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AL SEGUIR A CRISTO, ¿ME ODIARÁ EL MUNDO?

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "AL SEGUIR A CRISTO, ¿ME ODIARÁ EL MUNDO?"



Del Libro de David Hoffmeister "Unwind Your Mind - Back to God" - Capítulo V
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

Hola David,

 

¿Es verdad que el mundo me odiará si sigo a Cristo? Preferiría que el mundo sintiese mi paz. La primera afirmación, ¿es sólo un pensamiento que es verdadero sólo si yo lo creo?

Creo que hay un pasaje del Curso sobre que no habré aprendido mi lección final hasta que todos los que piensen en mí sientan paz. Estoy luchando con el sentimiento de que he sido conducido por Cristo sólo para encontrarme en desacuerdo con los que tengo alrededor. Por favor ayúdame a liberar mi mente.

Amado,

Parecerá que la persecución, la acusación, y el ataque son reales mientras la creencia en pensamientos privados y mentes privadas siga recibiendo fe. La creencia en que una Idea de la Mente de Dios puede abandonar Su Fuente y entrar en un mundo espacio-temporal de formas, y en que un muro de carne puede contener una mente  privada con pensamientos propios, todo esto brota de una creencia que es errónea.

El "papel del acusador" aparecerá en muchos sitios y de muchas maneras, y parecerá que te acusa a ti, pero no tengas miedo, al final se irá y te dejará en paz. El reconocimiento de nuestro Ser como Cristo es el final de los conceptos de "líder" y "seguidor", pues ¿Quién es Cristo sino Uno Mismo? Y con este reconocimiento el ataque se ve como imposible. Porque la Unicidad no puede atacar ni ser atacada, al Ser Una.

La Mente Divina es singular, el ataque de cualquier tipo o grado es, en verdad, imposible. La Paz no puede entrar en una mente que se percibe a sí misma en un mundo de dualidad. La paz de Dios transciende la perspectiva personal; se puede decir verdaderamente que Dios no respeta a las personas.

Lo que te parece ver y encontrar alrededor de ti son pensamientos de duda que aún no han sido elevados ante la Luz. Pero "ver" por medio de los cinco sentidos no es Ver con la Visión de Cristo. Las imágenes parecen odiarte a "ti" que sigues a Cristo, pero sólo son testimonios de la creencia en un ser insignificante. Las imágenes tienen todo el significado que les dio el ego, pero nada del ego tiene significado. Este es el punto de retroceso en el que permites que el significado de "Nada de lo que veo significa nada" amanezca en la consciencia. Este es el punto de ir dentro a la experiencia de "No hay ningún mundo", la idea que se presenta en la lección 132. Este es el misticismo, la experiencia dentro de la Mente que no puede ser explicada ni descrita. Lo que ahora está al alcance de la mano es la "renuncia" a nada a cambio de la experiencia del Todo. No hay nada fuera de Ti, Santo de Dios.

Encontrar a Cristo es ver la imposibilidad de la búsqueda. La búsqueda era la enfermedad. La búsqueda era la confusión. La Paz es su propia recompensa, pues Causa y Efecto están juntos, nunca separados. La Mente Única transciende el concepto de partes. Cuando se acepta la sanación (la Expiación), desaparece el concepto de "mentes individuales" separadas. Ese concepto ERA la confusión, pues era la creencia en que el ataque era real. Era la creencia de que la Mente se puede astillar en muchos, muchos trozos separados. La Paz y la Unicidad son lo Mismo, y no se las puede encontrar separadas. La tranquilidad de espíritu es olvidar el concepto de "trozo". La prueba de la paz perfecta a la que te refieres se aplica a tu Santa Mente, Amado.

La interpretación que te doy ahora es: La experiencia de la Paz de Dios incluye a todos y a todos, porque no hay nada fuera de la Mente de Dios. Lo que Tú reconoces como tu Ser es verdad para Todo, pues Cristo es Todo. Deja que las imágenes desaparezcan de tu consciencia y descansa en el Amor de nuestro Padre. Nunca se puede encontrar la Paz en el intento de reconciliar las imágenes con la verdad. Déjalas desvanecerse en una oración por lo eterno. Yo estoy dando testimonio Ahora de que Tú eres Ello, la Totalidad de la Creación, pues Nosotros somos Un Ser.

La invitación a que Cristo no Sea sino Él Mismo permanece igual. De nuevo miremos al Libro de Ejercicios, lección 189:

Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzado. No conserves nada. No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su proce­dencia, hayas aprendido con anterioridad. Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios. Ej-189-7.

Tú eres el Don de Dios para siempre. El final de la duda sobre nuestro Ser es el final de la confusión.


