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AHONDAR EN FORMA Y CONTENIDO

 

Libera Tu Ser - David Hoffmeister "AHONDAR EN FORMA Y CONTENIDO"



Del Libro de David Hoffmeister "Sosiega la Mente - De Regreso a Dios" (Unwind Your Mind - Back to God) - LIBRO II - Capítulo IV
Traducido al castellano por Juan Illan Gómez.

 

David: Me alegro de estar aquí con todos. Es muy valioso reunirse con la intención de contemplar las falsas creencias de la mente. Como dice la Biblia: "Donde quiera que se reúnan dos o más, allí estaré yo". Cuando nos reunimos con este propósito, se acelera el proceso de sobrepasar o transcender al ego, así que me siento muy agradecido.

Hace falta un acto de fe para venir aquí. Siempre hay un poco de inquietud cuando uno no conoce a la gente. El ego lidia con ella poniendo mucha estructura, para saber con antelación lo que se va a hacer. O la repetición, al ego se le da muy bien el ritual y el método. Reunirse sin formato establecido le asusta al ego. Quiero que todos se sientan libres de decir lo que les venga a la mente para que podamos entrar en ello. Si alguien reacciona a algo que dice otro, podemos entrar en ello. Siempre es una decisión, todo lo que sentimos se basa en una decisión propia. Entremos a los principios metafísicos para intentar comprender qué está pasando en nuestras propias mentes, de manera que podamos entender por qué elegimos lo que elegimos.

En el nivel consciente pudiera parecer una especie de chifladura ¿Para qué iba yo a elegir estar atemorizado o enfermo? Es extraño pensar en elegir estar enfermo. Nadie en su sano juicio elegiría estar enfermo, pero uno no está cuerdo cuando elige la enfermedad. ¿Por qué elige uno estar atemorizado? Porque no está en su mente recta. Necesitamos ir a la metafísica para ver qué está pasando con las decisiones y las elecciones. El pasaje que me está viniendo a la cabeza para utilizarlo como plataforma de lanzamiento está en el Capítulo 24, en la sección El deseo de ser especial.

En el primer par de frases nos recuerda la meta. Está bien que le recuerden a uno que la meta es la tranquilidad de espíritu. Es tan sencillo. Tenemos un libro de 1400 y pico páginas, pero todo él se condensa en:

No olvides que la motivación de este curso es alcanzar y conservar el estado de paz. En ese estado la mente se acalla y se alcanza la condición en la que se recuerda a Dios. T-24.in.1.

Hay unas cuantas cosas fuertes en este capítulo, pero empieza con sencillez, con un recordatorio de que la tranquilidad de espíritu es nuestra meta. En el segundo párrafo va derecho a lo esencial: "Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas". Esto es literal: cuando realmente se entra en él, uno empieza a ver que el Curso es muy literal.

Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje. Ninguna creencia es neutra. Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas. Pues una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees. Es el resultado de lo que se cree y emana de ello tal como el sufrimiento es la consecuencia inevitable de la culpabilidad, y la libertad, de la falta de pecado. T-24.in.1.

¡Caramba! Un pasaje inmenso. La decisión es un tema importante en el Curso. La sección final de todo el Curso se llama Elige de nuevo. En ella dice: "Hermano mío, elige de nuevo". Y: "...elegirás de nuevo". Nos está diciendo todo el día que hay decisiones que debemos tomar. Quiere que lleguemos al punto en que podamos elegir la paz y comprender que la paz no es nada más que una decisión.

El Espíritu Santo, al igual que el ego, es una elección que uno hace. Ambos constituyen las únicas alternativas que la mente puede aceptar y obedecer. El Espíritu Santo y el ego son las únicas opciones que tienes. T-5.V.6.

