑO

 

Del capítulo 4: La fabricación del mundo: un escondite

La ciencia del siglo veinte ha tenido un gran progreso en su estudio del origen y la naturaleza del universo físico. De hecho, algunos cosmólogos creen que pueden trazar su progreso evolutivo completo –el cual ha tomado billones de años- excepto por las fracciones de segundo iniciales que precedieron a la Gran Explosión que originó al mundo. Lo siguiente es un intento por describir lo que precedió y sucedió en ese instante.

En la discusión de nuestro mito, nos quedamos en que el grupo intermedio proyectó su culpa sobre el grupo sombrío, y de ese modo hace a los miembros de éste responsables por lo que experimentaba como los resultados monstruosos del pensamiento de separación. Esta necesidad de proyectar la culpa ocasionó que el grupo intermedio se opusiese a los designios del experimento del grupo sombrío de fabricar un mundo el cual sería el sustituto del Cielo.

Esta necesidad también privó al grupo intermedio de que entendiese el mensaje de no-oposición que el Espíritu Santo, la Voz del grupo de Luz, estaba tratando de enseñarles. Así pues, el grupo intermedio se encontró en la situación paradójica de oponerse a los dos grupos, con lo cual intensificaba la experiencia de separación. Al agravar aún más este increíble dilema, el grupo intermedio borró de su conciencia la culpa de haber traicionado a Dios por segunda vez: primero, al considerar por una fracción de segundo ese pensamiento de separación, enmarcado en la pregunta hipotética: “Es interesante, me pregunto ¿cómo será eso?”; y en segundo lugar, al hacerse cargo de la defensa de Dios y de Su Reino e iniciar una gran cruzada para oponerse y detener al grupo sombrío, a cuyos miembros consideraban como los malvados. Los miembros del grupo intermedio negaron su propia responsabilidad por la experiencia de los efectos de ese pensamiento irreal de separación, y por lo tanto, no reconocían o no se daban cuenta de que el mensaje de Dios a través del Espíritu Santo es: “El Amor no se opone; no hagan el error real”. Así pues, en efecto le dieron la espalda a Dios por segunda vez.

Ahora, desafortunadamente, la guerra estaba declarada, y en la oposición del grupo intermedio contra el pensamiento de oposición del grupo sombrío el error se había hecho real y el resultado fue el emerger del universo fenomenal. El siguiente pasaje de Un curso de milagros nos recuerda el consejo que el grupo de Luz le habría dado a estas declaraciones de guerra –consejo, sin embargo, al que no se le prestó atención alguna:

Cada vez que respondes a la llamada del ego estás haciendo un llamamiento a la guerra, y la guerra ciertamente te priva de la paz. Mas en esta guerra no hay adversario. Esta es la re-interpretación de la realidad que tienes que hacer para asegurar tu paz, y la única que jamás necesitas hacer. Los que percibes como adversarios forman parte de tu paz, a la cual renuncias cuando los atacas. ¿Cómo se puede tener aquello a lo que se renuncia?” (T-8.I.3:1-5)

Como ya hemos visto en el mito, el grupo intermedio no quería tener nada que ver con la paz del grupo de Luz, y en su lugar devolvería la proyección de pensamiento del grupo sombrío al emitir lo que ellos creían que era un pensamiento puro de luz, sin darse cuenta de que se habían contaminado con el preciso pensamiento de dualidad y de separación en ellos mismos. Era como si el grupo intermedio tratase de curar con manos infectadas la infección del grupo sombrío. “No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente” (T-18.IV.2:1-2).

La falta de claridad en su manera de pensar, como ya hemos visto, la indujo su negación a haber participado de algún modo en la separación y a asumir la responsabilidad por la misma. La situación se agravaba mucho más debido a la necesidad de negar cualquier culpa en ellos, por consiguiente, se hacía necesario que la proyectasen sobre el grupo sombrío. De ahí que el primer asalto de la batalla entre el grupo intermedio y el grupo sombrío produjo la Gran Explosión y la formación del cosmos.

Si el grupo intermedio hubiese podido detenerse en este punto a considerar el significado de lo que contemplaba, no se hubiesen atrapado aún más en el antagonismo, el conflicto y la oposición. Sencillamente se hubiesen echado a un lado, “hubiesen sacudido el polvo de sus pies” y “se hubiesen cambiado” al grupo de Luz. Sin embargo, como hemos visto, la atracción que sentían por esa oposición era muy intensa, e impedía que oyesen la Voz de la Cordura.

La razón le hubiese demostrado al grupo intermedio que de no haberse opuesto a lo que percibían como las intenciones del grupo sombrío (las cuales eran también sus pensamientos, más intensamente negados), el universo material jamás hubiese llegado a existir. La oposición misma al pensamiento de fabricar un sustituto para el Cielo fue lo que solidificó ese pensamiento y le impartió una realidad aparente. Sin esa oposición, los pensamientos del grupo sombrío hubiesen permanecido aislados y sin efecto. La fabricación del mundo requirió del grupo sombrío y del grupo intermedio por igual, puesto que ambos estuvieron de acuerdo en que el error de la separación era real. Al llegar a ese punto, como dijimos en el capítulo anterior, para ellos sería “capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales” (T-27.VIII.6:3).

Los asaltos segundo, tercero y cuarto de la batalla comenzaron con un ritmo de punto-contrapunto, lo cual moldeó los reinos mineral, animal y vegetal. Como hemos visto en el mito, la última y mayor proyección produjo la cual tendría “dominio sobre… toda la tierra” (Génesis 1:26). Aquí el ritmo cambió, cuando el grupo intermedio emitió el pensamiento primero, puesto que tenía la necesidad de arrebatarle al grupo sombrío el control sobre lo que ya se había fabricado. Esta es la razón por la cual el grupo intermedio se ha aferrado tanto, al escenario humano y al cuerpo, y se ha identificado con estos y los protege tanto. En efecto, el cuerpo se convierte en una importante forma de atraparnos en el mundo, como veremos más adelante.

Así observamos que los pensamientos de separación –miedo, odio y ataque- se solidificaron en la forma que llamamos materia, y surgió un mundo de miedo, odio y ataque. Claramente, este mundo era lo opuesto al Reino de Dios, cuya resplandeciente gloria tenía que ser negada por el grupo intermedio si se iba a mantener la naturaleza ilusoria de sus acciones…

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