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ANIMALES QUE CURAN

 

Libera Tu Ser - Artículos Ciencia/Belleza/Salud/Medioambiente: "ANIMALES QUE CURAN"


Publicado en revista CuerpoMente- Nº 262

 

 

La presencia de un perro fiel, un caballo noble o un delfín juguetón nos transmite intensas emociones. Si además podemos interactuar con él, nuestra alma respira en paz. La terapia con animales se ha incorporado en los últimos años al protocolo de muchos centros sociales y de salud para tratar problemas físicos y psicológicos o como soporte emocional.

1. EQUINOTERAPIA
Soporte y movimiento desde la base de la columna vertebral.

Por la acción física que ejerce sobre el jinete, porque le conecta con la naturaleza y le aporta una gran sensación de paz y equilibrio, los beneficios terapéuticos del caballo se reconocen incluso en el ámbito universitario.

El caballo es un elemento primordial en terapias asistidas con animales por sus efectos beneficiosos ante discapacidades físicas y cognitivas, tales como autismo, parálisis cerebral, trastornos de la conducta, déficit de atención o problemas de lateralidad, entre otras. Su temperatura corporal (38 °C) ayuda a relajar la musculatura, algo común en los enfermos de parálisis cerebral, mientras que su vaivén transmite de 90 a 110 impulsos rítmicos al cuerpo del jinete. “Este movimiento además de favorecer el bienestar psíquico y emocional de la persona, le permite experimentar la sensación de caminar –algo muy importante para quienes padecen problemas de psicomotricidad de nacimiento-, y estimula el neocórtex, la zona del cerebro que regula la capacidad de atención, concentración, el sentido del propio cuerpo, el razonamiento o el lenguaje”, explica Montse Cano, especialista en equinoterapia del centro Equinatura Osona (Barcelona).

David Godall, director de la residencia Marinada de Reus (Tarragona) para personas con discapacidad intelectual, explica que desde hace cinco años esta institución utiliza la hipoterapia como instrumento de rehabilitación y tratamiento psicobiosocial. Cada quince días, los residentes de este centro visitan la hípica Mas Aragó, en Tarragona, y trabajan diferentes aspectos de la relación con el caballo: en tierra, paseando y montando. “La hipoterapia aprovecha el aspecto lúdico y socializador y el ambiente relajado, al aire libre, para favorecer una práctica agradable y normalizadora, en la que la relación con el caballo no exige además tener asumido el lenguaje verbal para comunicarse”, explica Godall.

2. TERAPIA CON PERROS
El mejor amigo del hombre favorece su desarrollo personal

Guiados por sus adiestradores y siguiendo las pautas de un médico, psicólogo, educador o fisioterapeuta, la utilización de perros en terapia puede ayudar a mejorar notablemente la calidad de vida de una persona.

A mediados de los años 60 del pasado siglo, el psiquiatra infantil estadounidense Boris Levinson observó cómo pacientes autistas o con problemas de introversión mejoraban sus bloqueos y miedos gracias a la presencia de su perro Jingles en la consulta. Este permitía captar la atención de los pequeños y dar paso a una comunicación táctil y emotiva que a veces conseguía arrancar el lenguaje. Levinson supo percibir el potencial terapéutico del perro y fue quien puso los cimientos de lo que hoy se conocen como terapias asistidas con animales.

En la actualidad, la terapia asistida con perros utiliza animales dóciles (pueden ser de raza, mestizos o de protectora), adiestrados previamente, para incorporarlos como parte del tratamiento que ya sigue la persona.

Excelentes enfermeros

Alexia Falcó, veterinaria e impulsora del Proyecto Tan Amigos, de Tarragona, nos explica que “tras estudiar las necesidades de la persona, un equipo interdisciplinar formado por un especialista médico o bien por un psicólogo, fisioterapeuta o educador, y el adiestrador o técnico en este tipo de terapias, se trazan unos objetivos específicos para trabajar con el perro, con el fin de mejorar aspectos como pueden ser la movilidad o actividad física de la persona, el equilibrio, la memoria, la atención, el lenguaje; para reforzar la autoestima o para favorecer la empatía y la expresión de emociones, entre otros”.

Aparte de servir de apoyo en centros de día, en residencias geriátricas, en centros penitenciarios, en instituciones de salud mental o en centros de menores, la terapia asistida con perros ha entrado también en la sanidad pública, ya que el Hospital materno-infantil Sant Joan de Déu (Barcelona) cuenta desde hace cuatro años con una unidad de intervención asistida con perros. Francis Lozano, coordinador de esta unidad, integrada por cinco canes, explica que tareas como poner una vía o comenzar una rehabilitación de traumatología tras una operación se hacen mucho más llevaderas para el niño cuando interviene un elemento tan positivo y querido como es un perro. “Estos animales distraen al niño, al que se le quita el miedo a la bata blanca; le conducen a entablar una comunicación, siempre desde el juego, y convierten el hospital en un lugar más amable”, afirma.

A raíz del éxito de estas intervenciones en el ámbito social ha surgido la demanda de perros adiestrados, con un carácter genéticamente seleccionado y una gran obediencia, proporcionados por los propios centros de terapias y destinados a personas con alguna necesidad especial: déficits de visión, audición, discapacidades físicas, hemiplejias o problemas de comportamiento. Los resultados casi siempre coinciden en aumentar la autoestima de la persona y favorecer sus relaciones.

Experiencias integradoras


Los perros son excelentes elementos de cohesión en numerosas instituciones de carácter social.