¡Hasta el Espíritu Santo es una decisión! El Espíritu Santo es una decisión y el ego es una decisión. Es interesante ver que el Espíritu Santo es una decisión. Si somos una mente con capacidad de tomar decisiones, entonces tenemos a nuestra disposición en todo instante esa decisión. Naturalmente, el Espíritu Santo es una decisión que trae paz a nuestra consciencia. Esto está bastante claro: el Espíritu Santo es una decisión, y al elegir al Espíritu Santo voy a estar en paz, sin miedo, ni disgusto, ni depresión, ni ansiedad, ni ninguna emoción que me trastorne. Entonces, ¿qué me impide elegir la paz? Ésta es la pregunta central. ¿Qué es lo que parece interponerse en mi camino de elegir la paz? ¿Qué pasa con esta otra elección del miedo? Con esto, él nos está dando un salto adelante gigantesco. Dice que una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees. Las decisiones son el resultado de lo que se cree.

Participante: ¿Sepa o no cuál es la creencia?

David: Sea yo consciente o no de cuál es la creencia. Si una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees, entonces puede verse porqué este Curso "requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje". T-24.in.2. Es crucial escuchar esto. Si tienes creencias ocultas, van a brotar decisiones de esas creencias. Dos párrafos después, las creencias ocultas están descritas como si fuesen guerreros:

Las creencias nunca se atacarán unas a otras abiertamente, ya que es imposible que se puedan producir desenlaces conflictivos. Mas una creencia que no se haya reconocido es una decisión de batallar en secreto, en la que los resultados del conflicto se mantienen ocultos y nunca se llevan ante la razón para ver si son sensatos o no. T-24.I.2.

Hay una guerra en marcha en la mente.

Participante: En el párrafo siguiente a ese él dice: "La única creencia que se mantiene celosamente oculta y que se defiende aunque no se reconoce es la fe en ser especial". ¿Significa eso que estamos poniendo nuestra fe en ser especiales y tomando continuamente decisiones basadas en la meta de ser especiales? Eso parece completamente demencial, porque veo que el “especialismo” es una manera de pensar completamente al revés que nos hace daño a todos.

David: ¿Vemos eso? Es una buena pregunta. ¿Vemos que el especialismo nos hace daño?

Participante: Ocurren muchísimas cosas en mi mente en relación con esta meta de ser especial. ¿Puedo reconocer que es una creencia al revés y elegir sencillamente la meta de la unicidad? No parece que eso elimine automáticamente la fe en ser especial, ni el tenerlo como meta. Parece que ocurre otra cosa ahí dentro que necesita salir a la luz. Aquí dice que la única creencia que se mantiene celosamente oculta y que se defiende, aunque no se reconoce, es la fe en ser especial. Es una barrera entre todos los demás y yo. Lo que intento hacer es darme cuenta de que no hay barrera alguna entre todos los demás y yo.

David: El ego es la fe en ser especial, pero parece tomar millones de formas diferentes. Parece como si estuviésemos sanando los asuntos de uno en uno, sanando esto y aquello... Parece inacabable, como las olas. Cuando atraviesas por fin una ola, te metes en la siguiente, y luego en la siguiente. Me gusta hacer una analogía con un rascacielos. Tenemos que empezar por lo más alto del edificio y bajar encendiendo las luces, planta por planta. ¡También necesitamos captar la idea de que hay un interruptor general en el sótano! Él dice en muchas partes del Curso que puede hacer falta sólo un instante, eso sería bajar y encender el interruptor general. Ayúdame a encontrar ese interruptor general. No quiero que esto necesite toda la vida.

Esto nos conduce a distinguir entre forma y contenido. Jesús lo expone de manera muy sencilla diciendo que el Espíritu Santo lo ve todo como amor: o es amor o es una petición de amor, todo. En el sentido último, todo sencillamente es amor.

El único juicio involucrado en esto es que el Espíritu Santo divide la petición en dos categorías: una en la que se extiende amor y otra en la que se pide amor. Tú no puedes hacer esa división por tu cuenta sin riesgos, pues estás demasiado confundido como para poder reconocer el amor, o para creer que cualquier otra cosa no es sino una petición de amor.T-14.X.7.

