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CREENCIAS, EXPECTATIVAS Y SUFRIMIENTO
Anna Horno

 

Libera Tu Ser - Reflexiones personales: "CREENCIAS, EXPECTATIVAS Y SUFRIMIENTO"

 

 

Es una creencia la afirmación “yo creo en Dios”, o “yo creo en el infierno”, o “yo creo en la amistad”, o “yo creo en la familia”, o yo creo en lo que sea…

Pero desde mi punto de vista, el término “creencia” abarca muchísimo más que esos cuantos conceptos a los que nos hemos adherido, a falta (en nuestra mente) de Algo mejor con Lo Que identificarnos. Todo nuestro sistema de pensamiento forma parte de las mismas creencias.

Cuando expreso “yo soy una madre responsable”, o “yo soy una persona trabajadora”, o “yo soy una amiga leal”, suceden dos cosas, y ambas implican sufrimiento cuando la idea no se refleja en mi experiencia. En primer lugar, cuando yo creo que lo que soy es lo correcto, automáticamente espero lo mismo de todo el mundo, por tanto, aquellas personas cuyos comportamientos no se ajusten a mis ideales, quedarán excluidas de mi aprobación: esto implica separación. En segundo lugar, si mi conducta en determinada situación se desvía de aquello que creo es lo correcto, estoy añadiendo culpa a mi mente ya debilitada por esta creencia.

Cada vez que “yo quiero”, o “yo deseo” o “yo anhelo” algo… una relación?, un poco más de dinero?, cientos de amigos?, estoy convirtiendo a ese algo en mi dios, y olvidando que Dios sólo Hay Uno y no es ninguno de ellos. Querer, desear o anhelar, son tres palabras distintas que conducen a la misma búsqueda en el lugar equivocado, fruto de una idea errada en mi mente. ¿Por qué y para qué quiero o deseo lo que sea que esté queriendo o deseando? ¿Quizás para cubrir una carencia?, de otro modo no lo desearía porque no lo necesitaría. La creencia en la escasez es nuestra mayor y principal fuente de sufrimiento, y no hace más que perpetuar la experiencia del ego y todo su mundo de ilusiones.

A veces pienso que “debería dejar de fumar”, o “debería hacer esto”, o “debería comportarme de tal o cual manera”… ¿qué consigo con ello?, sólo una cosa: sentirme culpable. “Creo” (jeje) que el “debería” es una de las palabras favoritas del ego. Nos ancla en la idea del pecado, nos hace creer que no somos perfectos, y no siéndolo, ¿cómo íbamos a ser merecedores del Amor de Dios, ni tan siquiera del amor del vecino de al lado?

Dejar de juzgar las situaciones de buenas o malas, dejar de otorgar valor y significado a lo que no lo tiene puesto que no es nada, entregarnos simplemente a la experiencia de la mano de nuestro sabio Consejero…

Cada pequeña o gran molestia en nuestra mente, es una manifestación de que nuestras creencias se están viendo amenazadas, y al defenderlas, el ego se refuerza a sí mismo. Sólo lo que no es real necesita ser defendido, la verdad está fuera del alcance de todo ataque, pues todo lo que Dios crea es eterno e inmutable.

“Yo espero que los demás se comporten correctamente conmigo”… “yo espero que las cosas se hagan como yo quiero”… “yo espero que las vacas vuelen, y que los leones coman manzanas”… Ellos son los culpables por no satisfacer mis expectativas. Si las cosas fueran como yo espero, entonces sí podría vivir feliz y en paz. ¿Dónde queda mi responsabilidad por lo que experimento? ¿Dónde mi compromiso de devolver mi mente a Dios?

En el Cielo no hay diferencia entre ser y tener. En este mundo, el “ser” parece que está condicionado al “tener”, y eso no es ser verdaderamente.

Dejemos de intentar manipular la ilusión. Mejor hacemos orientando nuestro esfuerzo a disciplinar nuestra mente a fin de entregar cualquier forma que adopten nuestras creencias, y permitirnos soltar todos nuestros yo soy, yo quiero, yo deseo, yo anhelo, yo debería, yo espero… para que el Espíritu Santo pueda transformarlos...  es tan poco lo que se nos pide a cambio de nuestra paz y nuestra dicha!!

