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CONVERSACIÓN SOBRE LAS NECESIDADES

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "CONVERSACIÓN SOBRE LAS NECESIDADES"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo IV
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: En esta conversación me gustaría abordar algunos principios metafísicos del Curso y del funcionamiento la mente, sin ser demasiado abstracto ni demasiado teórico. La mente engañada cree tanto en lo concreto, en este mundo, que tenemos que empezar por las cosas concretas y trabajar el camino de vuelta a la mente de abajo a arriba. Empezaremos por la manera inicial en que percibimos las cosas, nuestro problema o situación actual, y luego lo trabajaremos de vuelta a la mente. Le seguiremos el rastro hasta llegar a las creencias y a lo que pasa en la mente, porque ahí es donde está nuestra liberación en realidad. Nos interesa mantener la intención de aclararnos muy bien sobre el ego, de ser capaces de ver al ego como lo que es, y quedarnos por encima del campo de batalla. Lo primero que uno consigue es notar a qué está apegado. Y hay mucho que agradecer por esto, porque no se puede empezar a soltar algo hasta que no se lo ve. Cada vez que te venga una pregunta a la mente, si quieres preguntarme algo, siéntete libre de expresarlo. No hay preguntas buenas ni malas. ¿Tiene ya alguien alguna pregunta?

Participante: Sobre el dinero... [risa] He estado intentando aclararme sobre aplicar el Curso y luego hacer que las cosas se manifiesten de cierta manera. Explícamelo.

David: Todo el asunto de manifestar.

Participante: Bueno, yo no hago más que leer que se puede hacer estas correcciones y luego no sufres ninguna consecuencia, esa parte, y en cierto modo está vinculado con estar en paz y...

David: Es verdad que el Curso va todo derecho a decir que tiene una única meta, que es la tranquilidad de espíritu, o la paz de Dios. La gente se pregunta a menudo qué dice el curso de la abundancia, de manifestar, etc. Básicamente, la primera cosa que necesita trabajarse con el Curso es darse cuenta de que todo el que viene a este mundo se percibe a sí mismo como muy insignificante, débil y frágil en algún sentido. Hay ciertas maneras de lidiar con esto. Hay quien intenta compensar con dinero o propiedades, o con determinadas relaciones. Pero tu valía la estableció Dios: nada de lo que tú puedas pensar, decir o hacer es necesario para establecer tu valía. Sin embargo la mente cree ser una persona muy pequeña dentro de un cuerpo, que tiene que esforzarse y luchar constantemente para mantener la cabeza por encima del agua, sea en lo financiero, sea en lo relacionado con la salud... y esto de muchas maneras distintas.

Hay muchos sistemas metafísicos que tratan la idea de manifestar; si de verdad te centras en visualizar y mantener cierta cosa en tu mente, vendrá a ti. Yo vería eso como un trampolín. La meta superior de la oración es la Expiación, la tranquilidad de espíritu. Descubrir que, en efecto, parece que eres capaz de manifestar ciertas cosas puede ser un trampolín en el camino, porque te ayuda a ver que tu mente es poderosa. Pero una vez que la experiencia te demuestra lo poderosa que es tu mente, tienes que preguntarte cuál es de verdad la meta que quieres. ¿Por qué no hacer que tu meta sea la Expiación, la tranquilidad de espíritu?

Sobre el dinero: puede haber miedo a no tener suficiente. Para mí, se trataba de soltar mis ambiciones mundanas, de soltar mis intentos de lograr cosas, y también de no juzgar los resultados. Se necesita confianza para hacer esto y ver que todo se soluciona. El Espíritu Santo es la red de seguridad, pero a veces parece que caminamos sobre la cuerda floja. Oímos decir que el Espíritu Santo está ahí dentro, pero lo normal es que, hasta que no parece que nos tambaleamos y caemos, y aterrizamos en la red, no nos damos cuenta de que siempre ha estado ahí. Todo se reduce a ¿para qué es esto? El contenido es el propósito de nuestra mente, el contenido es la pregunta del propósito; ¿para qué es esto? Esa es una pregunta muy ajena al ego. El ego está empeñado en los resultados en la forma, en ponerse metas externas concretas y esforzarse para lograrlas. Y cuando las consigues, te sientes como caramba, ¡aún no soy feliz!, ¿y ahora qué? El juego de seré feliz cuando tal y cual... nuncase acaba.