El ego ve ataques. No lo ve todo como amor o petición de amor: lo percibe todo como ataques y juicios. La siguiente frase nos explica por qué: "Estás demasiado aferrado a la forma, y no al contenido. Lo que consideras el contenido no es el contenido en absoluto. Es simplemente la forma, y nada más que la forma". Esa es la razón. Si uno es capaz de captar realmente este asunto de forma/contenido, y libera su mente de la atadura de aferrarse a la forma, entonces uno puede percibir con claridad, con el Espíritu Santo, y ver que todo es amor o una petición de amor. ¿Por qué es tan inmenso nuestro interés por la forma? Ayuda volver a la metafísica general. Si se pone este tema dentro del cuadro global de lo que Jesús dice en el Curso, empieza a tener sentido: El mundo se fabricó para ser una defensa contra el amor.

Hablamos de la diminuta y alocada idea de la que el Hijo de Dios olvidó reírse. Tomó en serio la idea tonta de que de hecho podía separarse de su Creador, ser la piedra angular, que podría haber algo mejor que el Cielo. Es una idea absurda, pero si se toma en serio, esta pequeña voluta de humo hecha de nada, le dice a la mente que salga corriendo a ocultarse en la forma. Dios es luz abstracta, incondicional e infinita, no te va a perseguir en la forma. "Dios no sabe nada de formas". T-30.III.4. Eso quiere decir que el Infinito no mira lo finito. Lo abstracto no mira lo concreto.

Ese es el truco que inventa el ego, algo así como esconderse en el sótano. Vamos a escondernos en la forma: haremos un mundo que sustituya a esta luz abstracta e infinita. Ahí es donde la mente empieza a quedarse atada a la forma. No es que el mundo sea malo de manera inherente, es sólo que se utiliza como escondite. El sótano no es un sitio malo, el asunto es para qué se le utiliza. Escapar corriendo de un Padre que lo ama a uno, es bastante retorcido. El ego fabricó el mundo con el propósito de esconder, el mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios, porque se fabricó para ser un sitio donde esconderse de Dios. La buena noticia es que el Espíritu Santo le da al mundo un propósito completamente nuevo en ese mismo instante. El propósito que el Espíritu Santo le da al mundo es utilizarlo para traer la paz a la mente. Este mundo que fabricaste no te conviene. Tu Padre te ama. Lo tienes todo en el Cielo y este sitio es muy pequeño e insignificante.

"No pides demasiado de la vida, al contrario, pides demasiado poco". Ej-133.2. Tienes derecho a todo. Tienes derecho a recordar quién eres. La mente sale corriendo a esconderse en la forma, y empieza a hacer juicios y a inventarse un orden. Perdonar al mundo es ver como falso lo que es falso, eso es lo que dice el Espíritu Santo. El ego dice que has hecho algo horrible: tienes que poner orden y hacer juicios. Ahí es donde entra la jerarquía de las ilusiones. Todo el objetivo del ego es fabricar jerarquías y órdenes, para poder ver diferencias entre las situaciones, los escenarios y las personas. El ego tiene el foco puesto en ver diferencias. ¡Esos son los ídolos, las imágenes talladas!

Ésta puede ser una plataforma para aclarar la distinción entre forma y contenido. El contenido es el milagro, la lente del Espíritu Santo que es capaz de ver por encima del campo de batalla que lo falso es falso. El contenido no es nada más que recordar que yo decido, que mi mente decide. La forma es olvidar que eres una mente. La forma es olvidar que puedes elegir entre el ego y el Espíritu Santo. La forma es creer que eres una pequeña persona insignificante en un mundo muy triste hecho de formas, y que todo lo que tienes que hacer es elegir entre ilusiones, cosas como dónde ir, qué ver, qué comprar, con quién salir, con quién casarse, y de quién divorciarse. Todas esas aparentes alternativas están en la superficie, o en lo más alto del rascacielos, por utilizar nuestra analogía. Son el resultado de todas las creencias falsas de la mente, que te guían como a un robot que aparentemente no tiene otra opción que obedecer a todo lo que exige el tirano que se esconde en el sótano.