Cualquier cosa que Le ocultemos no podrá ver la luz, y lo que habita en las tinieblas, es causa de sufrimiento en nuestra experiencia en este mundo.

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«En el mundo interconectado y globalizado de hoy, es común y corriente que gentes de opiniones, creencias y razas diferentes vivan juntas. Es una cuestión de suma importancia entonces, que encontremos maneras de cooperar con los demás, unidos en el espíritu de la mutua aceptación y el respeto.»
S.S. Dalai Lama
«No estoy aquí para enseñar en un sentido convencional, estoy aquí para romper tu corazón, para destrozarlo y dejarlo en pequeños pedazos, para reducirlo hasta que se convierta en fertilizante, para que de ahí surjan tiernos capullos de claridad y nuevos árboles de compasión y tal vez incluso pequeños brotes de sorpresa, regados con tus lágrimas y sudor y nutridos con tu cálida presencia, y estarás tan ocupado cuidando a tus adorados recién nacidos que ni siquiera te quedará tiempo para recordar que alguna vez olvidaste cómo abrir tu corazón.»
Jeff Foster
«Eres espacio... Los pensamientos, imágenes, sensaciones, sonidos, sentimientos, son tus contenidos. Tus contenidos se mueven, cambian, se reacomodan constantemente, sin embargo, el espacio que eres siempre permanece en perfecta quietud. Nunca eres limitado, definido o contenido, integrado ni amenazado por tus contenidos, a los cuales abrazas amorosamente, como una madre abraza a su bebé recién nacido. Saber lo que realmente eres -ese abrazo incondicional a todo el contenido de este momento- es la verdadera alegría.»
Jeff Foster
«Mi dedicación consiste en ser útil a los 7 billones de seres humanos de este planeta, conjuntamente con las criaturas con las que lo compartimos. Si puedes, ayuda y sé útil a los demás, si no puedes, al menos no los lastimes, entonces, cuando todo termine, no sentirás arrepentimiento.»
S.S. Dalai Lama
«Este es un cuerpo temporal, pero lo Intemporal vive en él. El juego de la vida es ir más allá del yo superficial y encontrar la sabiduría no dual y la unidad-amor, el cual es Realidad Intemporal. Es aquí dentro la cueva de tu propio corazón. Cuida al cuerpo, pero no lo adores. Adora a aquél que habita dentro de tu corazón.»
Mooji
«Si quieres ir hasta el final, arrójalo todo. Y justo ahí hay un gozo, una libertad, una luz. Despluma todo a la nada. Arroja tus apegos, tus deseos, tus necesidades e inmediatamente estarás en un estado de frescura total, integridad total. Todo ser humano debería hacer esto de vez en cuando. El buscador serio desarrolla esta despiadada actitud para liberar su mente del colesterol de la identidad egoica. Sé tan vacío y verás que el vacío es totalidad. Y mientras más lo hagas, más disfrutarás el sin esfuerzo de todo. Ignora la voz del intérprete, del periodista del contador o del matemático por un momento y no lo querrás de vuelta. Si quieres llegar hasta el final, arrójalo todo.»
Mooji
«Cuando dejas completamente de esperar una historia mejor, o mejores emociones, o mejores circunstancias, entonces la mente está abierta a indagar hacia aquello que está presente, ahora y siempre, y en paz de manera natural.»
Gangaji
«Cuando podemos reconocer que el alma madura de forma natural y algunas veces con dolor, podemos estar más dispuestos a abrirnos a lo que sea que estemos sintiendo. Podemos parar nuestro proceso de autoprotección y, en vez de eso, autoindagar. Si no nos resistimos a lo que sea que estamos experimentando, entonces la dulzura subyacente de la vida se encuentra incluso en los momentos más amargos.»
Gangaji
«Sufriste en exceso por tu ignorancia. Cargaste tus trapos para un lado y otro. Ahora quédate aquí. En verdad, somos una sola alma, tu y yo. He aquí el sentido profundo de mi relación contigo, porque no existe, entre tú y yo, ni yo, ni tú...»
Rumi
«La observación de sí acarrea ciertos cambios en los procesos internos del hombre… Al observarse arroja, por así decirlo, un rayo de luz sobre sus procesos internos, que hasta entonces trabajaban en completa oscuridad. Y bajo la influencia de esta luz, los mismos procesos comienzan a cambiar.»
George Gurdjieff