Que la paz es una decisión es una idea poderosa. En cierto modo es en eso en lo que el Curso se desvía de todas las psicoterapias y prácticas que recomiendan ir al pasado, a ponerse en contacto con los recuerdos y escenas inconscientes que se consideran la causa del problema. No hay nada en tu pasado que esté causando el problema presente. Esto es muy radical, considerando que hay tantas psicoterapias que dicen que hay que ahondar en el pasado. La tranquilidad de espíritu, igual que la culpabilidad, el miedo y el enfado, se basa en una decisión en el presente, una decisión que estás tomando en este mismísimo instante. En lugar de ir al pasado de caza de brujas, el foco está en una decisión en el momento presente. Si seguimos esto un poco más lejos, una decisión es una conclusión basada en todo lo que creemos. Así que mi tranquilidad de espíritu, o mi estado mental, depende de una decisión que tomo en el presente, y esa decisión es una conclusión basada en todas mis creencias.

Es importante ponerse en contacto con las creencias inconscientes de nuestra mente. Sin subirlas ante la luz, para mirarlas frente a frente y ver lo que son, las suposiciones seguirán ocultas bajo la superficie. Y entonces es cuando uno parece un robot. Levantarse por la mañana, cepillarse los dientes, prepararse para el trabajo, uno va haciendo todos los gestos. ¿Cuántos de nosotros se despiertan por la mañana, se sientan en la cama y se preguntan: cuál es la naturaleza de la realidad? Ni siquiera me voy a cepillar los dientes hasta que tenga una idea clara de esto. [risas]. Es como si te pusieras en marcha y luego, a lo mejor a la hora de comer o en algún momento en el trabajo, dejas entrar a alguna de esas preguntas. A veces vienen en la forma ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué propósito tiene todo esto? A menudo todas las cosas que crees que tienes que hacer barren a un lado esas preguntas; es como si todas las "cosas prácticas" se interpusieran en el camino de empezar a investigar esas preguntas. El ego nos querría tener sin esas preguntas en la mente, porque cuanto más entramos en la mente, más empezamos a cuestionar las creencias sobre las que está construido este mundo.

Cuando hablamos de la idea de decisión también hablamos en la idea de poder elegir. Cuando yo estaba creciendo siempre tuve un sentimiento de destino, pero la idea de predeterminación me desagradaba de verdad. Las ideas de destino y predeterminación parecían eliminar mi poder de elegir. En psicología estudié el conductismo, que sostiene que todo está predeterminado por tu ambiente; todo es estímulo y respuesta; tu sólo reaccionas a tu ambiente. No me gustaba mucho esa idea porque significa que yo sólo soy una víctima y que estoy completamente determinado por mis circunstancias. Me gustaba la idea de poder elegir y entonces oí hablar de los psíquicos, de gente que literalmente lee el futuro o el pasado; como si estuvieran leyendo un guión o algo así. ¿Cómo podían esos psíquicos predecir lo que iba a ocurrir? ¿Cómo pueden leer el futuro y ver el destino? ¿Cómo juntas las dos cosas? ¿Cómo juntas el libre albedrío o poder de elegir con el destino?

