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APTITUDES, TRABAJO Y PROPÓSITO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "APTITUDES, TRABAJO Y PROPÓSITO"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo VI
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: Vivimos en un mundo falso: todo lo que hay en él es falso. ¿Qué podemos hacer con eso? Nos podemos levantar por la mañana y decirnos a nosotros mismos que todo es falso, pero eso no hace que se vaya la sensación de estar constreñidos por las consecuencias. Lo que realmente necesitamos es pasárselo todo al Espíritu Santo. La sección titulada La curación como reconocimiento de la verdad empieza a articular cómo será esto. "El Espíritu Santo te enseña a usar lo que el ego ha fabricado a fin de enseñarte lo opuesto a lo que el ego ha 'aprendido'". T-7.IV.3. Este mundo es aprendido: todo lo que se puede aprender se puede desaprender. El ego es aprendido. En la sección El concepto del yo frente al verdadero Ser, dice: "El propósito de las enseñanzas del mundo es que cada individuo forje un concepto de sí mismo. Éste es su propósito: que vengas sin un yo, y que fabriques uno a medida que creces". T-31.V.1.

Desde el momento en que aprendemos a hablar, aprendemos a poner etiquetas a las cosas: esto es una pelota, eso es una mesa, eres un chico, o una chica, etcétera. Ahí vamos. La mente quiere un concepto del yo falso y parece que está aprendiendo la separación: aprendiendo que cada cosa tiene un propósito diferente. Las enseñanzas del mundo sólo refuerzan lo que la mente cree. Pero, una vez más, el Espíritu Santo sabe utilizar lo que fabricó el ego.

Lo que el ego ha aprendido es tan irrelevante como la facultad particular que utilizó para aprenderlo. Lo único que tienes que hacer es esforzarte por aprender, pues el Espíritu Santo tiene un objetivo unificado para tus esfuerzos. Si se aplican diferentes facultades a un solo objetivo durante un período de tiempo lo suficientemente largo, las facultades en sí se unifican. Esto se debe a que se canalizan en una sola dirección, o de la misma manera. En última instancia, pues, todas contribuyen a un mismo resultado, y, en virtud de ello, se pone de relieve lo que tienen en común en vez de sus diferencias. T-7.IV.3.

Parece como si cada cual tuviese aptitudes diferentes, pero todas las aptitudes, si se aplican al mismo propósito, serán canalizadas: las diferencias entre ellas desaparecerán de la consciencia. Tocar el violín, por ejemplo, es una aptitud muy desarrollada pero la pregunta que hay por debajo de todo esto es: "¿Para qué es?"

Participante: De manera que, después de un tiempo, en realidad no importa si estoy poniendo mantequilla en el pan o tocando el violín porque todas mis aptitudes están canalizadas en una sola dirección y se unifican.

David: La buena noticia es que no tengo que fingir que no tengo habilidades. Aún puedo utilizarlas, pero el propósito que les doy ha cambiado. Cuando llevamos la atención hacia el perdón como nuestro único propósito, algunas cosas empiezan a desmoronarse. Podríamos no vernos ya envueltos en cosas que antes parecían servir, pero nada se desperdicia en el sentido de que todas las habilidades se pueden utilizar mientras estén canalizadas.

Todas las capacidades deben entregársele, por lo tanto, al Espíritu Santo, Quien sabe cómo usarlas debidamente. Las usa exclusivamente para curar porque únicamente te conoce en tu plenitud. Al curar aprendes lo que es la plenitud, y al aprender lo que es la plenitud, aprendes a recordar a Dios. [...] Curar es la manera de desvanecer la creencia de que existen diferencias; al ser la única manera de percibir a la Filiación como una sola entidad. T-7.IV.4,5.

Sanar se puede igualar a tener un único propósito unificado para todo. Cuando deseas mucho mirarlo todo a través de la lente del Espíritu Santo, de cualquier manera en que parezca ser utilizado en el mundo de la forma, los cambios de conducta vendrán de manera automática, como subproducto de ese deseo. Los milagros no deberían elegirse conscientemente. Todo lo que tienes que hacer es estar listo, el Espíritu Santo hará los milagros por medio de ti. Tienes que soltar el componente de la conducta: ha de ser un subproducto de tus pensamientos. Mientras haya intentos de controlar, los milagros no serán puros. ¡Qué esfuerzo intentar imaginarse lo que hay que hacer y lo que hay que decir! Hay una cantidad enorme de esfuerzo en querer hacerlo todo perfectamente bien: te quedas atrapado en el nivel de la forma, lo cual induce culpabilidad.

Participante: Y si alguien no acepta el milagro cuando se lo estás ofreciendo te sientes como si hubieras hecho algo mal.