Participante: Custodiando el interruptor general. [risas]

David: Custodiando el interruptor general. Aquí no baja nadie. [risas] Esto nos ofrece un contexto. Ahora bien, ¿cuáles son las situaciones y los temas que no eres capaz de ver como deseo de ser especial, los que parecen ser asuntos reales, problemas reales que has de confrontar? Para resolverlo planta por planta del rascacielos, tenemos que empezar por donde lo experimentamos, en lo más alto: problemas de relación, problemas con alguien del trabajo, problemas financieros o una inundación. Se podría decir que para mí es muy fácil decir que sólo es un problema de percepción, pero ¿y si mi casa estuviese bajo el agua? Entonces, ¿cómo me sentiría? Yo empezaría por la experiencia, en lo más alto del rascacielos, e iría recorriendo todo el camino hacia abajo hasta llegar al reconocimiento de que sólo es un problema de percepción.

Participante: Yo sigo un patrón que se está volviendo realmente cansado. Como si no quisiera abandonar al ego. Tal como el Curso me lo pinta, veo muy claramente la diferencia entre elegir centrarme en la luz y elegir correr para escaparme de ella. Sigo volviendo a toda prisa a la manera de hacer las cosas del ego, en todo lo que refiere a ser especial y a identificarme con el cuerpo, hasta que ya no lo puedo soportar más. Y entonces me vuelvo al Espíritu, pero en aproximadamente un día parece que ya estoy listo para más castigo. Es del género tonto. Aunque tengo la sensación de que puedo verlo como lo que es, sencillamente me obstino en patalear, gritar y llorar. Vete al diablo, Espíritu Santo, déjame en paz. De esa manera me he sentido durante un tiempo. Tengo un recital de ejemplos que poner, y no quiero saber nada de la paz y del amor. ¡Sólo quiero que me vaya bien! Es un sitio muy incómodo.

David: Observar la conducta puede ser un tormento. Se ve lo irregular que es, parece que haces algo en un momento dado, y lo que haces en el momento siguiente lo contradice por completo. Eso es intolerable para la mente, porque la mente en su estado natural está íntegra, unificada y completa. La mente se siente muy fragmentada cuando contempla esta conducta y aquella conducta. Hay que sacarla completamente de la esfera de la conducta.

Parece que hay que dar un gran salto para soltar la creencia en que yo soy una persona y tengo elección. Parece de sentido común creer que ahora mismo yo puedo elegir levantar la mano derecha. Y ahora puedo elegir bajar la mano derecha. Parece que esas son elecciones reales que yo como persona puedo hacer. Puedo elegir salir cuando llueve y puedo elegir quedarme en casa cuando llueve. Parece que son decisiones reales, parece como si el comportamiento fuese el resultado de esas decisiones. Pero las decisiones se toman mucho más profundamente en la mente. Nunca respondemos directamente a nada. Siempre respondemos a una interpretación de lo que vemos.

Si un abejorro gigante vuela derecho hacia tu nariz, parece que respondes al abejorro. Si caminas bajo un manzano y esquivas una manzana que se cae, parece que respondes a la manzana. Si el jefe te grita y empiezas a ver cómo surgen tus defensas, parece que respondes al jefe. Pero a lo que respondes es a tu interpretación de los acontecimientos. La única salida es cambiar de ideas sobre la interpretación de los acontecimientos. Nunca habrá manera de encontrar la paz si se intentan cambiar los acontecimientos. ¿Y no es eso lo que no paramos de intentar? Nos esforzamos por tener mejores relaciones o por vivir en sitios mejores, tenemos esperanzas de empleos mejores. Y nada más hace seguir y seguir. El ego dice: Sí, haz cambios en la forma, tú eres una persona en el mundo y el problema estará resuelto sólo con que consigas una situación mejor. Está claro que eso no es más que cambiar un ídolo por otro, lo cual no es sino más deseo de ser especial. Estar continuamente intentando hacer cambios en la forma es un juego inacabable. Para eso hace falta un montón de energía.

Participante: Pero no estamos tan familiarizados con el contenido, eso es lo que necesitamos aprender. No se puede dar un paso hasta que se sabe que hay algo donde poner el pié. Creo que eso es lo más grande para todos nosotros, porque la reacción parece muy automática. Veo que el especialismo me confunde. ¿Dónde estaría yo sin el deseo de ser especial?