El Curso me lo puso todo junto. El guión está escrito. Durante el instante santo todos los guiones y todas las percepciones fueron deshilados –en un instante– y el Espíritu Santo fue dado como respuesta simultánea a todos ellos. Todos los acontecimientos tuvieron lugar en un instante específico. ¿Dónde entra entonces el poder elegir? Tu única alternativa es cómo miras lo que hay en la pantalla. Siempre tienes poder de elegir entre mirar con la lente del ego y mirar con la lente del Espíritu Santo. Dentro del marco de referencia del sueño esa es nuestra única alternativa. No es lo que parece, porque parece que somos personas en este inmenso mundo y no parece, al principio, que estemos soñando un sueño, parece que somos los personajes del sueño que atravesamos cada día. Y parece que elegimos como personas. En otras palabras, podemos elegir lo que nos ponemos por la mañana, qué comemos, dónde vamos y ese tipo de cosas. Eso es lo que significa elegir en este mundo. El ego recomienda, por ejemplo, que cuanto más dinero tengas más podrás elegir, más libertad vas a tener, ¿verdad? Un curso de milagros dice que el único poder de elegir que tienes en todo momento es cómo miras lo que está ocurriendo. Ahí es donde yace la libertad. La libertad no yace, por así decirlo, en elegir entre ilusiones, elegir entre una camisa azul y otra verde. No entretengas tu mente en elegir entre ilusiones. Puedes tener un gran dilema, ¿me conviene leer el Curso esta noche o ver este programa de la televisión? Básicamente la pregunta real es: ¿Qué propósito le voy a dar a leer el Curso? ¿Qué propósito le voy a dar a ver el programa de la televisión? ¿Para qué es esto? ¿Cuál es su propósito? La única manera de que te despiertes a la realidad eterna de tu verdadera identidad como Cristo, el Hijo de Dios, es ver la elección donde está; hay que ver el problema donde está.

En el estado de engaño los problemas parecen estar en la pantalla, en el mundo. El problema es no tener el dinero del alquiler o que alguien te bloquea en la carretera, o un pellejo de una uña arrancado, o cáncer, o la suegra que no te habla. Si percibes que el problema está en la pantalla   ̶en el mundo  ̶ estás clavado, porque los problemas externos no tienen ninguna solución. Parece que salimos con soluciones, aparece el dinero del alquiler, etc. Por ejemplo la polio parecía ser un gran problema y entonces salimos con la vacuna de la polio; ¡Ah, una solución! Se parece mucho a ir empujando cositas para tapar los agujeros de una presa rota. La razón de que sea importante ver la decisión, el poder de elegir, y el problema donde están es porque ahí fuera en el mundo nunca podrá resolverse. El ego recomienda: aborda el asunto de la escasez consiguiendo un empleo en el que paguen mucho dinero, como si eso fuese a resolver tu problema de escasez. Esa es la manera obvia de lidiar con el problema. ¡Pero la escasez es una creencia de tu mente! Y la única manera de que alguna vez sanes completamente es llevar la creencia en la escasez ante el Espíritu Santo. Entonces la creencia se acabará, y ya no tendrás el problema.

Participante: ¡Eso es lo que yo quiero saber hacer! Quiero saber cómo se acaba con la creencia en la escasez. ¡Entonces no tendré el problema porque tendré dinero! [risas].

David: No. La percepción cambiará.

Participante: Lo siento, es sólo que soy lento.

David: ¡Está bien! Podemos utilizar el asunto del dinero, porque los asuntos de dinero y los asuntos de cualquier otra cosa son básicamente lo mismo.

Participante: Yo sé que no está ahí fuera, pero no puedo imaginarme cómo arreglarlo aquí dentro. Quiero decir, necesito una casa donde vivir, creo que eso lo sé ¿no?

David: En una de las primerísimas secciones del Curso –La ilusión de las necesidades– Jesús dice que la idea del orden de las necesidades brotó porque se estaba cometiendo un error fundamental. El error fundamental es creer en la carencia, la creencia en que carezco de algo, que no estoy completo o íntegro.

al haber cometido ese error fundamental, ya te habías fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. A medida que te vas integrando te vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. Cuando las necesidades se unifican suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto. La idea de un orden de necesidades, que proviene del error original de que uno puede estar separado de Dios, requiere corrección en su propio nivel antes de que pueda corregirse el error de percibir niveles. T-1.VI.2-3.