David: Ahí estamos otra vez: ¡la culpabilidad! "El cuerpo no es más que un marco para desarrollar capacidades, lo cual no tiene nada que ver con el uso que se hace de ellas. Dicho uso procede de una decisión". T-7.V.1. Aquí está de nuevo el tema de la forma y el contenido. Una decisión en la mente es contenido. Una decisión de  propósito se puede tomar haciendo esta pregunta sobre todas y cada una de las cosas: ¿Para qué es? Entrenar a la mente a plantear esa pregunta en todas las situaciones es lo más opuesto y contrario a la manera en que piensa la mente engañada. La mente engañada se sumerge en las cosas creyendo que ya sabe para qué son. La mente engañada está convencida de que ya sabe para qué es todo. Siempre tiene algo que ver con la forma y los resultados, sea ir de compras, lavar la ropa, ir al trabajo, jugar al tenis, etcétera. Tenemos que aceptar el propósito del Espíritu Santo de la curación o el perdón como nuestra única función, pero esto es sólo una parte. La otra parte es soltar las metas del ego. El concepto del yo está implicado en cualquier cosa sobre la que tengamos expectativas o intereses. El ego tiene toda clase de metas y resultados que quiere obtener.

Recuerda, la mente engañada cree que el concepto del yo es su propia existencia, de manera que percibe que el propósito del Espíritu Santo exige sacrificios. Nos interesa llevar esto al contexto de hacia qué nos estamos moviendo, sabiendo que las cosas van a desaparecer automáticamente, en lugar de pensar que tenemos que pelear contra el ego a cada paso del camino, y que tenemos que abandonar las cosas que valoramos. La lección 154 del Libro de Ejercicios articula hacia qué nos estamos moviendo: "Me cuento entre los ministros de Dios". ¿Cuántos de entre nosotros han pensado en sí mismos como ministros de Dios? Es clave mantener en la mente, mientras vamos hacia esto, que de todo lo que se trata es de soltarse, de empezar a poner fuera el "yo" y el "mío". Uno no pone por escrito todas sus aptitudes y luego intenta imaginarse cómo las va a unificar para que todo funcione. Uno no es el que va a imaginarlo. ¡Esa es una buena noticia! Uno no tiene que sentirse bajo el peso de intentar poner juntas esas cosas. Pásale tus habilidades y aptitudes al Espíritu Santo. Él es el que tiene que tomar esas decisiones. El ve la mejor manera de utilizarlas.

No seamos hoy ni arrogantes ni falsamente humildes. Ya hemos superado tales necedades. No podemos juzgarnos a nosotros mismos, ni hace falta que lo hagamos. Eso no es sino aplazar la decisión y posponer entregarnos de lleno al ejercicio de nuestra función. Nuestro papel no es juzgar nuestra valía, ni tampoco podríamos saber cuál es el mejor papel para nosotros o qué es lo que podemos hacer dentro de un plan más amplio que no podemos captar en su totalidad. Nuestro papel se nos asigna en el Cielo, no en el infierno. Y lo que pensamos que es debilidad puede ser fortaleza, y lo que creemos que es nuestra fortaleza a menudo es arrogancia.

Sea cual sea el papel que se te haya asignado, fue seleccionado por la Voz que habla por Dios, Cuya función es asimismo hablar por ti. El Espíritu Santo escoge y acepta tu papel por ti, toda vez que ve tus puntos fuertes exactamente como son, y es igualmente consciente de dónde se puede hacer mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién pueden ayudar y cuándo. Él no actúa sin tu consentimiento. Pero no se deja engañar con respecto a lo que eres, y escucha solamente Su Voz en ti.

Mediante esta capacidad Suya de oír una sola Voz, la Cual es la Suya Propia, es como tú por fin cobras conciencia de que en ti solo hay una Voz. Y esa sola Voz te asigna tu función, te la comunica, y te proporciona las fuerzas necesarias para poder entender lo que es, para poder llevar a cabo lo que requiere, así como para poder triunfar en todo lo que hagas que tenga que ver con ella. Dios se une a Su Hijo en esto, y Su Hijo se convierte de este modo en el mensajero de la unidad junto con Él. Ej-154.1-3.

Ahí tenemos una frase que consta de tres partes: "Y esa sola Voz te asigna tu función, te la comunica, y te proporciona las fuerzas necesarias para poder entender lo que es, para poder llevar a cabo lo que requiere, así como para poder triunfar en todo lo que hagas que tenga que ver con ella". Puede verse que esto se basa en escuchar. Es similar a la oración: "Estoy aquí únicamente para ser útil. Estoy aquí en representación de Aquel que me envió. No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará". T-2.V.A.18.