David: Por supuesto que la respuesta del ego es: ¡en el olvido! El ego dice que no serías nada sin este mundo porque le has dado la espalda a Dios. Ya te han echado a patadas del Cielo, dice el ego, así que no tienes más alternativa que este mundo de hacer juicios y ser especial. Pero si el Espíritu Santo tiene propósitos para el cuerpo y para el mundo, y el ego tiene propósitos para el cuerpo y para el mundo, y son decisiones que yo puedo tomar, entonces la cuestión es si elijo entregarle mi mente al ego y al deseo de ser especial, o elijo al Espíritu Santo. Si toda mi desdicha procede de entregar mi mente a los propósitos del ego, y toda mi alegría y mi paz proceden de entregar mi mente a los propósitos del Espíritu Santo, entonces tengo que ser capaz de distinguirlos. Si soy capaz de sólo empezar a distinguir, puedo empezar a retirar mi interés: puedo decantarme por el Espíritu más a menudo. El propósito del Espíritu Santo para el cuerpo es sencillo: "El Espíritu Santo ve el cuerpo solamente como un medio de comunicación, y puesto que comunicar es compartir, comunicar se vuelve un acto de comunión".T-6.V.

Sencillísimo, el Espíritu Santo utiliza el cuerpo sólo para la comunicación, no para esforzarse, no para lograr cierta meta en el mundo. Es solamente para la comunicación. El ego se vale del cuerpo para atacar, para obtener placer y para vanagloriarse. Ya tenemos algo con lo que trabajar. Si él utiliza el cuerpo de esas tres maneras, entonces toda mi culpabilidad sigue reforzándose. El mundo sigue mostrándome que soy culpable porque me aferro al propósito del ego para el cuerpo, me aferro a atacar, al placer y a vanagloriarme. Todo lo que tengo que hacer es ver claramente la locura de utilizar el cuerpo y al mundo para llevar a cabo esos tres propósitos, y soltarlos. Si miro esto y pienso: Ay, ay, aquí hay problemas para mi especialismo, voy a perder algo, tengo que no ver esa locura. Tengo que tenerlo claramente delante de mis narices. Tengo que ver realmente la dinámica de lo que hace el ego antes de que diga voluntariamente: Ya está bien de esto. Ya no quiero esto.

Tenemos que contemplar la naturaleza de nuestro apego a todo esto. El desapego, por otra parte, es la capacidad de ser el observador. Eso es lo que nos conviene realmente. Nos conviene ser el observador del guión en lugar de caer atrapados en él. Tenemos que ir más allá de la forma. Tenemos que ver que el ego usa el cuerpo para la vanagloria, el placer y el ataque. Y no funciona apretar los dientes e intentar controlar la conducta. Por ejemplo, proclamar que nunca volverás a chillar y gritar a nadie no te lleva a ninguna parte. Intentar hacer cambios en el nivel de la forma no funciona.

Llevemos nuestra discusión de nuevo al nivel del contenido. El envanecimiento, por ejemplo, es muy sigiloso. A veces llegas a casa esperando esa sonrisa o ese abrazo que no llega, o buscas reconocimiento en el trabajo. Sencillamente quieres ser reconocido, sobresalir del montón. Te compras un automóvil nuevo o ropa nueva para conseguir un poco de atención. Envanecerse es muy sigiloso. Mira la motivación de la mente: es la vanidad. Invertimos mucho tiempo en los cuerpos, cortes de pelo, maquillaje, ropa, automóviles, etc. Sencillamente contempla la vanidad y hasta donde llega el envanecerse. Siempre se reduce a la identidad con el cuerpo. ¿Qué importaría si soy famoso o no? ¿Qué importaría el aspecto de mi cuerpo si no me hubiese identificado antes como un cuerpo?