Llevémoslo de vuelta a lo práctico. Cuando pensamos en el mundo, cuando pensamos en nosotros mismos como personas en el mundo, parece que tenemos necesidades de distintos niveles. Podemos hablar del nivel mental, podemos hablar del nivel emocional. ¿Alguien conoce la jerarquía de necesidades de Maslow que habla de niveles básicos: comida, ropa, un lugar de refugio, sexo, etc.? También habla de necesidades de auto-realización, de alcanzar tu potencial completo. Para ser más concreto, ¿qué pasaría si hiciésemos una ronda por esta sala y cada uno hablase de las cosas que realmente le interesan y en las que cree? Algunos hablarían de temas ecológicos, otros de erradicar el SIDA, otros podrían tener en mente problemas interpersonales con su marido o su hija, necesidades financieras, problemas de salud crónicos, enfermedades, trastornos. Hay tantos temas diferentes. Parece que salvar los delfines, el cáncer, y la relación interpersonal con tu madre son cosas realmente distintas. Esto es la ilusión de los niveles de necesidades. Las lecciones 79 y 80 del Libro de Ejercicios enseñan: "Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto" y luego "Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto". Si lo lees a bocajarro, "Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto" es como: Espera un poco, yo no me siento así. Parece que cada día tienes que lidiar con problemas, problemas interpersonales, de supervivencia, y así sucesivamente. Pero sólo tienes un problema y hay una solución para ese problema. ¿No es hermoso pensar que es tan sencillo? Si hay tal cosa como la verdad, tiene que ser sencilla: un problema, una solución. Si percibo que el problema está en el mundo, entonces no se puede resolver, porque el Espíritu Santo es la única respuesta a ese problema y el Espíritu Santo está en la mente. Dios no colocó la respuesta donde no estaba el problema. No colocó la respuesta ahí fuera en la pantalla. Él no colocó la respuesta en el mundo, colocó la respuesta en la mente del Hijo durmiente. Y ahí es donde está el Espíritu Santo.

El Curso te recuerda constantemente que lleves las ilusiones ante la verdad. Lleva tus creencias falsas ante la luz, ante el Espíritu Santo en tu mente. Las ideas falsas y las creencia falsas que hay en la mente están todas del revés. Todas comparten el error básico de que hay algo causativo en la pantalla, y que tu mente es su efecto. Por ejemplo, mencionaste que prefieres un día de 27° a uno de 16°; la mente tiene creencias en preferencias sobre temperaturas. A algunos les gusta caliente y a otros les gusta fría. Parece que hay algo en la pantalla –el sol– que hace que pases calor. Si no le das bastante comida a este cuerpo eso hace que tengas hambre. No ves que el hambre tenga nada que ver con la creencia de tu mente en que te has separado de Dios. Crees que tienes hambre porque no has comido bastante. Es un poco como cuando eras un chiquillo y te peleabas con tu hermana pequeña o con otro chiquillo del vecindario. Ibas corriendo a tu mamá a contarle que fulanito te había puesto furioso, o que había herido tus sentimientos. O a lo mejor tu jefe te ha reñido, lo cual te hizo echar chispas y perder tu tranquilidad de espíritu. El mundo y el ego enseñan que siempre hay algo en la pantalla que es la causa de tu disgusto, y no sólo eso, siempre hay algo en la pantalla que es la causa de tu felicidad, como ese gigantesco helado de vainilla con chocolate caliente; esta noche soy feliz porque me toca mi helado de vainilla con chocolate caliente. O he conseguido la mujer que estaba persiguiendo toda mi vida; por fin se enamoró de mí, así que ahora soy feliz y cabalgaremos juntos hacia la puesta de sol. No importa lo que sea: tengo el trabajo perfecto, conseguí el ascenso perfecto, tengo la casa perfecta y vivo en la zona perfecta. No, no, nuestra tranquilidad de espíritu y nuestros disgustos no tienen nada en absoluto que ver con lo que está pasando en la pantalla, pero tienen todo que ver con nuestra interpretación de lo que está pasando en la pantalla.