Maribel Vila, técnica en terapias asistidas con perros de la Asociación Positivas Can, de Barcelona, explica algunos de los campos de actuación:

 

- Geriátricos: El perro favorece la alegría y la comunicación del grupo. Además, no juzga y se deja acariciar por todos, con lo cual el anciano recibe afecto y puede darlo.

- Centros penitenciarios: En Els Lledoners (Bages, Barcelona), internos violentos o con problemas con la autoridad, realizan un curso de entrenamiento canino buscando la colaboración y el acuerdo. Mientras el preso trabaja con el animal, moldea su propia conducta sin la sensación de estar realizando terapia.

- Centros de menores: Se utilizan perros de protectora con chicas que han sufrido abusos y no confían en nadie. Se le pregunta, por ejemplo, por qué creen que abandonaron al perro. Esto les permite identificarse con el animal y hablar de sí mismas, reconociendo y manifestando sus emociones.

- Enfermos de Alzheimer: Se trabajan habilidades motoras y cognitivas mediante juegos sencillos. Por ejemplo, se pide al perro que pase por debajo de las piernas del paciente para que mantenga el equilibrio y se le pregunta sobre el animal: a qué lado está, cuántas patas tiene, su color… El enfermo procura recordar y eso retrasa su deterioro cognitivo.

3. DELFINOTERAPIA
El mamífero marino más alegre y solidario

Sociable, extraordinariamente inteligente y perceptivo y siempre afable con los seres humanos, el sonriente delfín es uno de los animales más queridos por los niños y también más solicitados para terapia.

Tener la posibilidad de nadar a lomos de un delfín cogido de sus aletas o acariciar su fina piel, marca un antes y un después en la vida de cualquier ser humano, y muy especialmente cuando se trata de un niño o adolescente con algún trastorno que afecta a su psicomotricidad, a su desarrollo cognitivo o a su conducta.

Estos seres tan especiales, que hace millones de años evolucionaron en la tierra y volvieron al mar, tienen la virtud de ejercer un estímulo positivo en el niño con su sola presencia. Son capaces de captar su atención y jugar con él en un medio tan balsámico, relajante y natural como el agua. Como explica Camino Herreros, relaciones públicas de la Fundación Aqualandia Mundomar de Benidorm, el único delfinario de España donde en la actualidad se realiza terapia con estos animales. “La interacción con el delfín permite múltiples experiencias sensoriales y motoras. Además, el sol, el viento, el agua, los sonidos y olores provocan una estimulación especial en el niño”.

Aparte de cumplimentar un cuestionario con los datos básicos del menor, los requisitos que pide la Fundación para aceptar a cualquier niño en su programa terapéutico es que no tenga miedo al agua o estar con personas extrañas, que pueda controlar la posición de la cabeza, que no tenga una enfermedad contagiosa, esquizofrenia o epilepsia en estado de crisis, ni heridas abiertas.

Las sesiones son individuales y se realizan de lunes a sábado durante media hora; en ellas se trabajan diferentes aspectos en relación al problema que presente cada niño y atendiendo a los informes del especialista médico, el psiquiatra o el psicólogo.

El delfín elige qué hacer

Camino Herreros explica que a la hora de realizar terapia, es el propio delfín el que elige el tipo de comunicación que quiere establecer con cada niño. “Los animales juegan, no se estresan. Nadie les indica lo que tienen que hacer, sino que son ellos los que deciden cuánto tiempo quieren permanecer con el niño y el nivel de cercanía. Hay veces que se mantienen al lado sin establecer contacto físico, y hay otras en las que la accesibilidad y el juego es total”.

Lo que hace al delfín un animal tan valioso para trabajar diferentes habilidades en el agua, tanto motoras como psíquicas, es su predisposición a la comunicación con los seres humanos y a su enorme receptividad, a lo que se añade su gran capacidad para aprender y su carácter solidario.

Una característica del delfín que tal vez se ha mitificado es el efecto de su sonar. Se dice que produce una estimulación en el sistema nervioso central capaz de generar cambios neuroquímicos y neuroeléctricos, con una sensación de estabilidad y bienestar, pero no hay estudios concluyentes que demuestren que estas frecuencias sónicas puedan resultar curativas en sí mismas.

Un deleite sensorial

Nadar con un delfín implica una inmersión en un medio que procura flotabilidad, relajación y juego.

Los resultados de esta terapia complementaria son tan diferentes como las personas que las experimentan. Será más exitosa cuanta mayor empatía o estímulo haya causado el delfín en el niño:

- Autismo: En niños con problemas para interactuar, se pretende ganar su confianza mejorando su atención y la intención de comunicarse a través del delfín, a la vez que se estimula el lenguaje verbal y su capacidad cognitiva.

- Déficit de atención, lateralidad, hiperactividad: Los movimientos sobre el delfín o en el agua, así como los cambios de posición al nadar sobre el animal, hacen que el niño tome una mayor conciencia de su propio cuerpo y el espacio que lo rodea, que mejore su equilibrio y que se vea obligado a mantener la atención y la concentración, todo ello con una conducta tranquila.

- Problemas de psicomotricidad (parálisis cerebral, hemiplejias, tetraplejias, …): Se favorece la flotabilidad y la relajación para reducir la espasticidad; se trabajan conceptos corporales y espaciales, así como la atención y concentración, y se estimulan los sentidos y las emociones. Los padres suelen grabar en vídeo las sesiones de sus hijos, lo que más tarde puede servirles de refuerzo emocional.

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