La única manera de que nuestras aptitudes puedan unificarse es, literalmente, seguir instrucciones momento a momento, sobre la base de la fe. Esta es la cara opuesta de la manera en que parecen ser las cosas en este mundo. El mundo dice que para estar seguro y confiado tienes que planear y tenerlo todo bien controlado. Pero éste es un enfoque totalmente intuitivo del escuchar. Las aptitudes analíticas en las que habías confiado salen todas por la ventana. Puede parecer que da un poco de miedo, como caminar por una cornisa y confiar en que habrá algo que te pare si te caes. Hay una pequeña sección de la lección 135 que nos puede ayudar a aclarar más este tema:

La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran plan que se diseñó para el bien de todos. Ej-135.11.

Puede verse que de lo que estamos hablando es de soltar completamente.

Participante: Eso está muy en contradicción con lo que el mundo parece.

David: Es una gran contradicción. Cuando iba a clases de urbanismo, tuve una asignatura de resolución de problemas. Se define los recursos, se analiza los factores y se genera todos los diferentes enfoques. Luego uno decide cuál es el que quiere, uno se vuelve competente en esto. Todo el mundo lo hace en cierta medida, sea en el supermercado, con la carrera profesional o consiguiendo que le arreglen su automóvil. ¿Dónde es mejor el precio? Es el mismo tipo de cosa. Ahora estamos llegando al soltar todo eso, a soltar el hacer basado en nuestras experiencias pasadas, soltar el decir que sabes por experiencia que puedes conseguir un producto más barato en la tienda A, o que sabes por experiencia que seguir cierto curso te va a llevar más adelante que cierto otro curso. He aquí uno de los párrafos más asombrosos de todo este libro:

La mente que ha sanado se ha liberado de la creencia de que tiene que planear, si bien no puede saber cuál sería el mejor desenlace, los medios por los que éste se puede alcanzar, ni cómo reconocer el problema que el plan tiene como propósito solucionar. Ej-135.12.

No se puede saber antes de tiempo cuál es el problema, tanto si parece ser tuyo como si parece ser de otro. Él está diciendo que no puedes reconocer de antemano el problema para cuya solución se hizo el plan. A todos se nos ha enseñado que se logra el mejor resultado definiendo el problema y sabiendo qué metas son las mejores. En eso es en lo que se basa todo el juzgar del mundo: sabes cuáles son los resultados buenos y los resultados malos, de manera que puedes esforzarte para lograr los resultados buenos y evitar los malos. Él está diciendo que no puedes saber eso, ni puedes saber cuáles son los medios por los que se logra. Tienes que confiar en Él.

"La mente que se dedica a hacer planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros". Ej-135.15. ¡Esto ha sido toda tu vida! Mira todas nuestras vidas. ¿Qué clase de vida es esta si uno no intenta planear o controlar los acontecimientos futuros?

Participante: Exactamente por eso estuve pasando la semana pasada. Sabía que esto era una lección para mí. En mi negocio no paro de lidiar con ello y es hora de que aprenda esa lección. No sé cuánto he aprendido, pero sí que sé que tengo que dejar de reaccionar a lo que ocurre y reconocer que tenía planeado un resultado y unas expectativas.

David: Y cuando se le sigue un poco el rastro, está el miedo a quedarse atrás y estar endeudado, y si se le sigue más el rastro, se llega a "mi seguridad", ¿la seguridad de qué? Al principio de esta lección nos dice que lo que buscamos proteger es la seguridad del cuerpo, salvarlo de la muerte. Eso puede verse cuando se le sigue el rastro. Cuanto más hacemos esto, mejor vemos la locura que es defender y proteger el cuerpo constantemente y trabajar para mejorarlo. Hay un fuerte interés en eso. Cuanto más vemos que es una tontería, que es apretar la presa sobre nuestra mente, más empezamos a soltarlo.

Fue un ejemplo excelente tomar algo concreto y trabajar con ello. Te agradezco que lo trajeses porque necesitamos empezar así. Meterse demasiado en conversaciones teóricas no es verdaderamente significativo. Nos conviene mantenerlo práctico. Y ese fue un buen ejemplo. Cuando hacemos eso todos nos aclaramos.

Participante: Veo que en el mundo de los negocios esto no funcionaría en absoluto. Si le dijese a mi jefe que no tengo un plan ni meta alguna, no podría lidiar con ello. Estuve haciendo algo de esto cuando estaba en los doce pasos, pero en el trabajo todavía tenía que jugar al juego. ¿Integra eso la gente o se dejan el trabajo?