Estás siempre atribuyéndole a las cosas todo el significado que estás sintiendo. Todos los sentimientos que tienes viendo una película, por ejemplo, vienen de dentro de ti. Nunca reaccionas directamente a lo que ocurre, siempre reaccionas a tu interpretación de lo que está pasando. Lo que necesitas corregir son tus interpretaciones y percepciones. ¿Cuántos de nosotros hemos intentado corregir las cosas en el nivel de la conducta? Estoy demasiado gordo, me pondré a dieta. No tengo suficiente dinero, conseguiré un trabajo mejor. Tengo cierto tipo de enfermedad así que iré al especialista que la opera o que me da tal clase de medicina. O modificación de la conducta: quiero ser un buen cristiano como Jesús y ser bondadoso así que voy a intentar ser una persona bondadosa. Mientras tanto dentro hay enfado o furia, pero estamos intentando ponernos una máscara bonita porque queremos hacer la cosa bondadosa. Olvídate de tu conducta. La conducta se deducirá automáticamente de tus pensamientos y percepciones. No intentes arreglar las cosas ahí afuera en tu conducta sino sígueme adentro con esto. Mira a la percepción y saca arriba las creencias falsas. Entonces habrá una transformación de tu mente. La conducta se deducirá de manera automática ¿No tiene sentido esto? Se puede ver intuitivamente dónde va esto.

Participante: Veo que tiene sentido, pero creo que lo que a veces nos confunde es que se nos enseña que lo que hay en nuestro mundo es un reflejo de lo que hay en la mente. Y yo pienso: Vale, vayamos aquí a la fuente y si esto cambia  –si me vuelvo uno con Dios– entonces esto se deducirá de manera automática. No es realista creer que de repente nos vamos a volver millonarios. Pero si vienes a la consciencia y de verdad te das cuenta de que no tienes carencias o de que no estás enfermo, ¿no habría cierta clase de cambio en el mundo exterior para reflejar el cambio de la mente?

David: El error es que la mente engañada cree de verdad que ahí fuera hay un mundo objetivo, un mundo aparte de ti y de mí, pero toda percepción es completamente subjetiva. Cada vez que cualquier "fragmento" mira por la lente del ego, ve el mundo de una manera distorsionada.

Participante: Entonces ¿el cambio es ver que, para empezar, nunca hubo ninguna carencia ni estuvimos enfermos en realidad?

David: Hay la claridad de ver la elección donde está, de ver que sólo fue una percepción errada.

Participante: A veces cuando noto que me enfrento con un oso enorme en medio de la carretera en este sueño en el que estoy, lo que ha sido útil es reconocer que mi meta para este día es la paz de Dios, sólo para hoy. A veces eso es todo lo que soy capaz de hacer.

David: Eso simplifica las cosas, realmente las trae a casa. Lo importante es permanecer en paz y estar abierto a la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no funciona en el mundo. Está en la mente. Puede asustarte mucho, pero el Espíritu Santo te alcanzará donde quiera que creas estar. Si crees que eres una madre con tres chiquillos y sólo te quedan tres dólares, cuando realmente dejes a un lado la cháchara y te centres en la paz como meta, puedes recibir orientaciones concretas sobre los pasos a dar. En este caso no es muy útil sentarte ahí a pensar que Dios es abstracto y no sabe nada de este mundo. Céntrate en la paz y luego estate abierta a quién llamar o qué hacer a continuación. Esto lo hace muy práctico. Y ni de ninguna manera busques resultados. Juzgar, o medir lo bien que lo estás haciendo por los resultados es una trampa.