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«El perdón convierte el mundo del pecado en un mundo de gloria, maravilloso de ver. Cada flor brilla en la luz, y en el canto de todos los pájaros se ve reflejado el júbilo del Cielo. No hay tristeza ni divisiones, pues todo se ha perdonado completamente. Y los que han sido perdonados no pueden sino unirse, pues nada se interpone entre ellos para mantenerlos separados y aparte. Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros. Se funden en el espacio que el pecado dejó vacante, en jubiloso reconocimiento de que lo que es parte de ellos no se ha mantenido aparte y separado.»
UCDM - (T-26.IV.2)
«No tengas miedo, hijo mío, sino deja más bien que los milagros iluminen dulcemente tu mundo. Y allí donde la diminuta brecha parecía interponerse entre tú y tu hermano, únete a él. Y de este modo, será evidente que la enfermedad no tiene causa. El sueño de curación reside en el perdón, que dulcemente te muestra que nunca pecaste. El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. Y preparará en tu almacén un lugar de bienvenida para tu Padre y tu Ser. La puerta está abierta para que todos aquellos que no quieran seguir hambrientos y deseen gozar del festín de abundancia que allí se les ha preparado puedan entrar. Y éstos se reunirán con tus Invitados, a quienes el milagro invitó a venir a ti.»
UCDM - (T-28.III.8)
«En ti reside el Cielo en su totalidad. A cada hoja seca que cae se le confiere vida en ti. Cada pájaro que jamás cantó cantará de nuevo en ti. Y cada flor que jamás floreció ha conservado su perfume y hermosura para ti. ¿Qué objetivo puede suplantar a la Voluntad de Dios y a la de Su Hijo de que el Cielo le sea restituido a aquel para quien fue creado como su único hogar? No ha habido nada ni antes ni después. No ha habido ningún otro lugar, ningún otro estado ni ningún otro tiempo. Nada que esté más allá o más acá. Nada más. En ninguna forma. Esto se lo puedes brindar al mundo entero y a todos los pensamientos erróneos que se adentraron en él y permanecieron allí por un tiempo. ¿De qué mejor manera se podrían llevar tus propios errores ante la verdad, que estando dispuesto a llevar la luz del Cielo contigo, según te diriges más allá del mundo de las tinieblas hacia la luz?»
UCDM - (T-5.IV.5)
«La relación santa refleja la verdadera relación que el Hijo de Dios tiene con su Padre en la realidad. El Espíritu Santo mora dentro de ella con la certeza de que es eterna. Sus firmes cimientos están eternamente sostenidos por la verdad, y el amor brilla sobre ella con la dulce sonrisa y tierna bendición que le ofrece a lo que es suyo. Aquí el instante no santo se intercambia gustosamente por uno santo y de absoluta reciprocidad. He aquí tiernamente despejado el camino que conduce a las verdaderas relaciones, por el que tú y tu hermano camináis juntos dejando atrás el cuerpo felizmente para descansar en los Eternos Brazos de Dios. Los Brazos del Amor están abiertos para recibirte y brindarte paz eterna.»
UCDM - (T-20.VI.10)
«Escucha... tal vez puedas captar un leve atisbo de un estado inmemorial que no has olvidado del todo; tal vez sea un poco nebuloso, mas no te es totalmente desconocido: como una canción cuyo título olvidaste hace mucho tiempo, así como las circunstancias en las que la oíste. No puedes acordarte de toda la canción, sino sólo de algunas notas de la melodía, y no puedes asociarla con ninguna persona o lugar, ni con nada en particular. Pero esas pocas notas te bastan para recordar cuán bella era la canción, cuán maravilloso el paraje donde la escuchaste y cuánto amor sentiste por los que allí estaban escuchándola contigo.»
UCDM - (T-21.I.6)
«Ésta es la visión del Hijo de Dios, a quien conoces bien. He aquí lo que ve el que conoce a su Padre. He aquí el recuerdo de lo que eres: una parte de ello que contiene todo ello dentro de sí, y que está tan inequívocamente unida a todo como todo está unido en ti. Acepta la visión que te puede mostrar esto y no el cuerpo. Te sabes esa vieja canción, y te la sabes muy bien. Nada te será jamás tan querido como este himno inmemorial de amor que el Hijo de Dios todavía le canta a su Padre.»
UCDM - (T-21.I.9)
«¡Ay, criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo. El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.»
UCDM - (T-11.III.3)
«Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar.»
UCDM - (T-12.VI.10)
«Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.»
UCDM - (T-1.VII.2)
«Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. El aroma de las flores es su regalo para ti. Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.»
UCDM - (PI.156.4:1-3)