David: Nos sentimos guiados por el Espíritu. El cambio tiene lugar en la mente y luego lo que ocurre en la pantalla es la prueba, o representación externa. De lo contrario parece como si estuviésemos intentando clavar estacas redondas en agujeros cuadrados. Si le decimos a Jesús que no podemos aplicar este Curso a nuestros trabajos, su respuesta es: Vuelve aquí dentro de la mente y cuestionaremos las creencias. Empiezas a aflojar la identificación con ser un empleado o funcionar en el modo de planificar resultados. Cuando empiezas a dar pasos atrás produces las pruebas, empiezas a tener un concepto de ti mismo más expansivo. Dicho de otra manera, Jesús no nos lleva de golpe desde este concepto del yo pequeño e insignificante hasta la realidad abstracta. No funciona así. La tarea de la salvación es cambiar los conceptos.

A lo mejor alguien se ve a sí mismo o a sí misma como nada más que un trabajador de una fábrica y luego empieza a pensar que hay más cosas que sólo ser un trabajador de una fábrica. Parece que desarrollamos aptitudes y nuestros conceptos empiezan a expandirse, parecemos más fluidos y más flexibles. Lo que estamos haciendo en realidad es cambiar los conceptos en nuestra mente. Estamos empezando a acercarnos al único concepto que conduce a la salida, que es el perdón. El perdón es un concepto que lo incluye todo. Todavía es un concepto: no hay perdón en el Cielo pues no hay nada por lo que ser perdonado. Dios no perdona porque Él nunca ha condenado. Son las ilusiones las que necesitan perdón. De manera que vamos dando esos pequeños pasos cada vez más y más. Somos conducidos hacia el concepto de "maestro de Dios" o "ministro de Dios", que es muy diferente del de "jefe de producción". Finalmente somos conducidos al concepto de perdón total.

Tuvimos un amigo en Cincinnati que tenía un trabajo de ventas en el que su jefe no paraba de decirle que tenía que establecer objetivos de venta. Él sentía cada vez más que había un conflicto, y que se trataba de ver que el conflicto estaba en la mente. Se convirtió en una situación muy competitiva, en la que el jefe insistía en que se atuviese a los objetivos y consiguiese esto y lo otro. Mientras tanto él se sentía cada vez más atraído a meditar y estudiar el Curso. Al final hubo un cambio mental, y acabó dejando su empleo. Pero irse no alivia el conflicto. El ego quiere que creas que si dejas un empleo y te vas a otro mejor, entonces vas a estar bien. Pero todo el asunto está en ver que la competición no está en el trabajo de ventas. La competición está en mi mente: la creencia en la competición es el problema. Cuando seguimos moviéndonos hacia aquello de lo que habla el Curso, se cuida de las cosas. Puedes empezar a apartarte de la ética del trabajo y del plan para cinco o diez años, puedes abrirte al Espíritu Santo y confiar en que las cosas se resolverán. Pero no vas a conseguir que Él te lo ponga por escrito. [risas del grupo] Esto es lo que estarás haciendo el año que viene como parte de la primera fase del plan. No es así. De lo que se trata es de dar el paso de hoy, de ahora mismo.

Al principio yo necesitaba experiencias que me hiciesen saber que se me iba a proveer de lo que necesitase. Hubo muchos momentos de sincronicidad. Fui guiado a una venta de automóviles en la que conseguí uno por 100 dólares. Fui guiado allí y mi otro automóvil se averió en frente del sitio donde se hizo la venta y se lo tuvo que llevar una grúa. Fue muy sincrónico: yo no podría haber planeado algo así ni en un millón de años. Evidentemente era la hora de la entrega. Yo necesitaba aquello. Era el Espíritu Santo que iba por delante de mí diciendo: Vas a estar bien. Parece que esto da miedo, pero estás bien.

Puede haber la tentación de quedarse atascado en esto de manifestar. En ciertos círculos se oye decir cosas como: "Manifesté un empleo para mí, manifesté un nuevo compañero para mí, exactamente como lo quería". [risas] El Curso dice que tienes una mente poderosa, así que ¿por qué no utilizarla para tu tranquilidad de espíritu, para despertar y ser totalmente libre? No te quedes en producir ciertos resultados, no reces pidiendo efectos. Pide que se te muestre una manera diferente de mirar el mundo. Hay un progreso natural hacia eso. Al viajar tuvimos muchas experiencias de sincronicidad en las que aparentemente las cosas aparecían justo cuando las necesitábamos, se podría escribir todo un libro sobre eso. Sería una buena lectura porque es interesante y divertido, incluso en cierto modo mágico, pero después de un tiempo uno sencillamente se centra por completo en su propósito, y está convencido de que se le proveerá de lo que necesite. El nivel de miedo disminuye, y todo se enfoca en ver el mundo de manera distinta, en ver el sistema de creencias del ego y llegar hasta el fondo de él.

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