Mucha gente cae en esta trampa con la enfermedad. Hablamos de que la enfermedad es una decisión, y de que nuestro estado mental es completamente responsabilidad nuestra; no hay nada fuera de nosotros y no hay que echarle la culpa a Dios ni al modelo médico ni a los médicos. La gente toma esta idea y la junta con un diagnóstico de cáncer, o con la gripe, y empieza a pensar: debería ser capaz de hacerlo mejor que esto. Esto aún es confusión de identidades. Decir que soy responsable y enseguida ponerlo junto con ¡Ay, tengo cáncer! es intentar combinar dos niveles distintos. Recuerda: somos responsables de la manera en que miramos las cosas, si esto lo llevas a y yo tengo cáncer, ahí hay una confusión de "yo". Si miras la idea de que la enfermedad es una proyección de la culpabilidad sobre el cuerpo. Ay Dios, ¿qué me estoy haciendo a mí mismo? Eso es confusión de niveles. ¿Está Cristo proyectando la enfermedad sobre sí mismo? Hay una identificación muy fuerte de la mente con "mi cuerpo": "esto soy yo". El Curso nos guía suavemente fuera de la identificación con el cuerpo hasta un punto desde donde veamos que somos mente. Podemos aclararnos con lo que es el ego y sacar nuestra mente de él. En otras palabras, quitarle el jugo, quitarle el poder, y en ese punto elegiremos la paz. Pero mientras creamos que el ego nos ofrece algo y aún apoyemos eso, nuestras mentes no están dispuestas a elegir la paz, queremos hacer excepciones. Queremos que haya un orden de dificultad de los milagros. Este de aquí es más difícil que aquel. Queremos aferrarnos a las excepciones.

Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. Es con tus pensamientos, pues con los que tene­mos que trabajar, si es que tu percepción del mundo ha de cam­biar. Si la causa del mundo que ves son los pensamientos de ataque, debes aprender que ésos son los pensamientos que no deseas. Ej-23.1.

Los pensamientos de ataque serían análogos a los pensamientos del revés de los que estábamos hablando; el pensamiento basado en el ego de que la causa está fuera de mi mente.

De nada sirve lamentarse del mundo. De nada sirve tratar de cam­biarlo. No se puede cambiar porque no es más que un efecto. Ej-23.2.

Estas son afirmaciones muy fuertes. Es como en la analogía de la pantalla de cine. Tienes un proyector y una película con imágenes oscuras moviéndose por ella. Cuando la luz brilla a través de las imágenes oscuras, se ven sombras danzando en la pantalla. ¿Has estado alguna vez en un cine cuando hubo un fallo de la película? Cuando intentamos cambiar cosas en el mundo, o miramos al mundo para que las cosas cambien, es como subir a dar golpes a la pantalla en lugar de ir a ver al encargado de la sala de proyección. Puede verse que sería tonto hacer eso. Esto es literalmente como la película que pasa por el proyector. Una vez que eres capaz de pasar por alto esos pensamientos oscuros el mundo, por así decirlo, se ilumina. El Curso habla inclusos de episodios de luz y da algunas metáforas de eso. Cuando soltamos los pensamientos de ataque nuestra percepción, literalmente, se ilumina. Ahora bien, eso no te dice nada de lo que pasa ahí fuera. Dicho de otra manera, cuando Jesús aceptó la Expiación no pareció que el mundo cambiase muchísimo, los judíos siguieron peleando contra el Imperio Romano. El mundo aún parecía ser un lío, pero Jesús dice que eso sólo es la percepción retorcida del ego. Cuando ves guerra y conflictos y peleas, estás mirando con la lente del ego y eso es lo retorcido. No se trata de nada de lo que hay ahí fuera, en y por sí mismo.