Contemplemos el placer ahora. Parece que el placer sienta bien, realmente bien. [risas] El placer del cuerpo parece ser un asunto realmente importante, sean las comidas favoritas, cierto tipo de actividades sexuales o lugares bellos como las montañas o el océano. Hay preferencias de temperatura, a algunos les gusta cálida y a otros fresca. El ego utiliza el cuerpo para obtener placer. En sentido metafísico, ¿por qué eso te mantiene tan forzado y limitado, y sintiéndote tan culpable? Los cinco sentidos forman parte de la manera en que el ego se gratifica a sí mismo haciendo que el cuerpo parezca real. Intenta ponerte en contacto con Dios cuando tienes un dolor de cabeza palpitante. El dolor es un poderoso refuerzo de la fragilidad y la culpabilidad. Parece un poderoso testimonio, lo contrario de "Soy tal como Dios me creó". Parece una prueba de la debilidad, la fragilidad y la impotencia. El dolor es un testimonio muy poderoso a favor del ego. Es el ego que dice: La has fastidiado. Has abandonado a tu creador y él está furioso contigo, y esto es una forma de castigo. Te duele porque crees que Dios está furioso contigo. Te duele porque crees que Dios es punitivo.

La otra cara de la moneda del dolor es el placer. En el momento del orgasmo y del éxtasis alguna gente grita ¡Oh, Dios! No creo que sea exactamente esto de lo que habla Un curso de milagros. [risas] ¡No es una sensación de desapego exactamente! El placer, al ser la otra cara de la moneda del dolor, refuerza la creencia en que soy un cuerpo. No sólo soy un cuerpo, es que siento placer en este punto particular de mi cuerpo. Cuando te tomas tu taza de tu café favorito o miras tu cuadro favorito, parece que hay una sensación física o psicológica. No es incómoda y no es dolorosa, parece que es diferente. El Curso dice: Hijo mío, estás alucinando. Tu mente está retorcida y crees que sabes distinguir el dolor y el placer. Jesús te dice que estás en un estado mental tan distorsionado y retorcido que ves lo que ni siquiera existe: alucinas. Esas sensaciones que sientes no son el mundo real, no son el estado del Cielo. Los dos extremos del espectro refuerzan la creencia en que el cuerpo es real.

No obstante, para Aquel que envía los milagros a fin de bendecir el mundo, una leve punzada de dolor, un pequeño placer mundano o la agonía de la muerte, no son sino el mismo estribillo: una petición de curación, una llamada de socorro en un mundo de sufrimiento. De esa similitud es de lo que el milagro da testimonio. T-27.VI.6.

¿Cuántas veces pedimos perdón cuando experimentamos placer? Estás soñando y crees que hay sueños buenos y sueños malos. Yo diría que la mayoría de nosotros ponemos los sueños placenteros en la categoría de los "sueños buenos". De hecho nos pasamos la vida buscándolos. ¿Para qué íbamos a perseguir carreras profesionales y subir por la escalera de la empresa, si no fuese por el dinero? Se puede cambiar el dinero por muchos de los menús que ofrece el mundo. Consigues tu tarjeta Visa y el mundo es tu ostra. La otra cara de la moneda es la creencia en que ciertos sueños son mejores que otros. Más adelante en el Texto, él dice que el milagro pasa por alto todos los sueños.

De ahí que el milagro no excluya de su benéfica influencia algunos sueños. No puedes quedarte con algunos sueños y despertar de otros, pues o bien estás dormido o bien despierto. Y soñar tiene que ver únicamente con una de estas dos posibilidades. Los sueños que te parecen gratos te retrasarán tanto como aquellos en los que el miedo es evidente. Pues todos los sueños son sueños de miedo, no importa en qué forma parezcan manifestarse. T-29.IV.I.

Participante: Tengo una pregunta que vuelve al uso del cuerpo. Si miramos los tres propósitos del cuerpo para el ego (el placer, la vanagloria y atacar), y nos imaginamos una escena en la que por un momento eliminamos todo eso, ¿qué nos quedaría?

David: Lo que preguntas es qué estarías haciendo si empezases a retirarte del mundo y a verdaderamente abandonar esos tres usos del cuerpo. El mundo es una alucinación. Cuando retiras tu interés de la alucinación, la alucinación se desvanece cada vez más y más hasta que te despiertas a tu realidad eterna. La expresión el soñador del sueño serefiere a cuando te apartas lo suficiente para estar desapegado. Aún parecerá que ocurren cosas. Jesús es un buen ejemplo, porque ciertamente parecía que tenía una misión de viajar a sitios y hacer cosas, pero la mente alcanza un punto de desapego.