Participante: Creo que se haga lo que se haga, el mundo va a seguir estando fastidiado. Como con una película de video, si no te gusta una escena puedes hacerla pasar rápido pero luego vendrá otra escena que no te guste. Cuando no es una cosa es otra. Incluso puedes hacer de este mundo un sitio agradable donde vivir hasta cierto punto, pero en el análisis definitivo vas a tener que mirar a todos esos problemas y decir ¿a quién le importan? Así lo hizo  Jesús. Él dijo: "En este mundo no hay por qué tener tribulaciones porque yo he vencido al mundo. Por eso es por lo que debes estar animado". T-4.I.13. Hay que elevarse por encima del mundo y ni siquiera ver sus problemas como problemas.

David: Sí, la sanación real es ser capaz de elevarse por encima de ellos así.

Participante: Eso quería decir, que no es tanto sanar el mundo como sanarse uno a sí mismo. Y una vez que uno, sana los problemas del mundo ya no importan porque ni siquiera los ve.

David: Eso es lo que inicialmente me puso en marcha a mí. Hablé antes de no ser capaz de reconciliar a Dios con lo que estaba viendo con estos ojos. Tenía el sentimiento de que Dios lo sabía todo, estaba lleno de amor y era todopoderoso. Todo eso parecía resonar, pero luego tengo estos ojos y estos oídos, y veo las noticias de la televisión. Cuando dices no me importa, esa es la buena noticia: el mundo tal como lo percibes con la lente distorsionada es irreconciliable con Dios. No sirve de nada intentar ajustar al uno con el otro. La Filosofía y la Ciencia lo han intentado, se ha hecho toda clase de esfuerzos para reconciliar cómo ocurrió esto. Dios no creó las enfermedades, Dios no creó las guerras, ¡Dios no creó esas cosas! Pero cuando miras por una lente retorcida, lo ves fuera de ti mismo. Sanar es ver que la división está en tu propia mente. Entonces puedes ver que la corrección también está en tu mente.

Me gusta usar la analogía del retro-proyector. Hay esta luz blanca, bella y pura en la pantalla y entonces se ponen encima todas las transparencias. Uno puede imaginarse dibujando un cuerpo. Ahora hay una transparencia con un cuerpo, ya tenemos la forma. Luego el ego dice que este cuerpo es macho o hembra y le pone color a su piel: algunos blancos, algunos negros. Luego podemos poner ahí edad. Y ya tenemos todos los problemas: discriminaciones por edad, por sexo, por raza... parece que esos son grandes problemas en el mundo, se oye hablar de ellos en las noticias. Pero el Curso dice básicamente que la discriminación por la edad está en tu mente, la discriminación por el sexo en tu mente, la discriminación por la raza está en tu mente. ¡El sistema de creencias del ego está en tu mente! El problema de la desigualdad no está en el mundo. Está en la mente dividida.

Se puede ver que este es un proceso de desaprender o de restar. No es que necesites asistir a x seminarios y leerte x libros, y entonces alguna vez en el futuro –si tienes suerte– finalmente llegarás. En realidad es cosa de restar. [risas]. Ahora mismo tú ya eres eso. Pero esas otras cosas están puestas encima. Por eso es tan valioso mirar juntos a todas las construcciones de nuestra mente que creemos ser. Son sólo creencias.

Hay muchos ejercicios de entrenamiento mental y meditaciones guiadas en el Curso que están diseñados para ayudarte a sumergirte por debajo de los pensamientos y creencias. Es importante darse cuenta de que este es un curso de transformación mental, no es un curso sobre memorizar texto y hablar de él. Sumergirse por debajo de los pensamientos es importantísimo. El resto del libro te ayuda a empezar a volverte consciente de los pensamientos del revés y algunos conceptos e ideas que tienes, pero realmente se concreta en un trabajo de lo que yo llamo observar la mente.


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