Participante: ¿Cómo practico al ver la alucinación a través de mi vida cotidiana?

David: Sabemos que la represión y la complacencia son dos caras de la misma moneda. Cualquiera que haya tenido cualquier tipo de adicción sabe lo difícil que es controlar la propia conducta. Obviamente el ego está en eso, el ego es lo que lo pone en movimiento. La otra cara de la moneda sería la represión, cuando te niegas a ti mismo el helado de chocolate, el sexo o lo que sea. En ambos casos intentas hacer cambios en la forma, en la conducta, esperando que la mente actúe en consecuencia. Pero la mente es lo que necesita cambiar. Primero tiene que cambiar la mente y luego la conducta se deduce del cambio mental. Eso es lo que es un milagro. Es doloroso acercarse al Curso al revés, mirando todo lo que hace el ego y diciéndose a uno mismo: Esto es mi deseo de ser especial y tengo que soltarlo todo. Es muy difícil soltar el deseo de ser especial cuando es el foco de uno.

Participante: Se convierte en sacrificio.

David: Jesús lo llama luchar contra el pecado. En la sección No tengo que hacer nada dice que son muchos los que se han pasado toda una vida batallando contra el pecado. "Es extremadamente difícil alcanzar la Expiación luchando contra el pecado". La respuesta es centrarse en el propósito, en el perdón, la sanación o cualquier palabra que te sea cómoda. Lleva eso contigo a tus actividades cotidianas. Mantén por delante ese propósito. En la sección Cómo fijar la meta se exponen los pasos para poner tu meta por delante. Hazlo y observa como todo parece dar testimonio de tu meta, porque tu mente es muy poderosa. Mantén tu meta por delante. Hazlo ya mientras estás sentado aquí. Observa tus reacciones. Recuerda que se basan en tus interpretaciones de lo que parece ocurrir. Siempre es tu propia lección. La manera correcta de utilizar la capacidad de hacer juicios es observar los propios sentimientos. ¿Cómo me siento? ¿Estoy en paz o estoy disgustado? No parece que importe demasiado cuál es el disgusto, se trata de notar cómo se siente uno. Esto lo hace un Curso muy práctico. Cuando mantienes tu meta por delante te salen muchas oportunidades de practicar el perdón. Todo se convierte en un telón de fondo, puedes aplicar las lecciones en cualquier circunstancia.

Empezarás a ver cada vez más que lo concreto no es importante. La mente engañada cree en lo concreto. Todo lo que hay en este mundo es concreto. No hay nada fuera de la mente. Al principio la mente no puede concebir esto, es una creencia demasiado grande. Lo puedo decir por mi propia vida, al principio de asistir a grupos del Curso, miraba a las chicas, a sus piernas y a otras partes de sus cuerpos, y luego volvía a mi mente. Te das cuenta de tus ojos y tu mente. Tus ojos son atraídos por esto y aquello, pero cuando mantienes tu propósito por delante llega un cambio. Cuando empiezas a conectar con el ser superior, empiezas a querer conectar realmente con la gente. En vez de decirle a tus ojos que no miren aquí o allá, empiezas a querer realmente esa conexión de corazón a corazón. Tiene lugar un cambio automático. Cuando te centras totalmente en tu propósito, sencillamente dejas de prestar atención al cuerpo. Dejas de prestar atención a cuántos aparecen, ni a cuántas mujeres hay. No te das cuenta del peso, ni la apariencia, ni la raza. El racismo no está en este mundo. El racismo está en la mente. El ego convierte en un asunto importante cualquier cosa concreta como el color de la piel, la edad, la atracción y el género. De ahí vienen el sexismo, la discriminación por la edad y el racismo. Es una idea estupenda pensar que no hay racismo alguno en el mundo. El único sitio donde puede estar el racismo es en mi mente.

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